Una de las imágenes que más identifica la dictadura de Franco, sobre todo en Galicia, es la del Pazo de Meirás, residencia veraniega de la familia del caudillo, que llegó a sus manos después de un proceso de abusos a una población sometida al aparato represivo del régimen.

Después de años de estudio y consulta de archivos, Carlos Babío y Manuel Pérez, dos sadenses que crecieron escuchando historias de atropellos e injusticias en torno al Pazo, publican un libro titulado “Meirás. Un Pazo, un caudillo, un espolio” en el que cuentan la verdadera historia de la residencia veraniega de la familia Franco.

Carlos Babío, nos cuenta que buena parte de su infancia y juventud estuvieron ligadas a Meirás y cómo hace muchos años comenzó a investigar sobre un tema que fue siempre tabú en su casa – la expulsión de su abuela de la vivienda en la que residía junto a las Torres de Meirás– pronto comprendió que para saber algo de lo que allí pasó había que investigar, sobre todo, el proceso que va prácticamente desde la construcción de las Torres hasta hoy, “No había absolutamente nada publicado”, comenta, “tan solo contaba con la versión construida por el propio régimen de Franco y que llegó como versión oficial a nuestros días”. Cuando tenía avanzado la parte de investigación contactó con Lito (Manuel Pérez) que era la persona más indicada para desarrollar este proyecto por sus conocimientos, y su experiencia en la materia, a pesar de su juventud. Entre los dos terminaron la fase de investigación y pasaron a la reconstrucción de lo que realmente pasó en Meirás.

Por su parte, Lito, en sus proyectos como historiador, se centró hasta ahora en cuestiones relacionadas con las dinámicas socio-políticas en la II República y la represión franquista en Galicia. También, especialmente, en el pasado de su localidad, Sada. Hará unos diez años, cuando Carlos Babío era concejal, comenzaron a intercambiar información movidos por el interés común por estos temas. En ese momento se estaba promoviendo, desde el Ayuntamiento de Sada y la Xunta de Galicia, la declaración del pazo como Bien de Interés Cultural (BIC).

“Lo que más sorprende es el miedo que aún existe para realizar declaraciones por parte de las personas que de alguna manera vivieron aquello”

Nos cuentan que una parte muy significativa del trabajo de investigación en archivos, la llevó a cabo Carlos en un largo proceso. El Pazo de Meirás, nos dice Lito, funcionó a todos los efectos como si se tratase de una residencia oficial del Jefe del Estado, por lo que generó un gran volumen de documentación.

Carlos relata cómo recabó la información: “Te encuentras de todo. Archivos que funcionan con medios y muy buenos profesionales, hasta archivos que no tienen ni siquiera una persona responsable ni medios, donde resulta muy complicado investigar”. “También resulta curioso que denieguen el acceso a documentación, por ejemplo, del periodo en el que se produce el incendio en el Pazo de Meirás. Pero a pesar de la cantidad de archivos consultados, y de alguna dificultad, a mí lo que más me sorprende es el miedo que aún existe para realizar declaraciones por parte de las personas que de alguna manera vivieron aquello. Todas tienen miedo, desean permanecer en el anonimato. Eso sí demuestra que existe un problema no resuelto y una gran anomalía democrática en este Estado”.

Carlos Babío nos habla de las maniobras corruptas que acaban entregando un Pazo al dictador y aumentando su patrimonio año tras año, “Estaban protagonizadas por unas élites que venían de sustituir a las republicanas y buscaban asentarse en las orbitas de poder del régimen. Esa es la razón fundamental que explica que entreguen un pazo a Franco. Una vez asentadas, tendrán acceso preferente a los favores de una administración corrupta de la que emanaban todo tipo de favores en función de esa posición. El ejemplo más gráfico lo encontramos en la figura de Barrié de la Maza. Es el que acaba resolviendo la entrega del Pazo de Meirás y la Casa Cornide a los Franco, es el que recibe los máximos favores del régimen”

“Existe un problema no resuelto y una gran anomalía democrática en este Estado”

Lito añade “lo cierto es que no se puede comprender la entrega del pazo a Franco sin tener en cuenta que quien promueve todo esto son unas élites locales de A Coruña, élites políticas, financieras, empresariales… que estaban ocupando el lugar de una élite anterior: la de tradición republicana y liberal que tuviera tanta fuerza en años previos, con figuras como Casares Quiroga. Ahora, anulada esta gente, hay una oportunidad para consolidarse, y qué mejor forma que regalando un pazo a Franco, teniendo entre ellos cada verano a la figura que representaba al Estado mismo.”

