Ahmad Dawabsheh, de cinco años, vuela hacia el hospital del Tel Aviv que ha sido su casa estos últimos ocho meses desde que los colonos extremistas judíos quemaron su cuerpo y su casa y asesinaron a toda su familia. No se separa de los tesoros que ha conseguido en Madrid, sobre todo un cochecito rojo de juguete y un balón de fútbol firmado por todos los futbolistas del club merengue.

Ahmed y sus abuelos vinieron desde Palestina el pasado martes para cumplir el sueño del pequeño palestino de conocer a su ídolo, Cristiano Ronaldo.

Sus fotos en el hospital con la equipación del Real Madrid y las pegatinas de Cristiano Ronaldo dieron la vuelta al mundo. La peña merengue en Palestina y la comisión de peñas madridistas esparcidas por el mundo se unieron en las redes sociales con el hashtag #AlDawabsahToMadrid para promover una campaña que le ha traído a la capital española.

Esta semana, el pequeño palestino ha saludado a sus ídolos, ha pisado el césped del Bernabéu y ha visitado, junto a una delegación palestina, el vestuario y las instalaciones madridistas. El odio arrasó su vida y la de los suyos, pero no su pasión por el fútbol.

Antes de salir ha concedido su última entrevista en exclusiva para Diario 16. Está acompañado de sus abuelos, (los padres de su madre), en la Embajada de Palestina de la capital española. Ahmed no se separa de su abuelo, la única persona con la que el niño se siente tranquilo y consigue dormir. Un abuelo que vive en el hospital Tel Hashomer con él desde hace ocho meses y que es el encargado de alimentarle y cuidarle.

Para llegar a Madrid ha tenido que pasar la frontera entre la Cisjordania ocupada y Jordania hasta llegar a Ammán, de ahí a Estambul y de la ciudad turca tomar un vuelo a Madrid.

Ahmad vuelve al hospital, donde seguirá un tratamiento muy estricto de recuperación en los próximos cuatro meses. Cuando le den el alta, le quedan diez años más de tratamiento. Tiene quemado el 63% de su cuerpo. En su futuro inmediato tiene tres operaciones de injertos para sustituir la piel dañada.

Ahmad es un niño que ha empezado a ir al colegio en el hospital, y son las propias enfermeras las que le dan las clases de preescolar. Enfermeras palestinas y enfermeras israelíes que le dan clases de hebreo.

El abuelo de Ahmad es realista con el futuro del niño “se curará de las heridas externas, pero de las internas jamás se curará. Él dice que quiere ser piloto de avión, pero para ir al cielo a estar con sus padres”. “Ahmed sabe que sus padres han muerto, pero aún así pregunta que cuándo puede ir con ellos”.

Ahmad vio venir a los colonos que rompieron un cristal y tiraron un cóctel molotov en su vivienda ese 31 de julio. Era la primera vez que los colonos entraban en Duma, al norte de Cisjordania, con intención de matar. Duma es un pueblo humilde y tranquilo en el que no hay ni electricidad para iluminar la calle pero donde se vive bien, tienen comercio y ganadería.

La madre, Riham, cogió en brazos al pequeño Ali de 18 meses, pero le cayó un armario ardiendo encima y el bebé murió carbonizado en el momento. El padre, Saeed, agarró de la mano a Ahmad para sacarlo del fuego y pedir auxilio.

Los colonos, encapuchados, estaban esperando fuera de la casa para rociarles con un líquido inflamable y provocarles la muerte.

Un vecino corrió a la casa y consiguió salvar al pequeño Ahmed. Precisamente este fin de semana, la noche del sábado al domingo, han atentado quemando la casa de este vecino con la intención de matarle, ya que es el único testigo del ataque de la familia Dawabsheh.

Fue tal la virulencia del ataque que el movimiento palestino Hamás convocó un Viernes de la ira en todo Cisjordania en protesta con el lema “soldados y colonos israelíes son blancos legítimos de la resistencia”.

Hasta el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu tuvo que calificar el ataque como “acto terrorista” mientras que los responsables palestinos le señalan como responsable último de la agresión por la protección que brinda a los colonos.

Dada la presión internacional, en enero de este año el fiscal general de Israel detuvo a dos radicales judíos como autores físicos por el ataque. Pertenece a una organización clandestina de terroristas judíos, los “Muchachos de las colinas”. (noar ha- gbaot). Su fin es reemplazar al Estado de Israel por un “reino” hebreo y expulsar a los árabes.

Sin embargo, fueron cuatro hombres enmascarados los que vio huir el vecino y salvador de Ahmad en dirección de Maale Efraim, uno de los asentamientos israelíes considerados ilegales por la comunidad internacional. Están establecidos desde hace años a poca distancia del pueblo palestino.

