El quinto episodio de la tercera temporada de la serie británica Black Mirror, Men Against Fire podría servir como la mejor metáfora a la hora de comprender la manipulación mediática y operación de guerra sucia para administrar el conflicto catalán. Para quien no lo haya visto, una breve descripción de la trama. En un futuro distópico, una organización militar se dedica a perseguir y exterminar una raza mutante (los roaches o cucarachas) que se esconden en lugares poco accesibles y presentan un aspecto aterrador, emitiendo gruñidos incomprensibles, y de quien se dice que se dedican a la violencia. Cada soldado posee un implante neuronal que sirve para agudizar sus sentidos y así perfeccionar su eficacia letal. En una de las persecuciones, el protagonista recibe una descarga de luz que le sobrecarga en el chip, hasta que éste empieza a fallar. Es así como, no solamente empieza a darse cuenta que el implante le engaña sobre su propia existencia, mucho más gris de lo que le muestran unos sentidos manipulados, sino que la presunta raza mutante, corresponde en realidad, a humanos como a él, y que los gruñidos son, simplemente palabras que puede comprender fácilmente. Porque, en realidad, el chip sirve para distorsionar su percepción y, así, deshumanizar a las víctimas, porque en cierta manera, el implante es como la propaganda en tiempo de guerra: anula la capacidad de empatía a fin de ser manipulados al antojo de sus mandos, y así poder practicar la violencia sin cuestionamientos morales ni remordimientos.

Men Against Fire nos sirve para describir el trato mediático y político a Cataluña en los últimos años. Los medios de comunicación convencionales, así como buena parte de las redes sociales se han concentrado a atizar el odio contra Cataluña y a realizar unas tareas de manipulación informativa descaradas. Desde programas como Espejo Público, los informativos de las cadenas generalistas, los medios digitales, la prensa de Madrid se establece una competición a ver quién es más antiidependentista. De hecho, los independentistas son tratados y distorsionados como los “roaches” o “cucarachas”, y, de hecho, los tópicos usados no difieren de los recursos utilizados por los antisemitas en Centroeuropa en los años que precedieron a la segunda guerra mundial. Esto se complementa con un apagón informativo sobre lo que sucede realmente en una Cataluña que, por su parte, y ante la bacanal de mentiras mediáticas, ha dado la espalda a estos medios (la caída del consumo televisivo respecto a las cadenas con sede en Madrid, así como con las cabeceras de los periódicos tradicionales tiene magnitudes históricas). La ofensiva del odio ha conseguido serrar los cables que mantenían unida una ciudadanía diversa a un estado que, vista la represión del 1-O y posterior, y los silencios cómplices de la sociedad civil española, difícilmente se podrán recoser. El divorcio mental ya es una realidad. Y esto se convierte en un grave problema político que no hará sino empeorar mientras no se aborde mediante la política y desde una democracia que tiene que ver con las urnas y el pacto –como entienden los independentistas-, y no con las leyes y la represión -como practica el nacionalismo español amparado en sus instituciones-

Por supuesto, para deshumanizar a catalanes (como previamente se había hecho con los vascos, o con los disidentes respecto al postfranquismo que domina los resortes del estado) es necesario un relato que justifique el odio. Y para ello, es necesario construir mentiras, que para que sean creíbles, requieren dosis homeopáticas de verdad. Esto no pretende ser un inventario exhaustivo, pero sí contiene elementos bastante repetidos desde los medios de comunicación y responsables políticos y que, o bien se han instalado como creencias recientes, o bien llevaban mucho tiempo instaladas en el subconsciente colectivo de buena parte de la sociedad española en una relación España-Cataluña siempre conflictiva. No olvidemos que ya en el siglo XVII, Quevedo, un precursor de intelectual orgánico y de los tertulianos contemporáneos, ya consideraba a Cataluña como “aborto monstruoso de la política.”

Mentira número 1: Cataluña está dividida

“Las familias se rompen”, “se persigue a los ‘constitucionalistas’”, … En fin. Cualquiera que tenga un mínimo contacto con la realidad, comprobará esta falacia de magnitudes olímpicas. La cuestión del independentismo, contrariamente a la burda propaganda impulsada por Ciudadanos, no divide a la sociedad catalana en absoluto, sino que, como cualquier otra cuestión polémica, permite visibilizar opiniones y posiciones diferentes. Toda sociedad democrática se caracteriza por su capacidad de administrar discrepancias, y el discurso catastrofista suele utilizarse como mecanismo, más que conservador, inmovilista. La cuestión de la independencia puede dividir tanto o tan poco como el aborto, la legalización de la prostitución, la inmigración, la multiculturalidad, la permanencia en la Unión Europea o los matrimonios de personas del mismo sexo. Las personas y familias pueden mantener discusiones tensas sobre cuestiones trascendentes que marcan los conflictos contemporáneos. Pero la actitud de evitar administrar la complejidad del presente o de decidir sobre temas importantes, no es de conservadores, sino de reaccionarios. Vetar los debates o impedir la búsqueda de soluciones suele venir acompañado de argumentos falaces en base a un pasado idealizado (y, por tanto, falso) que viene a romper la teórica armonía de una supuesta arcadia feliz, en un mecanismo intelectual que recuerda al integrismo religioso. La actitud de, “no tratemos el tema de la autodeterminación, porque eso romperá familias” no es muy diferente a “no legalicemos el divorcio porque el país se sumirá en el caos y la anarquía”, que sostenían los franquistas a inicios de los ochenta, “no toleremos la libertad sexual de las mujeres, porque eso va en contra de la voluntad de Dios”, que sostienen los fanáticos religiosos, o “impidamos que los hijos de los inmigrantes puedan adquirir la ciudadanía porque esto va a romper con los valores de la nación” que intenta poner en práctica Donald Trump.

