Escucho a Carles Francino decir en la Cadena Ser que ya está hasta los mismísimos de tantas banderas en los balcones (sean del color que sean), de tanta patria y de tanto himno. Y no puedo estar más de acuerdo con el periodista. Estoy hasta los mismísimos de tanta estupidez supina en torno a la entidad nacional, pero lo que realmente me preocupa es que esta “moda insulsa de banderitas e himnos” esté auspiciada y arengada, no por los cuatro bocazas que pululan por las redes sociales, sino por los dirigentes de nuestro país, que no dudan en subirse al carro de cualquier horterada que tenga que ver con la madre patria y alientan este absurdo debate que tiene que ver más con el “patrihorterismo” (palabra que le tomo prestada al amigo Fermín Cabanillas), que con el propio patriotismo.

Ya he dicho cienes y cienes de veces que es muy fácil ser patriota de boquilla y de bandera comprada en los Chinos. Es muy fácil arengar a una juventud ignorante que no sabe qué es la Marcha de Granaderos (que así es como se llama nuestro himno), ni sabe quién fue Franco ni la madre lo que lo parió. Y ojo, me importa un carajo (ya solté el improperio) que el himno tenga letra o no, que lo cante Marta Sánchez, que la letra sea de Pemán o de cualquier friki de los que ahora se les está ocurriendo ponerle letra a un himno que fue pensado en su origen para no tener letra ya que en su composición originaria era una marcha militar. Pero lo dicho… me da lo mismo.

No tengo nada contra Marta Sáchez ni contra el himno nacional. Estar en contra de una melodía o de una canción me parece de lo más estúpido del mundo. Además, viendo cualquier partido de la selección de fútbol con los colegas he entonado mil veces aquello del “lo, lo, lo, lo,” cuando sonaba el himno nacional. Lo que me preocupa es que la derecha de este país use algo que debiera ser un tema secundario y lo convierta en noticia de primera plana. Sobre todo con lo que está cayendo en nuestro país. Y si lo hicieran de forma inocente, pues cerraría la boca, pero creo que poner este tipo de noticias, como esta de la letra del himno, en el foco de interés es, valga la redundacia, totalemente interesado.

Pero claro, he aquí de nuevo que nos topamos con la teoría del despiste, con la triquiñuela de la cortina de humo. Y es que esconden tras una letra, tras una bandera, tras un mensaje de amor patrio, la inmudicia de la corrupción, de los rescates a las autopistas, de los miles de desahucios que sigue habiendo día tras día, de los cientos de imputados que con una banderita en la muñeca les encanta vivir en España, pero teniendo cuantas en Suiza. Como por ejemplo, Marta Sánchez, que mira tú por donde, parece ser que tributa fuera de nuestro país. Imagínense el colmo del “patrihorterismo”, que convirtieran la letra de Marta Sáchez en letra oficial del himno y los impuestos de los derechos de autor la cantante los pagase en Miami. La realidad española siempre pasada por los espejos del Callejón del Gato.

Os prometo que no voy a hacer un comentario de texto de la letra del himno de Marta Sánchez porque daría para otro artículo. Lo cierto es que mejor nos lo tomemos a guasa y lo dejemos como un ejemplo de eso que abunda ahora llamado “patrihorterismo”, eso de las banderas en los balcones y las letras de los himnos. Como decía Juan Carlos Aragón en su comparsa para el Carnaval de Cádiz de este año, Los Mafiosos, que para lo que mejor sirven las banderas en los balcones es para esconder las plantas de María que algunos tienen sembradas en las macetas. Eso es arte y lo demás son tonterías.

En fin. Con esto del himno y del falso patriotismo se me han venido a la cabeza dos definiciones sobre patriota y patriotismo que mi admirado Ambrose Bierce da en su genial obra El diccionario del diablo. De patriota dice que es aquella persona “juguete de políticos e instrumento de conquistadores”. La de patriotismo es mucho mejor. Lo define como “la basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso”. Y creo que también para tapar con una cortina de humo sus fechorías. Son los listos de siempre que piensan que mientras que la gente esté pendiente de la charanga y la pandereta, pueden seguir coleccionando mierda sin ningún tipo de pudor. Nada… que no despertamos.

 

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