• Las lágrimas de Pedro Sánchez en su comparecencia de hoy estaban demasiado bien colocadas en su lugar para parecer del todo ciertas. Lo que no quiere decir que al hombre no le dé pena lo suyo.
  • Ha dicho que quiere “Refundar el PSOE”. Exactamente, “refundar un PSOE autónomo, abierto y unido”. Lo lamento, pero una aspiración tan alta, por fuerza es falsa.
  • Pedro Sánchez está amortizando los réditos que le da el desastroso papel de la Gestora, y su más desastrosa aún argumentación de lo que ha hecho. Hace bien. Tiene ahora su personaje a punto de caramelo, y le durará aún un tiempo, me temo que corto. Después, nada.
  • Al nombrar al PSC evidencia que uno de los mayores problemas –y no solo para el PSOE, desde luego– se encuentra en Cataluña. “Somos muchos los que defenderemos al PSC”, ha afirmado. Poco pinta el PSC ya en este galimatías. Poco pinta, en general.
  • Al recordar que no sólo el reglamento del Congreso sino también la Constitución “contemplan el voto en conciencia”, lo que ha hecho, en realidad, es evitar la desobediencia. Porque, dicho eso, podría haberse presentado y votar NO, o sea poner de manifiesto con valentía su “conciencia”. O es que temía la expulsión.
  • Sí, como ha querido recordar, “hoy expira el mandato de la gestora”. ¿Y qué?
  • Da, en sus propias palabras, “un paso al lado”. Guarda la ropa, pese a haber demostrado que no sabe nadar.
  • Recorrerá, ha anunciado, pueblos y ciudades de España. Luchando, claro está, contra molinos. El PSC es un molino. La “refundación del PSOE” es un molino. La “voz de los que no han sido escuchados” es un molino… ¿Qué son? Fantasmas. Bonitos fantasmas para no enfrentar el verdadero problema, muchísimo más complejo y que viene directamente de la “primera” Transición, aceptando la idea de que estamos en una “segunda”. (Ay, cuánto, cuantísimo se están pareciendo)
  • O sea, que Pedro Sánchez ha preferido ser Quijote. Ha dibujado sus molinos, unos molinos tan falsos, brumosos y fantasmales como la Gestora contra quien dice luchar, cortina de humo dibujada por la mano de un niño que quiere parecer malvado.
  • Podría haberse presentado y decir NO. Podría haber retratado a los que de verdad son aquellos contra los que lucha –que poco tienen que ver con Javier Fernández y los chicos andaluces–. Podría haber dado un golpe de guerrero, franco, honesto y valiente. Probablemente le falta carácter, o altura.

Un quijote más para esta España de molinos fantasmales.

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