Bonus Track 1: A lo largo del último siglo, el nacionalismo catalán ha debatido reiteradamente sobre “quién es catalán”. Fue durante los años sesenta, en un momento en el que la inmigración peninsular hizo que la población catalana se duplicara en cuarenta años, y que llegó un momento, hacia mediados de los setenta, en que había más residentes nacidos fuera que dentro de Cataluña. En estas circunstancias extraordinarias, se llegó a un acuerdo tácito. La fórmula, a medias entre Jordi Pujol, Paco Candel y el antifranquismo militante fue: “es catalán todo aquél que vive y trabaja en Cataluña”, a la cual sigue una coletilla que no siempre se recuerda: “y que no le sea hostil”, dirigida especialmente a las jerarquías de altos funcionarios y policías franquistas instalados en el Principado como garantes de la represión. Cambiemos ligeramente los términos: “¿Quién es español?”. Administrativamente, quien posee la nacionalidad, que por si no lo saben, en España funciona el “ius sanguinis”, lo que implica que a los residentes de otra nacionalidad y sus descendientes no se les consideran españoles. Bien. ¿Es español aquel residente británico que no habla español ni bajo tortura y que desprecia continuamente su identidad, símbolos y costumbres? La respuesta es obvia. En el caso catalán, buena parte del “constitucionalismo”, en realidad, un postfranquismo poco disimulado, implica que amplios segmentos de los residentes de Cataluña odian, desprecian o ignoran aquellos elementos definitorios y muestran una amplia hostilidad hacia el territorio, su lengua, costumbres y deseos de sus ciudadanos. Debemos recordar que Ciudadanos fue un partido creado expresamente en Barcelona para canalizar el odio hacia lo catalán, y que representa a los herederos intelectuales de los altos funcionarios y policías garantes de la represión. En sus manifestaciones es muy habitual que se paren a homenajear al cuartel de la Policía Nacional de Vía Layetana, conocido por ser un centro de torturas y atentados contra los derechos humanos desde inicios de siglo XX, un verdadero Abu Grahib ibérico.

Mentira número 2: Lo de la independencia es por el dinero

Se trata de una falsedad muy arraigada, a la cual ha contribuido una parte no desdeñable del catalanismo conservador y su discurso –a pesar de todo, bien documentado- sobre la discriminación económica del país. Pero la cuestión económica no es una causa, sino una consecuencia del poder asimétrico entre aquellos territorios -y grupos sociales- que perdieron la guerra civil, y que al no existir unos juicios de Nuremberg no se rectificó. El poder real que se asentó entre las élites franquistas ha fomentado cierto feudalismo económico, mediante unas políticas parasitarias asentadas en el poder financiero y económico de carácter rentista y el alto funcionariado del estado, con una mentalidad latifundista. El Madrid político -que, por cierto, domina los medios de comunicación- ha manipulado la política para sabotear el crecimiento y desarrollo de polos económicos alternativos, no solamente en Cataluña, sino también, y muy especialmente en el País Valenciano, donde la discriminación fiscal es aún más profunda.

El verdadero factor de fondo que explica el independentismo es un choque de culturas políticas. Como ha demostrado la evolución del estado, especialmente a partir del momento en el que el franquismo desacomplejado de Aznar llegó al poder –sobre todo a raíz de la mayoría absoluta de 2000- ha chocado con la hegemónica cultura política antifranquista que caracteriza transversalmente a la sociedad catalana. Como los hechos han demostrado en base a una causa general contra el independentismo, Cataluña se quiere ir porque ha comprobado la naturaleza profundamente antidemocrática del estado español, cada vez con un comportamiento más próximo a Turquía. Cataluña quiere romper con España, porque los últimos acontecimientos este gesto representa romper con el franquismo (y la cultura franquista) hegemónica en el estado, y crecientemente aceptada por acción (pero, sobre todo, por omisión) por la mayoría de la sociedad. Cataluña quiere romper con España porque es republicana, mientras casi nadie cuestiona una monarquía puesta a dedo por el Pol Pot mediterráneo que fue Franco.

Mentira número 3: el independentismo es un movimiento burgués

Esta es una acusación típica lanzada desde las izquierdas en base a una lectura indigesta de un Marx poco leído y desde el mal comprendido texto de Jordi Solé Tura sobre el catalanismo. En cierta manera, esta es una afirmación categórica y simplificadora que contiene algunos elementos que llevan a tener este análisis erróneo. En primer lugar, la propia idea de “burguesía”, entendida a la manera tradicional, es decir, patrones, propietarios de empresas y de gran capital, hoy en día es más que discutible de acuerdo con las nuevas reglas del juego del capitalismo neoliberal. Pero lo que llamaríamos la alta burguesía catalana, vinculada a los negocios en base a sus relaciones privilegiadas con el poder político es más que hostil al republicanismo. Según los diversos estudios sociológicos y demoscópicos sobre la cuestión, en Pedralbes, el barrio paradigmático de las clases altas barcelonesas, el sentimiento independentista no llega al 40%. En cambio, sí existe una mayoría de independentistas en lo que serían las clases medias y sobre todo las nuevas clases medias emergentes, muy vinculadas con parámetros más objetivos como el nivel de estudios. Así, según el barómetro de opinión pública de 2017, se consideran independentistas quienes poseen una titulación de Bachillerato y FP (51%), y estudios universitarios (entre el 61-63%), mientras es minoritario entre quien posee la ESO (42%) o no posee estudios (20%). Esto se complementa con la edad: 59% favorable a la independencia, 29% en contra para el segmento de 18 a 24 años; 58% a 32% para quienes tienen entre 25 y 35 años; 48% a 39% entre los 36 y 49 años, y solamente el unionismo empieza a ser mayoritario para los mayores de 50; 43% independentistas respecto al 47% unionistas entre 50-64 años y 40% a 51% entre mayores de 65. Esto ofrece un panorama complejo, silenciado en los medios españoles, que tiene menos que ver con la clase que con el nivel de politización, arraigo y participación social. En otros términos, el independentista no es ningún “roach” ni burgués, sino una persona nacida en Cataluña, con estudios postobligatorios, que participa activamente de la vida social de su comunidad, que ideológicamente mantiene valores democráticos, se considera de centro-izquierda y cuyas motivaciones suelen estar más en construir un futuro libre de la hipoteca del franquismo superviviente de la Transición, algo, por cierto, muy lejos de los tópicos insertados en el chip que los medios madrileños y la clase política del estado ha implantado en la percepción de la sociedad española.

