Hay una ley sagrada que un periodista no puede saltarse y es la desinformar. Si lo hace traiciona a la verdad a la que sirve y que ha de trasladar al ciudadano. Sin embargo, cada día, cuando se trata de informar sobre violencia de género nos desayunamos con titulares, informaciones, tertulias, tribunas u opiniones que se saltan a la torera este principio inquebrantable.

Es entonces cuando los titulares se convierten en golpes a las mujeres maltratadas, los textos llegan a tener el poder de amoratar sus cuerpos y caras, los artículos se mudan en las mismas miradas de superioridad que los maltratadores posan sobre sus víctimas. Cada palabra, cada aseveración, cada opinión de un periodista, informador o tertuliano que no escribe, habla o vive con la mirada tan necesaria y justa de la perspectiva de género, es una nueva agresión, un nuevo ataque a todas esas mujeres que entre las cuatro paredes de sus casas tiene que sacar fuerzas para vivir.

El pasado 3 de noviembre en el Congreso de los Diputados la genial y brillante periodista Ana Bernal ponía el dedo en esta maldita llaga: “nadie nace machista, el machismo se construye en una sociedad patriarcal. Los medios no asesinan pero toleran y blanquean la violencia de género, victimizan a quien la sufre y justifican la cultura de la violación y el acoso”, decía ante el Tribunal de Mujeres en el que participaba.

Y tenía toda la razón. Ana señalaba bien claro a aquellos periodistas y medios que no se enteran o no se quieren enterar de la gravedad de (mal)informar sin tener sensibilidad a la dolorosa lacra que de media asesina a 60 mujeres en nuestro país. “¿Es que los periodistas no saben leer?”, se preguntaba Bernal. Y la respuesta es un no rotundo. Bastaba ver cada uno de los titulares que iba repasando sobre el caso de Juana Rivas – estando por cierto Juana y Paqui Granados allí presentes-, para darse cuenta de la gravedad del asunto.

Bernal denunció como nadie a aquellos que con su mala praxis cometen violencia mediática. “La desinformación y la falta de contexto tolera la violencia, estos errores son violencia simbólica, la guerra entre partes además de banalizar un drama, refuerza el estereotipo que es ser mujer, deslegitima el movimiento feminista”, añadía Bernal. “Si la violencia no se señala, se normaliza y entonces se justifica y el agresor se siente impune”, añadía.

Es verdad, querida Ana, si se informa mal se perpetúa el maltrato y otras violencias que acompañan a esta triste realidad. También es cierto que el Periodismo “no puede ser neutral a la violencia de género porque es un delito”. Por eso tenemos que señalar, denunciar, delatar al violento, porque de esa manera dejaremos de argumentar la violencia y nos pondremos en el lugar de la justica, que no es otro que al lado de la mujer maltratada y de sus hijos. Por eso no podemos permitirnos periodistas o aprendices que blanqueen a los violentos.

El machismo tiene que dejar de vivir, fortalecerse o alimentarse desde los medios. El maldito patriarcado y quienes lo alientan (por acción u omisión) tiene que morirse de hambre, desaparecer de la faz de la tierra para que la mitad de la población que vivimos en él, estemos en paz. Porque lo primero y lo único que ha de contar es la mujer maltratada. Porque el cero a la izquierda ha de ser el que mata, pega, veja e insulta. Y no al revés.

Así que sí, como alegó Ana Bernal en el Tribunal de Mujeres, se hace urgente y necesario que no haya ni un solo medio o periodista que coopere con el que maltrata.

“Basta de dañar la dignidad de las víctimas. Basta de decir que mueren. Basta de mitos románticos. Basta de ridiculizar a las maltratadas y agredidas. Basta de sospechar de su palabra o de su silencio. Basta de preguntar por qué no denuncia y de responsabilizarla. Basta de ensuciar su memoria si son asesinadas o su autoestima si siguen vivas. Basta con leer sobre el patriarcado, sobre la luz de gas, sobre los mandatos de género, sobre la violencia ambiental psicológica e institucional, sobre la indefensión aprendida, sobre las dependencias que crean los maltratadores, sobre sus perdones y vacíos, sobre cómo machacan y anulan la autoestima, sobre cómo aíslan, sobre el miedo y el temor, sobre la vergüenza que sienten las víctimas, sobre los traumas del acoso sexual o el estrés postraumático. En definitiva sobre la lucha que estas mujeres llevan cada día, cada minuto, cuando a su memoria les llega una imagen que les recuerda a lo peor que hay en él. ¿Queréis acabar con los asesinatos y el maltrato? Tenéis que asumir la responsabilidad de informar sin ambigüedades. De lo contrario, no seréis informadores si no desinformadores que ejercéis una violencia mediática, y eso os hace cómplices”, finalizaba Bernal.

Puedes ver el alegato de la periodista Ana Bernal en este vídeo del evento Tribunal de Mujeres contra la Violencia de Género

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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