Pompeya Sila mujer de Julio Cesar era la anfitriona de la fiesta de la Bona Dea .La fiesta se celebraba a principios de diciembre en Roma, en honor a la diosa de la virginidad y de la salud, en estas reuniones no se permitía el acceso a ningún varón. Según cuenta Plutarco, Pompeya tuvo la mala suerte de que en su fiesta entrase un hombre disfrazado de mujer con ánimo de seducirla por lo que su reputación quedo en entredicho.

Julio Cesar acababa de ser nombrado pontífice máximo y dictador vitalicio y para dar ejemplo no tuvo más remedio que divorciarse de Pompeya. Las damas de la corte le pidieron que rectificara, pues su señora no había cometido ningún acto deshonesto, solo había cumplido con las costumbres romanas. Julio Cesar no rectificó su postura, pues no podía permitirse cualquier duda sobre su honorabilidad, sobre las consecuencias que esto podría tener y contestó. “La mujer del Cesar no solo debe ser honesta, sino además parecerlo”

Esta frase célebre de Julio Cesar ha sido superada y ahora podríamos decir que solo las apariencias cuentan, con tal de no ser descubiertos, nos está permitido todo tipo de abusos. “No solo hay que ser un rufián, sino parecer bueno”

Si basamos nuestra ética en la virtud y en el premio, en el pecado y castigo. Se entiende esta manera de pensar y de actuar tan infantil, preferimos ser niños consentidos, jugar a que no nos pillen y si nos cogen, por el amor que nos tienen nuestros tutores y protectores, nos perdonen. Pero hay una norma que no ha cambiado desde antes del big bang, es más, el big bang es el primer resultado conocido de esta ley, una regla natural que es inexorable, que nada tiene que ver con la virtud y el pecado. Es el Karma, la ley de la causa y del efecto, de la acción y la reacción. No es una ley moral hecha por los hombres y por lo tanto no tiene fecha de caducidad.

Según la ley del karma, así como vivamos y nos relacionemos con nuestro entorno, ocurrirán unos efectos y a ellos nos tendremos que adaptar nosotros y nuestro entorno. Es una ley que hemos apartado, olvidado pues no queremos ser adultos, no queremos ser responsables de nuestros actos. Pero la ley natural siempre se cumple y aunque nuestro consciente no quiera verla, es un ciclo eterno del que no se escapa nada, desde la partícula más pequeña hasta el universo entero. Podemos engañarnos conscientemente cuando estamos despiertos, pero cuando soñamos nuestro subconsciente e inconsciente saben que no hay escapatoria, ni atajos, ni trucos para evitar esta norma.

Hace tiempo recibí en mi blog dos sueños de un hombre de cuarenta años.

“Me da miedo dormir, pues tengo sueños recurrentes que me producen mucha angustia”

Llego a casa y descubro a mi esposa acostada con otro hombre y lo único que la digo es que eso no está bien.

Recibo dinero del narcotráfico y aunque no me parece bien lo cojo y lo utilizo para pagar todo lo que puedo en efectivo.

Está claro que este señor vive en un mudo de apariencia, de hipocresía, para el todo es lícito si nadie se entera, si permanece oculto.

Los dos sueños significan lo mismo. Su subconsciente sabe que está actuando incorrectamente (acepta que su mujer se acueste con otro hombre, blanquea dinero del narcotráfico), que esta forma de ser tan infantil está teniendo ya consecuencias muy negativas para él (vive angustiado).

No sé qué le ocurre a esta persona, pero si escucha el sabio consejo de Julio Cesar y lo que es mucho más importante, se da cuenta que todo lo que hace tiene consecuencias que afectan a él y a su entorno, entonces podrá cambiar su situación y superar la angustia.

 

Buenas noches, felices sueños.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorMiss Patriarcado
Artículo siguienteShangay ya no está pero sí está
Maestro de yoga. Autor de los libros ONIRONAUTA y LUZ SOBRE LOS SUEÑOS.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Doce − dos =