Mentira número 4: el independentismo es un souflé

Esta fue la excusa para no hacer nada cuando las cosas empezaron a deteriorarse a raíz del culebrón del Estatut de 2006. Desde el entorno nacionalista español, fomentado en el bipartidismo PSOE-PP, pero sobre todo desde el potente franquismo sociológico que nunca se fue, se consideró que las heridas abiertas por los ataques catalanófobos durante la tramitación, aprobación y sentencia del Estatut generaría un malestar pasajero. Acostumbrados al pactismo pujolista, las instituciones del estado cometieron el error típico de analizar situaciones nuevas con categorías viejas y no fueron capaces de percibir las mutaciones sociales y políticas profundas que ya se intuían des de la década anterior, en el que buena parte del independentismo iba saliendo del armario catalanista, e incluso se iba gestando un independentismo postnacional, que contempla el derecho a decidir como algo natural y la monarquía centralista como algo insoportablemente retrógrado. Mientras las difamaciones sobre el sistema de inmersión, las descalificaciones hacia el nacionalismo ajeno (sin la autocrítica del propio), los fracasos de las políticas de memoria histórica se iban sucediendo, entre las generaciones que no vivieron el franquismo ni la Transición se estaba cociendo un cambio de paradigma político: la idea que la Transición había fracasado a la hora de administrar la cuestión de la plurinacionalidad del estado, que la monarquía se trataba de la continuación del franquismo por medios constitucionales, y que la reforma (especialmente la necesaria transformación de una mentalidad española que no parece capaz de tratar de igual a igual a aquellas realidades nacionales no castellanas) era imposible. Y, aunque pareciese una paradoja, la independencia era la opción más realista para vivir sin la interferencia, no solamente del franquismo omnipresente en los mecanismos estratégicos del estado, sino de una nación, la española, que no admitía otra relación que la subordinación de quienes no comparten sus referentes culturales e ideológicos.

Es así como el independentismo fue creciendo de manera continua hasta llegar a casi la mitad de los residentes catalanes. Los acontecimientos del último año, mediante una represión que recuerda a la de la primera mitad de los setenta, los presos políticos, los exiliados, la criminalización de la disidencia, no está reduciendo en absoluto su número. Y la composición demográfica del republicanismo hace suponer que éste se reforzará con el paso del tiempo

Mentira número 5: son golpistas

Esta es el mantra más repetido por la derecha nacionalista española, que considera que el referéndum del 1 de octubre, junto con su preparación y su incardinación en el marco jurídico, así como la declaración de semanas después fue un “golpe de estado”. Resulta más que curioso que aquellos que no tienen problemas a minimizar, y en algunos casos a reivindicar el régimen franquista, sean aquellos que más se desgañiten para exigir la aplicación permanente del artículo 155.

Sí que hubo un golpe, pero fue inducido por el jefe del estado en su alocución (un implícito llamamiento a la represión) del 3 de octubre. Sus palabras fueron interpretadas como una carta blanca por parte de los cuerpos policiales y el poder judicial (y el TC) para encarcelar con cargos ficticios a buena parte de sus protagonistas, para impedir el nombramiento del presidente Puigdemont forzando vergonzosamente la legalidad o para acusar de terrorismo a quienes cortaban carreteras poseyendo pitos amarillos, como es el caso de Tamara Carrasco. Los jueces europeos no se podían creer lo que veían, de manera que diplomáticamente han desautorizado la justicia-ficción elaborada desde el Supremo, rebajándola reiteradamente por los tribunales europeos a la segunda división europea, justo al lado de Turquía.

Bonus Track núm. 2: es paradójico que, teniendo en cuenta que la generalización constitucional de las autonomías (el Café para Todos) se realizó, indiferentemente de la voluntad de la mayoría de territorios, y con un mapa autonómico surrealista, para diluir la innegable condición nacional de Cataluña y el País Vasco, a lo largo de la aplicación del 155, el único territorio sin autonomía fuera precisamente éste.

Mentira número 6: Se ha roto la convivencia

El mes pasado conocí a un joven de Ceuta que había encontrado trabajo en Girona como educador. Confesó que, cuando explicó a su familia que se venía a Cataluña, su madre lloraba desconsoladamente como si hubiera sido enviado a la Guerra del Vietnam. Llevaba ya algunas semanas aquí y pudo comprobar que todo lo que le habían explicado sobre Cataluña era mentira. Que nadie le perseguía por no hablar catalán (como sucede con el 20% de la población). La idea de la ruptura de la convivencia no es ningura realidad, sino un proyecto deliberado dirigido por Ciudadanos y que como ya confesó públicamente uno de sus líderes, Jordi Cañas, anhela la ulsterización del país. No es fácil que esto suceda, porque la sociedad catalana es sumamente compleja y heterogénea y lleva ya un siglo administrando la diversidad. En las familias, lugares de trabajo, sindicatos, comunidades de vecinos, grupos de amigos existen opiniones dispares, pero no se ha roto ninguna a causa del independentismo. Si algún núcleo familiar se ha dejado de hablar es a causa de razones mucho más profundas y personales. En entidades de la sociedad civil, como el sindicato CCOO, tras una consulta realizada este año, el 40% de los afiliados se declaran independentistas, pero no existe ningún movimiento que indique que la entidad se vaya a romper con una dirección que se, no sin cierta ambigüedad, se desmarca del independentismo. En otras palabras, a pesar de los intentos de división por parte de partidos como Ciudadanos o el PP, o la intoxicación mediática, Cataluña no se rompe, sino lo que se está rompiendo son los lazos personales, económicos y culturales con una España que parece llevar puesto el implante que contempla a los catalanes que ejercen como tales como “roaches” o cucarachas. Porque buena parte de los catalanes, sean independentistas o no, están bastante hartos de un estado que se esfuerza en mostrar a diario su hostilidad y que posee un doble rasero a la hora de tratar a sus ciudadanos. No es normal que una chica como Tamara Carrasco, que ha participado en un corte de carreteras y se le haya encontrado en casa “una careta de Jordi Cuixart y un pito amarillo”, haya sido acusada de “terrorismo” por la Audiencia Nacional, y en cambio, un ultraderechista, amigo de la Guardia Civil, con un gran arsenal de armas de juego y que tenía planificado atentar contra el presidente de gobierno, no sea considerado terrorista.

Bonus Track núm. 3. Se ha hablado de acoso y agresiones a unionistas, e incluso se ha magnificado el hecho que al juez Llarena se le haya pintado de amarillo el portal de su casa. Pero lo cierto es que los actos de violencia registrados van en una única dirección. Tras los 1.066 heridos del 1 de octubre contra los ciudadanos que pretendían votar, según el prestigioso Anuari.Cat, se registraron, entre octubre de 2017 y febrero de 2018, 139 incidentes violentos de carácter ideológicos, todos ellos ejecutados por la ultraderecha, entre los cuales, varias veces han participado personal de las fuerzas policiales del estado. Ello ha implicó decenas agresiones físicas por llevar lazos amarillos y un total de 101 heridos de diversa consideración. Uno de los periodistas más destacados en el conocimiento de la ultraderecha (y uno de los más amenazados de Europa) fue agredido por un agente de policía de paisano, entre multitud de testigos y pruebas gráficas, al grito de “Arriba España” y “Viva Franco”. En los días de octubre, varios coches de ciudades como Girona, Cassà o Verges aparecieron con las ruedas pinchadas. Precisamente en Verges, ciudad natal de Lluís Llach ha sido atacada varias veces por comandos ultraderechistas. El coche particular de la diputada republicana Jenn Díaz fue destrozado, Catalunya Ràdio y una escuela de Barcelona fue asaltada violentamente por una manifestación ultra y así un sinfín de situaciones silenciadas en los medios españoles. Desde este punto de vista, el nacionalismo español busca desesperadamente romper la convivencia.