 

Los funcionarios contribuyeron a  pagar el pazo

El organismo encargado de gestionar y financiar la operación, la Junta Provincial pro Pazo del Caudillo, tuvo que buscar diferentes fuentes para conseguir ingresos, pues la suscripción no estaba dando los resultados esperados y los gastos se dispararon. En aquel contexto, era habitual que los trabajadores de la administración, pero también de la empresa privada, se viesen forzados a destinar parte de su salario a suscripciones diversas. Y esta no sería la excepción, dice Lito.

“Con lo que documentamos es más que suficiente para que las administraciones terminen de una vez con la impunidad franquista”

Obligaron a contribuir a los mismos que ya les retraían dinero de sus salarios, a los mismos que visitaban constantemente para sufragar los gastos de la guerra, nos dice Carlos. Así se hacía en A Coruña desde 1936, ya que las suscripciones era el método fiscal implantado en las zonas ocupadas. La suscripción Pro pazo del Caudillo se basa en la experiencia que ya tenían requisando y reteniendo recursos económicos de la población. Y las mismas administraciones y entidades que gestionaban esas suscripciones serán las mismas que lo harán para financiar el expolio de Meirás. Luego eso fracasará, la guerra pronto también llegaría a su fin y tuvieron que diseñar nuevos métodos de derivar fondos públicos a Meirás, o lo que es lo mismo, a los bolsillos de los Franco.

El espolio de las tierras

La parcela original tenía una superficie de menos de 6 hectáreas y deciden ampliarla considerablemente, también para darle una forma más regular y alejar los viales de las Torres. Lo que se hace es tomar de forma forzosa las tierras colindantes y obligar a los propietarios a firmar un contrato de compraventa. Hubo gente que se quedó sin tierras que constituían su medio de vida, porque estamos hablando de que los propietarios eran fundamentalmente agricultores. En 1939 quiebra, la Junta pro Pazo al no obtener financiación para pagar todas sus deudas, lo que supuso que la mayor parte de la gente se queda sin cobrar. En definitiva, las administraciones públicas, al frente de la Junta, se dedicaron a incautar las parcelas de los vecinos para engordar el patrimonio de Franco. Y en eso pusieron todo su empeño, sus infraestructuras y sus recursos.

 

Valiosas piezas de arte en el Pazo de Meirás

Los autores de “Meirás. Un Pazo, un caudillo, un espolio” aseguran que a día de hoy, y producto de la actual situación del pazo, en manos aún de los Franco, muchos de los bienes que adornan la finca están sin identificar y se desconoce su procedencia. Pero hay otros que están documentados. El más singular es el del Pazo de Dodro, un edificio barroco que aquel municipio le regala a Franco en 1938 y éste decide trasladarlo piedra a piedra a Meirás para recomponerlo en forma de balaustrada en el jardín y utilizar otros elementos de piedra en fuentes y como ornamentos.

Por la propia manera en que funcionaba el régimen y la manera de comportarse de los propios Franco, es muy complicado hacer un inventario completo de todos ellos. Aunque sólo con echar un vistazo a lo que documentamos en el libro, “resulta sorprendente y vergonzoso que a día de hoy esas propiedades sigan en manos de los Franco con total impunidad. Desde las tallas del Maestro Mateo de la Catedral de Santiago, hasta la propia Casa Cornide. En el libro documentamos estos espolios de manera detallada y escapamos de hacer hipótesis sobre otros espolios. Con lo que documentamos es más que suficiente para que las administraciones terminen de una vez con la impunidad franquista”.

“La Casa Civil de Franco trabajó 37 años en ir aumentando a cuenta del erario público, las fincas y propiedades de los Franco en Meirás”

 

Inversiones en “La residencia veraniega de los Franco” con erario público.

