Como viene siendo habitual las consecuencias de la mala gestión en una crisis, sea de la índole que sea, nunca las tiene el Gobierno, aunque en tiempos, los que hoy administran el país eran los que consideraban que todos los males que se sufrían en España tenían como responsable al ejecutivo socialista. Escuchando al ministro de fomento ayer preguntado por la beligerante respuesta de su partido en 2009 cuando un temporal de nieve puso en jaque a la titular de su mismo ministerio, la socialista Magdalena Álvarez, por la mala gestión que a su juicio había realizado, una de las frases más repetidas fue: “no tiene nada que ver”, dando a entender que el temporal sufrido entonces no tenía las dimensiones del sufrido este fin de semana.

Recurriendo a la hemeroteca, así se definía lo ocurrido el 10 de enero de 2009:

Frío, nieve, carreteras intransitables, cientos de miles de conductores atrapados, pasajeros en tierra, trenes con retrasos, niños sin clase; los ciudadanos trataban de capear las consecuencias del frío polar y de la fuerte tormenta de nieve que cayó en buena parte de España en una jornada caótica.

La nieve provocó el cierre del aeropuerto de Barajas, donde las operaciones estuvieron interrumpidas desde las 11.30 durante más de cinco horas, lo que afectó a miles de viajeros. El transporte ferroviario también se vio afectado, según Renfe, no se suspendió ningún servicio aunque sí se produjeron numerosos retrasos y los AVE limitaron la velocidad máxima a 200 kilómetros por hora durante casi todo el día. El frío se cobró una víctima en Barcelona, una indigente que fue hallada sin vida.

La Comunidad de Madrid, la autonomía más afectada, atacó sin cuartel al Ministerio de Fomento. Protección Civil respondió con reproches al Ejecutivo de Esperanza Aguirre. Al final zanjó el asunto la ministra Magdalena Álvarez, que admitió fallos de todo el mundo, pidió perdón a los usuarios y asumió imprevisiones, aunque centró el tiro especialmente en un punto: la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que no previó la gravedad de la nevada.

Este fin de semana las previsiones eran claras, las alertas por nieve se repitieron y difundieron, hacía una semana que se sabía que iba a nevar copiosamente, es por tanto que ningún responsable podía obviar los avisos que desde la Agencia Estatal de Meteorología avisaban de las dificultades que se podían producir en la red viaria, aunque en ningún caso de la magnitud del temporal de 2009.

Es por eso que sorprende que De la Serna intentara sacar balones fuera acusando del caos vivido por miles de personas la noche del sábado al domingo a la concesionaria Iberpistas.

Si bien es cierto que la gestión fue nefasta, no es menos verdad que la empresa coordinó el operativo con el Gobierno, ya que es obligación de la Administración titular de la vía velar por el cumplimiento de las obligaciones de la concesionaria y coordinar con ella las actuaciones necesarias para garantizar la circulación

Además, conociendo con suficiente tiempo las predicciones meteorológicas, el señor director general estaba de vacaciones en Sevilla en lugar de estar en donde su cargo le requiere y las circunstancias exigían y, en la misma línea que el ministro, saca balones fuera siendo esta vez los culpables los conductores.

Sobre esto último cabe destacar que la AP-6 es autopista de pago, por lo que existe una relación contractual con el usuario (cliente), ostentando la empresa Iberpistas la responsabilidad civil frente a estos.

Lo ocurrido tanto en 2009 como en 2018 siembra serias dudas sobre la capacidad de nuestros gobernantes para gestionar un simple temporal de nieve. Aunque también quedan meridianamente claras las diferentes formas utilizadas por los titulares de Fomento. En 2009 asume culpas y pide perdón y en 2018 la culpa murió soltera o, en cualquier caso, el gobierno de Rajoy mira hacia otro lado intentando librarse de cualquier responsabilidad.

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