Mentira número 7: No hay presos políticos ni exiliados, sino políticos presos y huidos de la justicia

Sé que esto es duro para muchos españoles que tienen en alta estima su país. Pero, tras los acontecimientos de octubre, el “a por ellos judicial” implica que personas de una calidad humana intachable han sido encarcelados preventivamente por formar parte de un gobierno, desconvocar una manifestación o permitir un debate en el Parlament, lo que contrasta, por ejemplo, con el caso de la Manada u crímenes de gravedad extrema o corrupción evidente. La situación se entiende únicamente a partir de las instrucciones jerárquicas de una judicatura, que, en los niveles estratégicos, mantiene un franquismo evidente, y probablemente tiene mucho que ver con instrucciones tácitas de una jefatura del estado que no oculta su odio hacia unos catalanes, que en más de un ochenta por ciento se declaran republicanos. Amnistía Internacional, 40 premios Nobel, magistrados alemanes, belgas, suizos o británicos han denunciado lo que los medios españoles se obstinan en reconocer: son presos políticos y exiliados. A cualquier profesor o catedrático de derecho le estalla la cabeza ante este acto de derecho-ficción. Pero, por si hacía falta alguna indicación más, los varapalos judiciales europeos a la hora de negar todas las extradiciones hacia los líderes independentistas exiliados, han dejado a la judicatura española a la altura de la turca. De hecho, no creo nada casual que a Felipe VI le sentaran al lado del presidente Erdogan en la ceremonia del centenario del final de la Primera Guerra Mundial. Incluso el Supremo ha retirado las euroórdenes ante la evidencia, lo que implica claramente que en ningún caso sean “huidos”, puesto que pueden circular por todo el mundo menos en un país llamada España y en una Cataluña donde se aplica, a la práctica un “estado de excepción”.

Bonus Track núm. 4: Es bien conocido que antes del 1 de octubre, uno de los juzgados de Barcelona se dedicó a investigar ilegalmente al mundo independentista, y que tras el “a por ellos judicial”, se encausó a más de 1.200 personas por cosas del estilo “alcaldes que firman manifiestos”, tuiteros, manifestantes o maestros que fueron denunciados, a instancias de los mandos de los cuarteles, o por páginas web anónimas por supuesto adoctrinamiento. En otros términos, una “causa general” contra el independentismo y los “delitos de opinión”. En el momento en que estos casos han pasado por jueces ordinarios, todo ha sido archivado. A pesar del deterioro del sistema judicial, la mayoría de magistrados no parecen dispuestos a sacrificar su integridad profesional y ética (a pesar de que ello les impida progresar en su carrera). Por cierto, todo forma parte de una trama destapada por periodistas denominada “Operación Cataluña”, a cargo de políticos conservadores y cloacas del estado. Este conjunto de informaciones periodísticas probadas y contrastadas se resumieron en un documental que se pasó en Cataluña y el País Vasco, y que ha sido vetado por las televisiones generalistas.

Mentira número 8: Nadie reconocerá a Cataluña / Cataluña nunca será independiente

Resulta muy arriesgado, en política, o en la vida en general, utilizar el futuro imperfecto. Ni quien esto lea, ni quien escribe posee la facultad de adivinar el futuro. Pero con cierta formación y honestidad intelectual podemos intentar aprender del pasado y comprender el presente. Ahora que se cumplen cien años del final de la primera guerra mundial es necesario saber que en Europa se ha pasado de 26 estados independientes a 51, lo que implica un promedio de uno cada cuatro años. Y, aunque cada caso tiene sus peculiaridades, se repite un mismo patrón: un estado grande y plurinacional incapaz de administrar su diversidad. A diferencia de dos décadas atrás, en Cataluña existe una masa social suficientemente amplia que ha abrazado el independentismo como proyecto, lo que supone una espada de Damocles sobre Madrid y que hace de España un estado tremendamente frágil y vulnerable. Es cierto que a ningún país europeo u occidental le hace demasiada ilusión la independencia de Cataluña. Pero la regla número uno de las relaciones internacionales es el interés; i la número dos, la hipocresía. Varios gobiernos pueden utilizar el “conflicto interno” para presionar a las autoridades españolas para conseguir favores o tratados que les suponga un beneficio (y que perjudiquen a la sociedad y la economía española). De hecho, ya está pasando, cuando la flota rusa ha podido reabastecerse en las colonias españolas del norte de África. Y, por supuesto, el reconocimiento de Cataluña no se producirá… hasta que se produzca. La actuación burda y estúpida del gobierno español ha acelerado, además, la degradación de su prestigio internacional (la presencia de España ya se ha visto afectada a partir de la relegación en varios organismos internacionales como la OSCE o la UE) y su situación diplomática (especialmente gracias a ministros de competencia discutible como Margallo o Borrell) lo hace estar en una situación de debiliad. En contraposición, la forma cómo Canadá, con un problema parecido, encaró el conflicto, mediante un referéndum, unas reglas claras y una negociación posterior hizo de este país norteamericano una potencia más sólida que antes de 1980.

