El cansancio es enorme en la cara de la madre, pero aún mayor que el cansancio, infinitamente mayor, es la alegría. Su hija ya está aquí, en el mundo y con ella. Ahora todo tiene sentido, cada una de las pequeñas y grandes cosas que le han pasado a lo largo de su vida cobran coherencia, pues son los peldaños necesarios para llegar hasta este momento mágico. Nacer. Martina ya está aquí, aunque hace ya meses sus más próximos hablábamos de ella, dejábamos que se nos llenase la boca -felizmente- con las tres sílabas que conforman su nombre, nos asustábamos cuando la madre, Maite, decía que tal vez sería mejor llamarla de otra manera, que no estaba segura del todo. Y nos asustábamos porque extrañamente, un poco extrañamente, ya aún antes de que estuviese entre nosotros, habíamos empezado a acostumbrarnos a ella, a imaginarla sonriendo y agarrándonos el dedo con su mano minúscula, cogiéndola con amor y, en mi caso, una pizca de miedo, entre los brazos y abrazándola contra nuestro pecho, haciéndonos sentir la vida nueva latiendo junto a la nuestra, ya tan larga en algunos casos.

Estoy hablando de la hija de mi hermano de ley, Andrés Frutos Muñoz, que hace un ratito, apenas un ratito, acaba de nacer. Ojalá fuese el redactor jefe de la revista Hola, o similar, para poner en portada el feliz acontecimiento. Pero ¿qué digo? Si no hay medio más limpio y más perfecto para una celebración que este periódico, nuestro Diario16.

Llevo un año en el que he perdido -no del todo, pues ambos siguen dentro de mí- a mi mejor amigo, y a mi padre.

Hoy se ha muerto mi mejor amigo

Mi padre se estaba muriendo

Y he puesto los dos enlaces a los artículos que les dediqué porque es el modo de invitar a ambos a que celebren conmigo la buenanueva, ya que ambos están -y estarán mientras yo esté aquí- en mí. “Nuestras vidas son los ríos…” que escribió Manrique. Y el río sigue. Siempre sigue. Hoy con ese agua nueva, como nieve que se acaba de deshacer, que es Martina.

Qué gran día es hoy, qué feliz. Mi gran sonrisa. Mi más enorme sonrisa. Mis felicitaciones para padres, abuelos, tíos, amigos y allegados; y para todo el planeta tierra, para el mundo en general.

Pero sobre todo mis felicitaciones para Martina. Mis felicitaciones y todo mi amor para ella. Gracias por haber venido y por este día tan dichoso. Gracias, pequeña y maravillosa Martina, por nacer.

 

(mecanografía: WF)

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 × tres =