En 1938 le entregan el pazo a Franco como donación al Jefe del Estado. Sin embargo, esto no tiene efecto jurídico hasta 1941, cuando se registra la operación como compraventa entre particulares, como si todo lo relativo a la suscripción, la Junta pro Pazo… no hubiera existido. Por lo tanto, a partir de ahí es una propiedad particular, pero las administraciones van a gestionar el pazo como si se tratase de una propiedad del Estado. Van a asumir el mantenimiento, las obras que se realicen, la adquisición de nuevas parcelas que se registran a nombre de Franco.

Existen casos sorprendentes. La Casa Civil de Franco trabajó 37 años en ir aumentando a cuenta del erario público, las fincas y propiedades de los Franco en Meirás. En una de estas fincas privadas se llegaron a montar negocios del dictador, se construyó un acuartelamiento público en terrenos privados de Franco con el que sus herederos terminaron haciendo caja. Todos los embellecimientos del cierre del Pazo, como las garitas de piedra, las casas y en general todo lo que vemos en la finca donde se ubican las Torres, llegaron a manos de los Franco bien por requisa, bien pagados por el erario público.

Carlos Babío afirma contundentemente, que el franquismo robó y la democracia debería tenerlo resuelto en su día. Pero no lo hizo. Más bien, asegura, a partir de 1975 se continuó en la manera de blindar la impunidad franquista. Y el Pazo de Meirás, como residencia de verano oficial del Jefe del Estado, fue un símbolo de ese régimen que 42 años después se pretende que siga siéndolo. Los Franco fueron ennoblecidos pocos días después de que el sucesor de Franco tomase posesión, elevando un espolio a título nobiliario con rango de Excelencia y Grandeza de España y 42 años después continúan disfrutando del privilegio. Así que si pretendemos resolver con normalidad democrática este problema, será necesario ir desmontando toda esa arquitectura jurídico-política orquestada por el propio régimen y continuada después en la transición. Lo demás son paños calientes que profundizarán más aun en la impunidad.

Lito puntualiza: “decía antes que el pazo lo gestionan como una residencia oficial, como un edificio público. Sin embargo, en 1975, muerto el dictador, el pazo se transmite a sus herederos. Entonces, ahí hay una falta de delimitación entre lo público y lo privado que forma parte de la propia naturaleza del régimen. Lo que ocurre es que después, en la transición, esto no se revierte, sino que se confirma y se apuntala para que el pazo siga en manos de los Franco”.

 

Compromiso político actual

Hay gente que ha trabajado mucho en este sentido, en organizaciones políticas y en movimientos sociales. Se han conseguido avances, como la declaración BIC, y se ha cambiado en buena medida la percepción que la sociedad tenía de lo que había ocurrido en Meirás. Esto genera presión sobre las instituciones y mueve a que haya que cambiar de discurso y tomar medidas. Es la forma de lograr avances: generando presión social que obligue actuar. Porque esto no se resuelve si no hay voluntad política y si no es desde las instituciones. Con voluntad política, se puede hacer lo que se quiera. De hecho, el pazo de Meirás podría ser propiedad pública desde hace décadas, lo cual también resulta significativo. 40 años se van a cumplir de la aprobación de la Constitución del 78. Es mucho tiempo, asegura Lito

Como comentaba antes, llevamos demasiados años instalados en un régimen democrático que blinda la impunidad franquista. Y eso es como mínimo una contradicción democrática. El Pazo de Meirás representa un caso singular de abusos de un régimen totalitario y genocida. Es preciso derogar la impunidad. Afirma Carlos.

 

Sobre el destino que debería tener el Pazo de Meirás si es recuperado

Lito piensa que el Pazo   es un conjunto de edificios de unas dimensiones importantes y que se podrían destinar a varios fines. Sin entrar en más profundidades, creo que hay dos aspectos que deberían estar presentes: recuperar la presencia de Emilia Pardo Bazán en las Torres, pues fue quien las diseñó y les dio sentido, y albergar también un centro ligado al estudio y difusión del franquismo y la represión.

Carlos contesta expresando un deseo: “Ojalá podamos estar en ese debate muy pronto”. Es un bien que puede tener diferentes usos e incluso, convertirse en una potencialidad económica para toda la comarca coruñesa si las cosas se hacen como se deben hacer. Aunque hay algo que tiene claro: La Casa Museo Emilia Pardo Bazán debería tener allí su sede y también parece lógico que exista un espacio para la Memoria.

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