Mentira número 9: los catalanes son supremacistas / nacionalistas / nazis, …

Esta ha sido una de las más repetidas últimamente al más puro estilo goebbeliano. Se fundamenta probablemente en el hecho tradicional de que Cataluña es una sociedad tradicionalmente más urbanizada que España y que ciertamente algunos sectores del catalanismo no siempre han sido muy diplomáticos en su relación con Andalucía. Ciertamente, personajes como Antoni Duran Lleida (por cierto, un reconocido unionista y representante de lo más rancio y apolillado de la antigua burguesía catalana) utilizó en más de una ocasión los tópicos sobre andaluces vagos. Pero la realidad es bastante diferente: la propia Constitución establece una asimetría en las relaciones entre lenguas y culturas: obliga a conocer el español, pero no el catalán, al cual trata como lengua de segunda fila. Es más, el estado ha saboteado cualquier intento de que éste, con más de diez millones de hablantes (y que es hablado por uno de cada cinco ciudadanos del estado), sea oficial en España o en la Unión Europea, donde sí que lo es el maltés, el esloveno o el finés, con muchos menos hablantes. Además, el trato del estado al catalán se ha caracterizado por un desprecio sistemático. Resulta muy sintomático que existan más cátedras universitarias de catalán en Alemania que en la España monolingüe. Los catalanes no se sienten superiores a los españoles, ni a los portugueses, ni a los argentinos, sino algo que parece molestar mucho más: iguales. Es España la que se niega a dar un trato igualitario, de nación a nación. Es cierta incapacidad ontológica de aceptar de que Cataluña es una nación que, de acuerdo con las teorías de Bennedict Anderson, Ernest Gellner, Anthony Smith hace que este territorio y las personas que lo componen se puedan identificar como tales. Incluso la floja definición de la Real Academia de la Lengua “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan la misma lengua y poseen una tradición común” se acomoda a una realidad objetiva. Sí, ciertamente muchos tienen tatuada la creencia que los catalanes se han inventado su pasado y que hablan catalán para fastidiar. Pero creer en ello no significa que la realidad no pase por encima del deseo del nacionalismo español de homogeneizar el estado al más puro estilo francés.

Desde el nacionalismo banal de quien posee un estado (Michael Billig nos recuerda que son éstos quienes disimulan su nacionalismo a partir considerar la exhibición de sus símbolos como algo natural), se considera a quien no comulga con la idea cuasi religiosa de la unidad de España como un hereje, y utiliza el apelativo de “nacionalista” para desacreditarlo. Pero, como ya hemos señalado, Cataluña es una sociedad plural y compleja y sus deseos de independencia responden a un proyecto de ruptura respecto a un estado hostil y autoritario. Para ello han desarrollado unas redes de sociedad civil que permiten movilizarse activamente por cientos de miles. En vez de tratar de entender por qué hay tantas personas que ya no quieren ser españolas, buena parte de la opinión pública y publicada ha decido relacionarlas con la Alemania nazi… paradójicamente por parte de un estado que acogió a miles de ellos, que fue construida en su forma actual mediante el franquismo, y que utiliza la represión para tratar de mantener un statu quo crecientemente discutido.

Apunte final: España debería visitar al psicoanalista

En este apagón informativo / implante cerebral que rige la conducta de buena parte de la sociedad española (no olvidemos que 6 de cada 10 españoles justifican la represión contra los independentistas, tratados como “roaches” o “cucarachas”) hay datos que muchos, diría que casi todos, desconocen. Si hablamos de la Cataluña contemporánea, exceptuando a José Montilla (2006-2010), todos, absolutamente todos los presidentes catalanes han sido víctimas de la represión del estado. Prat de la Riba, primer presidente de la Mancomunidad (una pre-autonomía anterior a la República, entre 1914 y 1924) murió prematuramente a causa de los diversos encarcelamientos en su etapa de líder catalanista. Francesc Macià (1931-1933) fue exiliado y encarcelado varias veces. Lluís Companys (1933-1940) fue encarcelado, exiliado, entregado por la Gestapo a España, y finalmente fusilado. Josep Irla (1940-1954) fue exiliado y su patrimonio robado por el franquismo. Josep Tarradellas (1954-1980) pasó 38 años en el exilio. Jordi Pujol (1980-2003) fue represaliado por el franquismo y pasó algunos años en prisión. Pasqual Maragall (2003-2006) fue defenestrado por el partido socialista, y cruelmente difamado por los medios españoles. Artur Mas (2010-2016) ha sido procesado y finalmente le han incautado su patrimonio en un acto de venganza del estado. Y, Carles Puigdemont también ha tenido que exiliarse. ¿Qué le pasa a España con los catalanes?

Durante siglos, Cataluña ha buscado inútilmente su encaje con el estado. Pero las cosas han cambiado, probablemente de manera definitiva. Una parte substancial, quizá mayoritaria y en ascenso, ya no quiere saber nada de una España empapada de franquismo y catalanofobia. O peor aún, de una España que, a la manera inquisitorial, ve en la existencia de una identidad nacional alternativa como una peligrosa herejía. Ahora, una masa social resentida y organizada aprovechará la mínima oportunidad para completar su proyecto o desestabilizar al estado. Ya sé que soy ingenuo, porque cualquier analista venido de cualquier sitio sabe perfectamente que es a partir del diálogo y la negociación que un conflicto de esta magnitud puede tener algún viso de solución. Pero para ello, la sociedad española debe arrancarse el implante que llevan puesto para poder leer la realidad de manera objetiva.

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24 Comentarios

  1. Buenos días señor Xavier. Muy interesante su artículo sobre Cataluña. Tan sólo.discrepo de sus opiniones. Soy un andaluz con familia en Cataluña y contraria a todo el independentismo, en primer lugar mi familia dice q si no comulga con la independencia tienes q tener cuidaico de lo q hablas , ya emos visto la señorita q le rompieron la nariz x coger un lazo amarillo. Eso es diálogo si señor.
    En segundo lugar no creo q haya tal campaña de odio hacia Cataluña, bajo mi punto de vista tienen lo q se merecen . España es la unidad de todos y si no estás agusto señores las fronteras están para cruzarlas. Dejemos de una vez el tema de la guerra Civil y el franquismo eso es otro tema q si nos ponemos a discutir sobre campañas mediáticas, si es usted tan amable de explicarme xq cuando en televisión se refiere a la guerra Civil a los muertos sin identificar etc , xq no hacen ilusión a los q mataron los otros???? Q pasa q es q Franco iba con armas y los otros con flores???? Como dice el dicho ni el bueno es tan bueno ni el malo es tan malo seamos razonables.
    En fin terminando creo q en vez de enfocarse tanto en la independencia deberíamos de unirnos todos los “”ESPAÑOLES “” en acabar con la corrupción q en Cataluña también van servidos . No hagan víctimas a quien buscan conflicto . Un saludo

    • Es usted un interesante ejemplo de como la mentira ha calado tan hondo que es imposible eliminarla. Por cierto, no me creo que sus familiares digan esa barbaridad porque es imposible, no les deje en mal sitio retorciendo sus palabras. Le aconsejo que venga a Catalunya una temporadita (teniendo familiares es fácil) y lo compruebe por si mismo. Le emplazo a que me conteste después de esa experiencia. Yo por mi parte seguiré dos reglas : 1.- Jamás criticar algo por referencias (más aún si Vd. reconoce que sus interlocutores son de una tendencia opuesta y por tanto poco objetivos) o por leer un caso aislado en un diario tendencioso. ¿Se imagina que fuera por ahí escampando que en Andalucía las mujeres tienen miedo de salir a la calle porque hay grupos de violadores organizados? Y como ejemplo los de la Manada y 2.- Seguiré rezando para que si algún día, como catalán, me voy a vivir a Andalucía me reciban allí la mitad de bien que a los andaluces en Catalunya, con eso me conformo. Y si no pregunte a sus familiares cómo les han tratado aquí.

