Empezamos mal. No nos vamos a engañar. O, al menos, no de la mejor manera posible: una moción conjunta en el Parlamento Europeo sobre “sensibilidad electromagnética”, que Pablo Iglesias firma y la gente de Naukas y otros grupos de escépticos no tardan en señalar. Ya la teníamos montada.

Éste fue nuestro pecado original, del cual nacimos. El revuelo que se montó alrededor del tema propició que el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos se diera cuenta de la necesidad de tener un grupo de gente capaz de asesorar en cuestiones científicas. Así fue como nació el Área de Políticas Científicas e I+D+i.

A partir de un grupo de gente que habíamos “reclutado” de los Círculos sectoriales para desarrollar contenidos en las elecciones autonómicas de 2015, y colaborando estrechamente con grupos de la sociedad científica, conseguimos, en tiempo récord, completar la parte de ciencias e I+D+i del programa electoral para las elecciones generales. Un programa que, en la comparativa realizada por la asociación Ciencia con Futuro, quedaba en un más que notable segundo puesto, a escasas décimas de la primera posición, ocupada por el PSOE. La diferencia, a nadie se le escapa, es que nosotros partíamos de cero. El trabajo apasionado y comprometido de nuestros militantes, que aportan un inmenso caudal de experiencia, tanto en el sector público como en el privado, consiguió ponernos a la par que los partidos con trayectorias más largas, cuando no superarlos.

Desde el momento de nuestra configuración como área del Consejo Estatal, y como se refleja en ese programa electoral, hemos centrado el trabajo en los siguientes puntos básicos:

  • Uno de los grandes problemas de nuestro sistema de I+D+i es la caída de financiación. Revertir los recortes se ha convertido en una de nuestras prioridades, para lo que hemos diseñado un Plan de Rescate de la Ciencia. Pero este aumento de la financiación será inútil si no se acompaña de reformas estructurales que permitan cambiar la excesiva burocratización de nuestro sistema por otro más simple y eficaz, mas flexible y dinámico. En un contexto de crisis sólo podemos justificar la inversión si elevamos la tasa de transferencia de conocimiento a la empresa (mediante la creación de consorcios público-privados), de forma que tenga un impacto evidente sobre la economía del país y el tan deseado cambio de modelo productivo.
  • Democratizar las estructuras de la ciencia es una condición esencial para hacer avanzar el sistema. Si la ciencia es una tarea meritocrática, y así debe seguir siendo, su gestión sí debe responder a los mismos criterios de transparencia, participación y rendición de cuentas que el resto de la administración. Esto implica, por ejemplo, el estudio de medidas que permitan la democratización de instituciones excesivamente verticales, como el CSIC, pero también una revisión de la autonomía universitaria para que deje de ser una barrera tras la que esconderse y que incluya, en cambio, una mayor rendición de cuentas.
  • Es necesario apostar por una universidad basada en la colaboración entre sus miembros, y no en la competitividad, una universidad que integre estudiantes de todas las clases sociales, que permita recuperar los tiempos lentos del conocimiento y que se abra a los espacios de debate dentro y fuera de la misma.
  • Atajar la precarización estructural del sistema es asimismo una tarea fundamental. Cada vez resulta más evidente que, en el contexto del capitalismo desatado en el que vivimos, el modelo de relaciones laborales que se quiere instaurar en el mundo de la investigación es el de la precarización, al igual que en el resto de los sectores económicos. La experiencia internacional en países como Holanda e Irlanda (que han avanzado más que nosotros en ese camino) no deja lugar a dudas. Desde el área enfrentamos este problema planteando una reforma de la carrera académica y las formas de acceso a la misma. Además, estamos en contacto y colaboramos con movimientos internacionales de resistencia.
  • Finalmente, desarrollamos una serie de medidas para ampliar el acceso de las clases populares tanto a los resultados de la ciencia como a sus medios de producción. Esto no quiere decir convertir a la ciudadanía en científicos y científicas, como se nos acusó en un principio, sino que se trata de facilitar el acceso a un conocimiento que cada vez resulta más fundamental para el desarrollo vital y la participación en procesos de toma de decisión: ¿cómo va a tener alguien una opinión informada sobre el fracking sin unos conocimientos previos? Asumimos que esta tarea debe ser función de las distintas administraciones del Estado.

El pasado 18 de enero decidimos resumir todo esto en un papel y hacerlo público. Pedimos a los lectores que, si estaban de acuerdo, lo firmaran. Además, enviamos el texto a los representantes de las principales corrientes que iban a presentar documentos políticos y organizativos a Vistalegre 2: Podemos para todas, Recuperar la ilusión, Podemos en movimiento y el Colectivo Mayo-2011. Y lo hemos hecho porque creemos que Podemos debe tener un proyecto de país que sitúe la I+D+i, la creatividad y el conocimiento en su centro.

Hemos transmitido a nuestros compañeros la experiencia acumulada en estos años para hacerles saber que nuestro pueblo todavía tiene capacidad de pensar en futuros mejores, en futuros en los que la ciencia y el conocimiento estén al servicio de sus necesidades; futuros en los que no sean súbditos de procesos que no entienden, sino ciudadanos y ciudadanas informados, libres y comprometidos.

Sea cual sea el resultado de Vistalegre, éste debe ser el futuro que Podemos defienda si quiere ser una herramienta útil para la gente.

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Natural de Almería, soy historiadora del arte y la ciencia. Tengo amplia experiencia profesional fuera de España. Me doctoré entre Berlín y Granada, he trabajado como investigadora en la Universidad de Viena y en la Universidad de California en Berkeley, y he realizado proyectos e impartido conferencias en numerosos países. Como parte de la generación de jóvenes formados fuera, no quise resignarme a que el sistema nos excluya y hace poco más de un año regresé a España para sumarme al proceso de construcción colectiva de Podemos. Formo parte del Consejo Ciudadano Estatal y estoy vinculada al desarrollo de Podemos en Almería, donde fui portavoz desde sus inicios. Soy también candidata por Almería para las elecciones al Parlamento Andaluz.

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