Las bebidas energéticas siguen siendo las preferidas de los jóvenes los fines de semana. Unos las toman solas. Otros, con refresco o alcohol. Y la mayoría asegura sentirse más activo cuando las consume. Sin embargo abusar de ellas puede traer consecuencias negativas para la salud. Según un estudio de la Universidad de Waterloo (Ontario, Canadá), más de la mitad de los que alguna vez tomaron estas bebidas admitieron haber experimentado sensaciones desagradables, como latidos cardiacos rápidos, náuseas y, en algún caso, convulsiones.

El estudio se basó en una encuesta realizada a 2.055 jóvenes de entre 12 y 24 años. De ellos, el 73,8% aseguró haber consumido alguna bebida energética a lo largo de su vida. Y de esos, el 55,4% declaró haber sufrido algún tipo de malestar, como taquicardia (24,7%), insomnio (24,1%) y dolores de cabeza (18,3%). Un 5,1% náuseas, vómitos o diarrea; otro 5% necesitó atención médica; el 3,6% dijo que había tenido dolores en el pecho, y el 0,2% aseguró haber tenido convulsiones.

Antes tales resultados, el profesor David Hammond, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Waterloo, declaró que “los efectos de las bebidas energéticas en la salud podrían deberse a los ingredientes diferentes al café, o las formas en las que se consumen, incluso con alcohol o durante la actividad física; en cualquier caso, los hallazgos sugieren una necesidad de aumentar la vigilancia de los efectos de estos productos sobre la salud”. De hecho, en Canadá está prohibida la venta de bebidas energéticas a menores y no recomiendan su consumo a personas que realicen actividades deportivas.

En España, la vocal de la sección de riesgo vascular y rehabilitación cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Paola Beltrán, ha señalado que “ya teníamos estudios que advertían de los peligros del consumo de estas bebidas para la salud cardiovascular, pero esta encuesta confirma nuestras sospechas sobre los efectos que tienen en la salud”. Además, afirma, que estas bebidas no solo contienen una gran cantidad de cafeína, sino también de azúcar y otros estimulantes. Y añade que “solo la cafeína ya tiene un gran impacto en el sistema cardiovascular”.

La cardióloga insiste en la necesidad de desmitificar estas bebidas de moda, que no dejan de ser peligrosas. “Creo que lo más importante es desmitificar los efectos que prometen estas bebidas, como el aumento de la vitalidad o del rendimiento. La realidad es que estas bebidas son peligrosas porque están cargadas de cafeína, de azúcar y de otras muchas cosas”, asegura Beltrán.

Además advierte que todo el mundo, y no solo los jóvenes, debería tener cuidado con las bebidas energéticas, sobre todo aquellos que las mezclan con alcohol. “Cuando uno se pasa de copas, el cuerpo envía una señal de alarma al cerebro para que paremos de beber”, explica la cardióloga. Sin embargo, esa señal de alarma se inhibe al combinar el alcohol con altas dosis de cafeína. “Entonces se puede producir una intoxicación etílica con más facilidad”, señala.

Para los deportistas, las bebidas energéticas también son una bomba. “Las bebidas energéticas afectan al sistema que produce adrenalina. Al aumentar la adrenalina en el cuerpo también aumenta la presión arterial y las pulsaciones”, explica la cardióloga. Si a esto se le suma el aumento de la actividad cardiovascular del ejercicio, se puede provocar una taquicardia maligna y una arritmia.

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