A Jesús e Ibrahim, Jesús Ibrahim

 

La frente te mira. La frente, te está mirando: Señor de las fisionomías infinitas, y la voluntad dormida sobre la fe. La fe elevada a las esferas aristotélicas. Inclina sus (mis) rodillas, renuncia a la angustia existencial-hueca, por una reflexión infinita sobre lo Infinito. La reflexión de mi intelecto, localizado en mi frente, con el único fin de entender; entender al Ser y la Potencia, al Ser de la Potencia, y Al Albañil de las siete de la tarde: o el tiempo geométrico a una amistad y una conversación

Más allá de esta introducción, te invito-ciervo de Muhammad- a reconocer el concilio posmoderno: de aquellos que adaptan la religión del seno de Halima, a esta era; la era de la incertidumbre y los dados del dieciocho. La era de los hermanos de Ali y Muhammad. La era de Ibn Jaldún y Averroes y Al-Kindi; todos los profetas de la filosofía. La era de la fraternidad de los poderes, en la que el espacio es pacífico. La era de la tolerancia antropológica, a los genomas de Tingis y Hubal. La esencia y la sustancia a un mundo islámico, o ateo ante la renuncia de fe, personificada en el cuerpo del ciudadano libre y democrático: sea mujer u hombre.

En definitiva, la era de la democracia formal e islámica: el ave Bennu posado sobre el hombro de Ali, y el aura de Mahoma: Bennu, libre y colectivo.

Metamorfosis de los tiempos, para la sharia y los hadizes y los odios derrotados, ante dialogo amoroso de Ello con lo:

Alístico+mahometano= Fraternidad, simbolizada en Allah; sus noventa y nueve nombres.

 

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