Es complicado entrevistar a alguien que conoces, quieres y admiras. Entiendo que será como examinar a un hijo, o algo similar. Pero de no hacer esta entrevista a mi colega y amigo, el periodista solidario y comprometido Miguel Ángel Rodríguez, estaría colaborando a silenciar a los refugiados y desprotegidos. Porque esto es lo que hace este excelente profesional de la Comunicación, ser el portavoz de los refugiados en el mundo a través de su twitter @Marodriguez.1971, además de periodista en Cruz Roja Española y voluntario con mil causas justas, y hasta puede que perdidas. Ahora, la Asociación Pro Derechos Humanos de España le ha nominado a los Premios Solidaridad en la modalidad de Periodismo: http://www.apdhe.org/premio-nacional-ddhh-2017/ Una candidatura que, sin lugar a dudas, le hace justicia.

Miguel Ángel insiste cada día en dar visibilidad a esos refugiados que mueren en las playas del Mediterráneo sin convertirse en noticia en ningún país del mundo, y de esos pequeños, que tuvieron la mala suerte de convertirse en víctimas por haber nacido en un determinado lugar y momento concreto de conflicto. Especial sensibilidad demuestra con los niños y niñas, probablemente porque al mirar a sus propias hijas recuerda la suerte que ellas tienen y que no disfrutan millones de pequeños en el mundo.

 

-¿No agota dedicarse a denunciar y reclamar justicia ante una sociedad y sus instituciones que siempre hacen oídos sordos?

No, porque ves resultados tangibles, concretos, y eso te anima a seguir informando sobre esas realidades que están fuera de la agenda de los medios y de las instituciones. Por ejemplo, muchas personas que se han hecho voluntarias para asistir a personas refugiadas, en Grecia y otros países, me han comentado que se lanzaron gracias a las informaciones que comparto. Incluso algunas entidades humanitarias creadas en los dos últimos años me han agradecido la información, el testimonio, los contactos. Se producen cambios, se salvan vidas. Por eso merece la pena.

 

– Si sigues con tu discurso y reivindicación por un mundo mejor y más justo, ¿es porque confías en cambiar el mundo o por pura cabezonería?

Yo creo que es por pura necesidad. En el momento en el que descubres, como un mazazo, que nuestra vida depende directamente del kilómetro cuadrado en el que te han parido, creo que tienes dos opciones: Mirar hacia otro lado; o apostar por las víctimas, dentro y fuera de España. La primera opción es más cómoda. Y más injusta.

– ¿Qué está pasando en el mediterráneo con los refugiados?

El Mediterráneo se ha convertido en el crisol en el que se descubre la condición humana, para bien, y para mal. Es la constatación, no nueva, de la búsqueda de una vida mejor para miles y miles de personas y de la indiferencia de la comunidad internacional. Más de 2.800 personas ahogadas este año. Muchas de ellas huyen para salvar lileteralmente la vida de sus hijos. ¿Podemos ser indiferentes ante este genocidio silencioso?

– Las fotos que muestras en tu cuenta de twitter hablan por sí solas. Ahora trasmítelo en palabras…

No podemos negar una evidencia, a tenor de la cifras de hambre en el mundo, de conflictos armados o del número de refugiados: la Humanidad, nuestra Especie Humana, hace tiempo que perdió su apellido. Esto es así. Pero, al mismo tiempo, en mitad de la mierda, en mitad de esos mataderos que tenemos abiertos en los márgenes de nuestro mundo, descubres a personas que dan su vida, literalmente, por los demás. Y aquí hay que destacar que son las mismas víctimas, los ninguneados, los que nos regalan ejemplos brutales de resiliencia, de capacidad de superación de la adversidad. Y, por supuesto, el compromiso de miles de personas anónimas que ayudan. Quedan esos resquicios que te permiten seguir respirando.

– Tu cuenta de twitter es un grito a la solidaridad y denuncia de los refugiados. De hecho te has convertido en referente incluso para periodistas muy populares y famosos. ¿Sientes que esto es suficiente o piensas en avanzar en este sentido para dar visibilidad?

El apoyo que tengo de personas anónimas y, por supuesto, de profesionales de la comunicación, es fundamental para hacer llegar la información, la realidad, esas otras realidades. Está claro que la información salva vidas y de que el silencio mata, no hay más. Pero se pueden y, de hecho, quiero hacer muchas más cosas. Vamos, no creo que podamos labrar cordilleras a besos, pero sí reducir el dolor de otras personas. ¿Hay algo más bonito, y necesario?

– Trabajas en Cruz Roja como periodista, y antes lo hiciste en otras ong´s. A veces la sociedad desconfianza también de estas organizaciones. Desde tu experiencia, ¿qué nos puedes decir de ellas?

Cuando conoces a personas que se dejan la vida por los demás a través de su compromiso en distintas ong, a veces incluso dejándose la vida, termina la desconfianza en el sector humanitario. Ojo, esto no quiere decir que las ONG sean ‘perfectas’, todo lo contrario, pero, en serio, responden al anhelo de muchas personas por hacer un mundo mejor, y esa base es fundamental. Además de la profesionalidad. Pero, desde luego, la buena voluntad no basta, hay que ser más eficientes y eficaces, y ahí podemos seguir mejorando. También me parece, no sólo justo sino necesario, que los medios de comunicación sean críticos con las ONG cuando no hacen bien las cosas. Se terminó el tiempo del ‘buenismo’ garantista que no ayudaba.

– En tus viajes, incluso como voluntario, cuál es la imagen que más te ha impactado?

La resiliencia que he visto mil veces, impacta, te sobrecoge, te deja noqueado, pero te sitúa en la realidad. Durante el tsunami del sur de Asia me ayudó mucho un voluntario de la Cruz Roja que, ‘curiosamente’, siempre iba con manga larga, con unas temperaturas muy elevadas. Mucho tiempo después supe que tenía los brazos destrozados porque trató de salvar la vida de su hermano pequeño, aferrándose a un árbol. No lo logró. Otra mujer anciana de Indonesia, que había perdido a toda su familia, donó el terruño que le quedaba para hacer un orfanato… No es excepcional. En cada emergencia, fuera o dentro de España, te topas con esta grandeza. No pretendo hermosear la tragedia, hay momentos en los que rompes y no hay más, como cuando una mujer refugiada de Darfur te entrega a su bebé en brazos para que te lo lleves a España, y que pueda vivir. O una madre que te llama a Nepal tras el terremoto, preguntando por su hija, encontrada días después. Lo más complejo es conocer y trabajar con personas que, además de haber perdido a sus hijos o padres, han muerto en vida; lo ves en sus ojos. O cuando tienes la certeza de que no vivirá mucho, o que el tiempo que vida será miserable. De eso también hay que reponerse.

-Ser solidario o tener conciencia social no vende. Un político no consigue por ello más o menos votos, y qué decir de un profesional en búsqueda de empleo. Ejemplos como el tuyo pueden servir de ejemplo. ¿o sois incómodos los que recordáis siempre a los que sufren, a los olvidados?

Creo que era Orwell el que decía que ‘Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas’. Me parece muy atinado.

– Esta candidatura es de alguna manera un reconocimiento a tantos años de trabajo y entrega al prójimo a través de tu trabajo como periodista…

Sólo procuro dar testimonio de lo que está pasando, y que, muchas veces, está fuera del foco de los medios, de las agendas. No hay más. Por eso estudié Periodismo, porque creía, y creo, que la información salva vidas. Tengo una de las mejores dedicaciones del mundo, soy afortunado, eso me basta.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann. Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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