      • Todo lo otro me parece genial.
        En cuanto a lo último, no hace falta que esperes. Si vas a Andalucía, aunque sea de visita o por una temporada, o como tu dices para vivir, te recibirán igual de bien que como tú dices han recibido aquí a los andaluces. Al final todos somos iguales, personas, seamos de donde seamos. Y eso es lo que no tenemos que olvidar.

    • Querido Antonio, has leído y entendido algo del texto?
      – Ha dado números y DATOS de agresiones españolista, que son la gran mayoría y los puedes comprobar, y vas a comentar solo el caso aislado del otro bando que os dieron en todos los medios.
      – Tu familia dice que hay que tener cuidado? Sí, hay que tener cuidado de hablar catalán en según qué ambientes llenos de inadaptados que repudian la lengua PROPIA del lugar en el que viven.
      – Diciendo que tenemos lo que merecemos, ya demuestras la superioridad moral que crees tener, como los jueces politizados, qué casualidad.
      – Estoy de acuerdo en que los españoles debeis estar unidos, al igual que debemos estarlo los catalanes para dejar de formar parte definitivamente de vuestro estado, no somos españoles.

      Saludos y relájese compañero, que pronto solo seremos buenos vecinos.

  2. Buenos días señor Javier
    Debería usted llamar a las cosas por su nombre y dejar de frivolizar con cosas tan serías como las que está haciendo mención.Le emplazó a que se venga a vivir a cualquier parte de España o en concreto Andalucía.Aqui sale el sol para todos por igual .Un saludo .

  3. Le voy a responder a la mentira nº7, pues los demás puntos no los he leído en profundidad y supongo que tendrán una argumentación mucho más potente que este. Veo que primero sienta las bases para después poder decir lo que le plazca. “Son de una calidad humana intachable”. Vale, desconozco el baremo, pero aún suponiendo que sí, ¿qué demonios tendrá que ver eso con que hayan cometidos delitos? O sea, ¿las personas con calidad humana intachable nunca cometen delitos? Sigamos

    Habla de franquismo. Le daré la razón, pues en efecto hay un franquismo evidente cuando una minoría se arroga la capacidad de despojar a la mayoría de su derecho más fundamental: la Carta Magna. Y así fue cuando en un ejercicio despótico, se declararon las layes de desconexión. Y no, ni me refiero al art. 2, sino al 1.2, aquel que dice que la soberanía reside en el pueblo español. Las personas con calidad humana intachable, decidieron quitarme esa soberanía. Si quiere también le cido la carta de los DDHH. Como desee.

    Usted alude a la justicia alemana, por ejemplo. Le recordaré que ésta, ha dicho por DOS veces, que Puigdemont no estaba perseguido por sus ideas. También estuvo de aceurdo en extraditarlo por el presunto delito que malversación de fondos públicos, pues SÍ vieron indicios de ello. Obviamente, usted se guarda la espaldas poniendo anteriormente lo de “corrupción evidente”, con lo que sospecho que conocía perfectamente este hecho que le acabo de relatar, pero lo oculta adrede. No sea que pensemos que no son personas de una calidad humana intachable, según su propio criterio.

    Usted alude a que cualquier catedrático o profesor de derecho le estalla la cabeza ante estos hechos. Es una frase que se basa en absolutamente en nada y de hecho, falsa. Pero claro, los que opinan lo contrario, supongo que basta relacionarlos con el franquismo, ¿verdad? En la misma línea está lo de que al rey lo pusieran al lado de Erdogan. ¿En serio ve usted causalidad? Empiezo a sentir vergüenza ajena.

    También alude a “desconvocar una manifestación”. Me pregunto si ha escuchado las comparecencias completas de los “jordis”ante Llarena. Tampoco son muy largas, unas 5 horas en total. Si es así, ¿omite todos los tuits, y audios de lo que decían a los manifestantes? ¿O es que los desconoce? Hágalo.

    Bonus track

    Acabo de leer lode Companys. No voy a extenderme en una clase de historia, así que solo le pondré tres puntos breves.

    1. Dio un golpe de estado ARMADO durante la II REPÚBLICA.
    2. Existe al menos una foto repartiendo armas los anarquistas. No hace falta recordarle lo que hicieron estos.
    3. Existe al menos una carta en que se reía de que “ya no quedan ninguno de esos aquí.” Refiriendose a los curas.

    No dudo de su calidad humana, y desde luego, los títulos de “Mentira”, no son del todo desacertados.

  4. Buenas tardes . La verdad no se si usted señor ultimono vive en otro sitio diferente a Cataluña. Comenta q hay libertad , quizás tenga un concepto sobre la libertad un tanto extraña. Puesto q usted en las Ramblas saca una bandera de España y desde luego palmas no.le hacen . Si no imagino q mo tendrá ningún problema en engalanarse con una bandera de España y pasearse x donde resida y gritando viva España. Si hay esa supuesta libertad no le ocurrirá nada q no sea q se reúna una multitud a cantar Paquito el.chocolatero.
    Aquí aún salimos a la calle con un chándal de España y no nos miran raro .

    • Haga la prueba de sacar la señera o bandera catalana en un balcón de algunos barrios de Madrid, o en cualquiera, o en la Cibeles.

      Después ponga una rojigualda en un balcón de Barcelona…ah no hace falta, que ya las hay. Bueno, mire en Madrid qué sucede, y después viene a dar lecciones de respeto.

      Le recuerdo que la carta magna, es su carta magna, no la nuestra. Catalunya forma forzadamente parte de España, la cuál fue un invento de Castilla para anexionarse territorios vecinos y tapar sus vergüenzas de cara al mundo, tomando el nombre de la antigua Hispania que nada de nada tenía que ver con la actual España, que es una extensión de Castilla. Y aquí, señor, no somos castellanos, y no lo vamos a ser, pero a muchos les gusta decidir por lo demás o apropiarse de territorios por derecho de conquista.

      Pronto se os acabará, la imposición llega a su fin.

