Tanta era la prisa por formar gobierno; tan urgente para el país que se acabara el largo periodo de desgobierno,… que Rajoy se fue de puente para pensárselo. Después de todo, al final ni había tanta prisa, ni al parecer era tan urgente. Así que si todo va según lo previsto en las próximas horas conoceremos la composición del nuevo gobierno del Partido Popular.

Creo que la expectación sobre la composición del nuevo gobierno es bastante artificial, porque me parece que a la mayoría nos dan igual los nombres de los nuevos ministros. Lo que preocupa, y mucho, son las políticas que va a desarrollar este nuevo gobierno en los próximos años. Y digo años porque estoy convencido de que la legislatura va a ser larga, porque el PSOE no puede permitirse unas elecciones en al menos los próximos dos años, salvo que opte por suicidarse definitivamente, cosa que tampoco es descartable con lo que estamos viendo.

Para empezar, es muy grave que este gobierno se forme después de que el IBEX haya entrado a saco en Ferraz de la mano de Felipe González y de su aventajada alumna Susana Diaz para poner orden e impedir a toda costa un pacto con Podemos. Lo ocurrido las pasadas semanas deja pequeño al tamayazo que aupó a Esperanza Aguirre al poder en la Comunidad de Madrid. Así que este gobierno nace con un olor a esencias muy poco democráticas y entregado desde su misma concepción al poder económico. En esta ocasión, ni siquiera se ha guardado el mínimo disimulo.

Por otro lado el discurso de Rajoy en el segundo día de la investidura fue demoledor para el PSOE. Vino a decir que no tenía la más mínima intención de cambiar nada de lo que habia hecho en la anterior legislatura, y que no tendria inconveniente en convocar nuevas elecciones si no encontraba los apoyos necesarios para sacar adelante sus políticas. Poco espacio dejó a las veleidades de oposición light que murmulló timidamente un portavoz del PSOE, Antonio Hernando, golpeado duramente en su dignidad por el republicano Rufian.

Pero todo esto no es nada comparado con el mandato que viene de la troika comunitaria: el gobierno de Rajoy debe seguir con la política de recortes. Para el próximo año debe recortar al menos 5000 millones de euros en el gasto público. Y parece ser que las pensiones son el primer objetivo. En todo caso, lo seguro es que continuarán las políticas antisociales.

Con este panorama, poco nos importa si se sentará tal o cual persona en el Consejo de Ministros. Las líneas rojas de la política del gobierno están marcadas, y sólo una férrea oposición en el Parlamento y en la calle podrá impedir o al menos amortiguar los planes antisociales trazados para este ejecutivo.

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