Voy a decirlo otra vez: fascista es quien invierte el significado de las ideas para consolidar su posición de fuerza. Y entonces pide la paz, la verdad, la familia, la patria, el bien, el trabajo, el orden… que habría que traducir así: soy un hijoputa al que sólo le interesa obtener el máximo rendimiento de todo lo que me rodea… a costa de los demás.

A mí los estibadores o los controladores aéreos en realidad me la reflonflinfan. Voy a ser breve, y no me atribuyo la originalidad del argumento, pero conviene traerlo a colación: ¿Existe esa entelequia del “trabajador privilegiado”? En nombre del Liberalismo intentamos no permitir el abuso de estos consentidos (fijos, sueldazos, puestos hereditarios, capacidad de negociación colectiva, horarios, turnos, vacaciones, pluses…); en nombre la libertad de mercado queremos acabar por decreto con estos privilegiados que no quieren someterse a la competencia…

Stop. ¿El que contrata trabajadores así es gilipollas por definición? Una de dos: o los mantienen a cuerpo de rey amparados en pérdidas y vejaciones millonarias, o éstos contratadores obtienen beneficios de su trabajo y por tanto el pacto es fruto de una negociación liberal perfecta y legalmente asumible. A no ser que llamemos “privilegio” a las condiciones que me impidan ganar a mí siempre y sin justificación lo que me salga de los cojones (o el potorrillo).

Cuando oigo a las clases medias (¿somos?) atacar a un grupo de asalariados en nombre del Liberalismo y la competencia: miro mi winchester (cito una canción de Robyn Hitchcock)… pero sólo para la defensa propia. Porque vienen dando fuerte, y nosotros indiferentes o bailándoles el agua. Viva el Mercado, viva la Libertad, y viva la Negociación Colectiva… ¿o me liao?

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual.
Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003).
Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008.
Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013).
Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013).
Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información.
Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»:

-Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008)
-El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010)
-Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011)
-Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013)

Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros:

-Las apoteosis (2000)
-Libro de las taxidermias (2002)
-Libro de los humores (2005)
-Libro del ensoñamiento (2007)
-Álbum blanco (2011)
-Tenebrario (2013)
-De la luz y tres prosas granadinas (2014).
-Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub)
-Mar de historias. Libro decreciente (2016)

He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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