  5. Acabo de leer su mentira 9. Me cuesta incluso saber por donde empezar, pues mezcla tantas cosas que resulta difícil estructurar algo. Pero entiendo que: el catalán está oprimido y tal y los insultos, son poca cosa. Solo para empezar, ustedes tienen de presidente a Torra, votado por vosotros. No hace falta recordar todos sus artículos. Pero en su gobierno también está Puigneró, aquél que nos llamó mongolos. De Borras, ya sabe, hay catalanes, y españoles nacidos en cataluña. No pasa nada, al fin y al cabo se debe a la, ¿cómo era? ¿a la colonización involuntaria? Si quiere, le cito más cosas del gobierno anterior.

    Sobre las lenguas maltenesas, eslovenas o finesas. El argumento de la población es tan sumamente pueril , que da dentera. Le recuerdo que son ESTADOS, algo que no se aplica a Cataluña. Pero le voy a recordar más cosas, que seguramente ha escondido en algún recoveco de su memoria.

    Andorra tiene 77.000 habitantes, muuuchos menos que Malta, y tiene, si recuerdo bien, tres colegios en inmersión en castellano públicos. Para tener tan poca población, ya tiene infinitos más colegios en inmersión en castellano que en los más de 7 millones de habitantes de cataluña, pues hay exactamente CERO públicos. Es más, hay exactamente CERO en que el español esté en igualdad de condiciones. Para ser el catalán una lengua marginada, no está nada mal que el 100% de los colegios públicos sean exclusivamente en inmersión en catalán. Sin duda, se deberá a expertos catalanes que saben muuuucho más de lo que recomienda la UNESCO y UNICEF. Ya sabe, que los niños DEBEN estudiar en su lengua materna. Será que no hay familias castellano hablantes en cataluña. O eso o se deberá, tal como dijo Rigau, a que “la inmersión ha ayudado a la realización del sentimiento nacional”? Qu..quién está hablando de adoctrinamiento? ¡Eh! Sigo

    ¿Sabe usted, que durante el último decenio de la dictadura franquista, el régimen permitió una hora en catalán al día en la enseñanza primaria? Tal como dicen las hemerotecas, suponían ser la asignatura con más horas semanales: cinco. No está mal. Comparando las horas, hoy en día, con suerte, se llegan a tres horas semanales de lengua española.

    ¿Sabe usted que este mismo año, el consejo europeo ha alabado a España por su protección a las lenguas regionales? No está nada mal, pues solo somos dos países europeos reconocidos como tal.

    ¿Sabe usted que en 2008, en la Madrid de Aguirre y por lo tanto del PP, se proyectó abrir un colegio en inmersión en catalán? De nuevo, hubiera supuesto infinitos más colegios en inmersión en catalán en Madrid que en toda Cataluña. Por desgracia, solo se apuntaron 11 familias en diferentes cursos, con lo que no pudo llevarse a cabo. Y aún así, se dio atención individualizada en sus respectivos colegios.

    Y ahora, teniendo en cuenta lo de Franco, lo del PP, lo de Andorra, y lo del consejo europeo; si desea, debatamos de quiénes tienen que ir al psicoanalista.

  6. Companys repartió armas para defender un gobierno legalmente elegido frente a unos golpistas, una pequeña diferencia de apreciación.

      • @HolaQueTal es también ejemplo de la necesidad de cumplir con la ley de memoria histórica, juzgar a los responsables de la dictadura (los fascistas sí), exhumar cuerpos de las cunetas y contar la historia real.

        Es necesario también ilegalizar los partidos fascistas (Falange, Fundación Paquito, etc).

        El negacionismo no puede continuar impune.

        • Buenas. No estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. O mejor dicho, yo matizaría: Hay que juzgar a los asesinos, directos o indirectos de ese periodo. Y eso incluye a ambos bandos, no solo al nacional. Y desde luego, si por mi fuera, ilegalizaría a más de una fundación y movimientos políticos. Y no, no me refiero a los catalanes.

      • Cuando lo que se cuenta está lleno de errores, no merece la pena contestar, y lo haga para que no piense que tiene razón, y para aclarárselo, sólo un punto en TODAS las escuelas de Catalunya se enseña catalán, si algún dia se acerca a cualquiera de ellas verá que lo que prima es el castellano. Sabía usted que el 25% de los que viven en Catalunya son emigrantes que su primera o segunda lengua es el castellano, seguido del árabe y en tercer lugar el chino. Y por último no confunda la inmersión con aulas en.

  7. Respecto a la señorita a la que le rompieron la nariz:

    No era por un tema político. No tendría que ver con la independencia ni con los presos políticos.

    Los hijos de la mujer de Cs, quitaban lazos amarillos y los tiraban al suelo. Un hombre (que acompaña a otro en silla de ruedas) riñe a los niños por tirar el plástico en el suelo. La madre acude y discuten. El hombre le dice “lárgate a tu país” (Rusa). El marido llega y coge por el cuello al hombre agresor. Los Mossos identifican a todos y concluyen que no hay móvil político como denuncia Cs.

    https://www.elnacional.cat/ca/politica/cs-denuncia-una-agressio-a-la-parella-d-un-militant-mentre-retirava-llacos-grocs_298863_102.html

    Igual no llegan las noticias que cuentan los hechos y como terminaron (otras versiones). Solo difunden un mensaje falso…y saben que algo queda (todo para ganar votos).

    Saludos

  8. El artículo se podría llamar “las diez mentiras del Sr Javier (Xavier) Díez” . Forman parte del argumentario independentista.
    Nada nuevo en la campaña contra lo que huela a España. Ya sabe Sr Díez esos ciudadanos que un racista llama “bestias con forma humana”.

    • Esto nadie lo ha puesto en duda, yo viajo mucho por las Españas y nunca he tenido más problema que el comentario asustado de alguien que, piensa que en nuestra tierra hay violencia, y discriminaciones, lo que les vende la prensa española. Lo que el articulista nos comenta y que es la pura realidad.
      Aquí se puede colgar lo que se quiera, excepto lazos amarillos que vienen los del KKK, con sus vestidos blancos y caras tapadas a quitarlos. Sólo tienen que hacer como yo, viajen por Catalunya y juzguen, desde la butaca de casa o lo que dice la prensa subvencionada por los gobiernos. Porqué los que van agrediendo con banderas anticonstitucionales nadie los critica, mientras que tanto se critican las senyeras. Se habla de lo que no se conoce, yo desde septiembre me he movido durante casi un mes por la meseta y se de lo que hablo. Nunca he visto tantas banderas de España como ahora, ahora ha salido el patriotismo, pero nadie tiene cojones de salir a manifestarse en contra de los que nos han robado miles de millones, los que han manipulado la magistratura, han vulnerado las votaciones de varias ciudades / comunidades, que han creado el mayor desempleo de las últimas décadas, sólo sale el patriotismo para quejarse de los catalanes. Pero nadie los tiene bien puestos de quitar placas con calles franquistas, monumentos a la dictadura, a los que dieron un golpe de estado armado, con millones de victimas por ambos lados. Que la bilis no os estropee el día.

