Portada del libro: Mujeres de la Segunda República por Lidia Falcón

Art 14 de la C. Española: Los españoles son iguales ante la ley, sin que  pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

 

Asisto al acto de la presentación del Libro mujeres de la II República. Y allí estoy yo, expectante entre un elenco de ponentes deseosos de hablar. Las personalidades asistentes son tan destacadas, que esta vez he decidido enmudecer y preguntar, para aprender y sobre todo comprender.

Don Juan José Tamayo Acosta, el primero al que aparece y asalto en mi entrevista (Seguro que a él no le gustara el Don, pero yo no puedo evitarlo, su pequeña humana y potente figura, me impresiono y me impide tratarlo de otro modo).

– ¿Porque su asistencia a este acto? No pregunto más, quiero saber sus motivos más profundos, quiero escuchar sus emociones, que surgen rápidas y claras a mi pregunta.

– J.J.T. – Por tres motivos.

Primero estoy aquí porque es un acto en defensa de la República, que es el único régimen verdaderamente democrático que conozco, el único elegido por la ciudadanía. En España se produce un paréntesis que dura ya 82 años, primero con la Dictadura y después con una Monarquía, que es un modelo de estado  contrario a la democracia, al no ser esta elegida por la ciudadanía.

Segundo para revindicar el papel de las mujeres de la republica que consiguieron la igualdad en los derechos para las mujeres. Nuestra memoria actual es una memoria histórica amnésica, donde se ha omitido  la memoria de todas aquellas mujeres que se situaron en el espacio social y político para reclamar su sitio y conseguir uno de los hitos más importantes de la Historia de España, el voto para la mujer.  Hasta ese momento, el 50% de la población venía siendo marginada y discriminada al impedirle el derecho al sufragio.

Y tercero para reivindicar la figura de Clara Campoamor, la mujer que el 1 de Septiembre de 1931, fecha histórica  para recordar y señalar en nuestro calendario, consigue el voto para la mujer.

Mirta Núñez Díaz-Balart. Como cotilla profesional que soy me gustaría preguntarle mil cosas a la mujer que me mira de soslayo con suaves ojos inquietos y voz firme. Pero me contengo y tiento a la suerte para que me de otra oportunidad.

– ¿Qué destacarías de este acto?

– M.N.- Es importante recuperar la historia y la memoria de aquellos años en que se plantaron las bases de la democracia actual. La Segunda República fue un alba lanzada al abismo. Sus reformas legales, dentro de la legalidad y el orden público, y esto es importante destacarlo, llevan adelante proyectos que se iniciaron para cambiar España. Todos los proyectos que inician un cambio en nuestra mentalidad, sobre la mujer, el concepto de la familia, las clases sociales, todo se plantea en la segunda república.

Esta enaltece la figura de la mujer activa social y políticamente, y a la mujer trabajadora consciente de su condición social. Esta mujer es perseguida y anulada desapareciendo durante el franquismo de la vida pública, y solo vuelve a reaparecer tímidamente en el tardo-franquismo y la transición.

Cristina Almeida. Pienso mientras la asalto, entre una multitud que la requiere, a la salida del acto  – Espero que algún día me merezca que me invites al Club de las 25, Cristina.

– Entre las mil invitaciones a actos que debes tener ¿Porque no has dudado en acudir a este?

– Es una deuda pendiente con las mujeres de la II Republica. Una motivación para seguir reivindicando la igualdad y la Republica. La memoria se hace realidad cuando la contamos, y tenemos que aprender lo que significaron las mujeres de la II Republica y lo que las mismas perdieron.

 Esto es una continuación de las reclamaciones de aquella legalidad republicana, de igualdad y progreso. El franquismo represento una ruptura con la legalidad y una represión de aquellos logros. Con la democracia se derogo la desigualdad jurídica pero no la desigualdad real y se recuperaron muchas leyes de la Republica. Tenemos que aprender otra forma de hacer el mundo y esta es nuestra opción, nuestra oportunidad diferente y solidaria.

Y aquí me quedo, reflexionando con lo que me han contado este grupo de valientes entusiastas, recuperando para mi esa memoria que también me falta, esa parte de la historia que nadie me conto en el colegio, ni en la universidad, ni en ningún master. Con este libro entre las manos, lleno de historias y de anécdotas desconocidas ignoradas, en el que en palabras de su coordinadora Lidia  Falcón “No están todas las que son pero son todas las que están “. Un libro lleno de mujeres que nos han llevado de la mano hasta el momento actual para gozar de unos derechos que nos han salido gratis, pero que se siembran sobre el esfuerzo y el sacrificio de muchas mujeres que tuvieron que luchar, y fueron señaladas y perseguidas tan solo por conseguir la inclusión en el  art 14 de nuestra Constitución, de la no discriminación por razón de sexo.

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