¡Qué lenta es la Justicia! Esta es una de las principales quejas que tienen los ciudadanos sobre el sistema judicial. Saturación de los juzgados, falta de personal, precariedad de los sistemas informáticos y, en determinados temas, avalanchas de reclamaciones hacen que las salas provinciales tarden meses, y años, en dictar sentencia.

Ello hace que muchos, cuando reciban rápidamente una citación de los juzgados, piensen que se trate de una mera comparecencia sin apenas valor. ¡Error! Los juicios rápidos son procedimientos que facilitan que, en cuestión de unos 20 días desde la citación, los asuntos queden resueltos. Esto es lo que hay que saber para enfrentarse a ellos.

“La principal ventaja es que el acusado se puede beneficiar, en caso de conformidad, con un tercio de descuento sobre la pena que se le designe” explica Santiago Escalas, letrado penalista en Sierra Abogados.De ese día depende casi todo. Llegado el cliente al juzgado se encuentra con que se le nombra abogado de oficio y se enfrenta a la decisión de conformarse con la pena solicitada por el fiscal o rechazar la propuesta, lo que supone presentar escrito de defensa y continuar adelante el procedimiento llevándose a cabo juicio. En ese momento el cliente ya debe estar bien asesorado, pues los acontecimientos se desarrollan con relativa rapidez”.

¿Cuándo se celebra un juicio rápido?

Para llevar a cabo uno de estos procedimientos el caso debe reunir ciertas características. “Básicamente, en los que se presume que la fase de instrucción va a ser muy simple, o cuando todas las diligencias de las pruebas ya están hechas por parte de la Policía” analiza Escalas. Declaración de uno, declaración de otro, y prueba documental, simplifica.

Juan Ignacio Oñós, jurista de Jionos Abogados, ejemplifica algunos de estos casos. “Delitos de robo, de hurto, contra la seguridad del tráfico, violencia doméstica, contra la salud pública… Tenemos que tener claro que se trata de enjuiciar delitos que no excedan penas de cinco años de prisión, cuya instrucción sea sencilla, y que sea delito flagrante, es decir, hayan sorprendido al acusado cometiendo el delito. Un ejemplo es el de un conductor que da positivo por alcoholemia: la Policía ha identificado al investigado, presenta la documentación del vehículo y trae el acta del alcoholímetro”.

“Te ahorras incertidumbre, tiempo y dinero” concluye Oñós, y completa Santiago Escalas: “Cuando se recibe una citación de juicio rápido hay que contactar rápidamente con un abogado para preparar una estrategia o, cuanto menos, analizar las posibilidades de presentar defensa o llegar a una conformidad”.

En cualquier caso hay que dejar claro que el juicio rápido no lo eligen las partes, sino que depende del procedimiento. No obstante los juristas cuentan con herramientas y tácticas procesales que, según los intereses de sus clientes, pueden hacer que un procedimiento se dilate o se acorte.

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