  9. ¿Quién es el hiperventilado que ha escrito el artículo? lo que pasó los días 6 y 7 de septiembre de 2017 en el Parlament es digno del partido nazi.

  10. El artículo corresponde a lo que se espera de una persona que tiene historia relacionada con la CUP . Ideología más que evidencia.

  11. Muchas grácias por el artículo.
    Falta matizar una sola cosa. Si en España se respetase i amase la cultura catalana los catalanes no tendrían ningún problema en formar parte de ella orgullosos.
    Pero quien quiere vivir con un compañero de piso que cada vez que entras te insulta? Y que dice que te lo mereces.
    En referencia a la lengua… intenta que cualquier cambrero de Barcelona te atienda en catalán y verás qué pasa. No te entienden… Yo he sido camarera y cuando atendia en catalán la gente se sorprendia.

    • Pero, ¿en qué se basa para decir que España no se respeta la cultura catalana? Obviamente, en general, nadie ama más que su propia cultura, pero eso no significa que se desprecien las demás. Sé que poner un ejemplo es poco demostrativo, pero para competir en los Oscars 2018, se mandó una película en catalán.

  12. Sr. Angel, a estas alturas de la historia no deja de ser increíble y a la vez intelectualmente simplista el que personas como usted que utilizen la palabra “hiperventilado” para describir y des-cualificar el razonamiento de un pensamiento y su argumentación complementaría. Angel, no hay razón o justificación razonada para justificar su opinión y establecer el dia 6 y 7 de septiembre en el Parlamento como algo digno del partido nazi, poco más que decir en este apartado.
    Si esta regla de tres mental que usted emplea y de la cuál usted justifica su opinión la estableciéramos en otros hechos de nuestra historia reciente, usted también aplicaría el calificativo de opiniones hiperventiladas y acciones dignas del partido/s Nazis a otros ?
    Que tiene usted que decir de los ocurrido con las reformas constitucionales (no refrendadas por la ciudadanía)de 1992 art. 13.2, apartado B.8 y la del año 2011 con el poco conocido y tampoco votado y refrendado por la ciudadanía del art.135 ?Opiniones: Discurso del actual jefe del estado el día 3 de octubre sobre la situación en Cataluña y su posicionamiento como jefe de estado y representante de la monarquia borbónica, establecida, impuesta en nuestro sistema politico por el propio sistema dictatorial que durante “40 años” comando el dictador Francisco Franco Bahamode.
    Acciones: Aprobación y aplicación del art. 155 en Cataluña; Envió de fuerzas policiales y judiciales estatales para reprimir a la población en Cataluña; Utilización del código penal y el sistema judicial para dar cobertura a decisiones que ponen en tela de juicio la separación de poderes del estado, el sistema de justicia, ecuanimidad, derechos y libertades básicas y el sistema de derecho per se que emana de la misma constitución española.
    Sr. Angel antes de opinar de hechos históricos (que no es lo mismo no como los ve usted o como le gustarían que fueran) le recomendaría que se ilustrara leyendo sin la utilización de gafas de graduación ideológica los hechos demostrables, tangibles y verificables de los hechos que ocurrieron en el Parlament catalán; La utilización y transgresión politico-judicial que el gobierno central juntamente con el apoyo de ambos partidos mayoritarios de ámbito estatal PP-PSOE hizo de sus potestades para controlar y reprimir un cuestionamiento politico sobre la gestión y administración del bien común en sus ámbitos político-económicos-cultural-social.
    Finalmente decirle que el hecho que usted utilize la estrategia, hechos, efectos y resultados de la implementación del nazismo en Alemania y por simbiosis el fascismo en Italia y en España con lo que ocurrió en el parlamento de Cataluña es de por si un ejemplo de demagogia, falsedad histórica y falta de respeto hacia usted mismos, su familia y todas aquellas personas que vivieron y sufrieron los efectos de dichos sistemas dictatoriales, inquisitoriales y de una bestialidad y deshumanización que no tiene paralelo en la destrucción del ser humano, su condición natural y su humanidad.
    Su opinión es solo suya y de tal manera usted es el único responsable de ella y de los efectos de esta se puedan establecer. Atentamente.

  13. Xavier Diez i Rodríguez (Barcelona,1965)[1] és un escriptor i historiador català especialitzat en els moviments socials al segle XX.[2] És diplomat en magisteri, llicenciat en filosofia i lletres per la Universitat Autònoma de Barcelona i doctor en Història Contemporània per la Universitat de Girona.[2] Ha publicat assaig, narrativa i poesia. Ha col·laborat amb diversos mitjans d’informació i és un actiu blogaire. Ha exercit de mestre i és professor d’Història Contemporània de la Universitat Ramon Llull.[3] De cara a les eleccions al Parlament de Catalunya de 2015, es va presentar en un lloc simbòlic de la llista de la candidatura Candidatura d’Unitat Popular – Crida Constituent a la circumscripció de Girona.[4.
    ¿Alguien cree que con este curriculum este señor esta cualificado para ser imparcial?, soy catalan y se distinguir a los que se prestan al régimen establecido entre cataluña y Bruselas desgraciadamente para todos nosotros, y a sus ansias de mentir y hacerse las victimas. Sus titulaciones no le hacen tener ninguna autoridad ni credibilidad sobre lo que narra, y como buen lacayo al servicio del poder cuenta la historia pasada y actual como mejor sea para adoctrinar a cuantos mas mejor. Por suerte que nos insulten con mentiras nos refuerza mas a los catalanes que no tenemos vendas en los ojos.

  14. Descalificar una opinión porque quien la expresa tiene curriculum político e intelectual… No sé si esto tiene que tener un valor para todas las fuentes o solo para las que se expresan desde fuera del sistema de pensamiento del nacionalismo español, de izquierdas o de derechas. La cuestión esencial és que el conflicto Catalunya-España, és persistente i secular. La pregunta que debería hacerse desde España es sobre las causas de ello y el interés en comprenderlas más allá de la represión y el desprecio supremacista.

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