El auto de procesamiento ha sido dictado por el Tribunal de Distrito de Lod, en el centro de Israel. El juicio comenzará el 12 de abril. El principal acusado se llama Aviram Ben Uriel, de 21 años, y será juzgado por asesinato aunque el abuelo de Ahmed, al igual que el resto de los palestinos, tienen la certeza que saldrá libre con total impunidad. Él y su compañero, menor de edad, se enfrentan a cuatro condenas de cadena perpetua.

Los familiares del pequeño no tienen ninguna esperanza de conseguir justicia sobre todo desde la primera sesión del juicio, celebrado el 2 de marzo. Los dos detenidos, custodiados por soldados israelíes, se dedicaron a saludar y hacer gestos amenazadores y de burla a la familia de Ahmad. El abuelo del pequeño lamenta “no sufrí tanto cuando murió mi hija como cuando vi como se reían entre ellos con el apoyo de los militares israelíes”. La abuela de Ahmad rompe su silencio para añadir con rabia” la mujer del colono se acercó para llamarnos terroristas delante de todos. Lo hacen para provocar”.

Hace ya meses, el mismo presidente palestino, Abu Mazen, expresó este sentir de desconfianza y desesperanza en la que vive Palestina: “el terrorismo colono diario goza de impunidad estatal. La raíz de todo es la ocupación”

El abuelo no cree que su familia fuese la elegida de forma casual “Estaban vigilando la casa. A ellos sólo les interesa atentar contra casas donde sepan que hay gente. Mi hija estaba en el porche y cuando entró en la casa y apagó la luz, atentaron”.

ORIGEN DE LOS COLONOS

Estos colonos extremistas matan palestinos e incluso israelíes (activistas de izquierdas y soldados). Actúan encapuchados y de noche. Son muy religiosos, no reconocen la autoridad del Estado de Israel y desprecian las sentencias del Tribunal Supremo del país. Su máxima: que no se repita la evacuación israelí de la Franja de Gaza Tienen hasta firma, que consiste en dejar una pintada con aerosol en los muros de la casa donde han actuado donde escriben palabras como “nekama” (venganza en hebreo) “larga vida al mesías” y una estrella de David.

Esta organización radical opera por medio de células de hasta cinco miembros sin conexión entre sí. Han sido acusados de quemar coches y mezquitas palestinas y de incendiar la basílica de La Dormición, en la Ciudad Vieja de Israel.

Jaldia Abubakra, activista palestina y traductora en esta entrevista, da más datos sobre la realidad de los colonos “Están protegidos por el ejército israelí y los palestinos saben que no pueden tomar represalias. Ellos hacen ejecuciones in situ, matan palestinos aunque sea por sospecha”. “El plan de los colonos es matar la mayor cantidad de palestinos posibles, sobre todo menores, y los ejecutan en el acto. A estos violentos radicales les inculcan que son mejores que los palestinos, que son el pueblo elegido. Están llenos de odio. Se creen superiores al resto del mundo. “

En Cisjordania hay más de 600.000 colonos repartidos en unos 222 asentamientos. En Jerusalén, algunos de estas colonias llegan a los 50.000 habitantes y funcionan como pequeñas ciudades. Según la Cuarta Convención de Ginebra, es un crimen de guerra el trasladar gente e instalarse en el territorio ocupado.

Los colonos tienen derecho a ir armados desde que tienen 16 años y empezaron su guerra particular desde 1967. Están divididos en milicias, como son los “Muchachos de las colinas”. No trabajan ni pagan impuestos y es el Estado de Israel el que les da un salario y les paga todos sus gastos a ellos y a sus familias: gasolina, electricidad…

El consejero de la Misión Diplomática de Palestina en Madrid, Marwan Burini añade “viven sobre territorio ocupado. Las carreteras las construyen sobre territorio palestino robado y los palestinos no pueden circular por ellas. Es un estado de apartheid y de racismo total.

Los colonos que viven en Cisjordania son los israelíes más radicales que hay. Vienen de Ucrania, Rusia y Rumanía. Subsisten de las ayudas de otros países, como Estados Unidos, cuyo lobby judío da anualmente a Israel 5.000 millones de dólares. Israel se ha convertido en la sexta potencia militar del mundo y hasta España les compra armas. Los israelitas prueban su armamento sobre los palestinos y como prueba están sus enfrentamientos en Gaza o el Líbano.

Los colonos saben que viven en territorio robado. Actúan impunemente sobre los palestinos, un pueblo débil y sin armas ni un gran ejército. Los palestinos pagamos con nuestra vida la política agresiva de los colonos.

El génesis del problema palestino se creó en Europa el siglo pasado, tras la Segunda Guerra Mundial. Los judíos fueron perseguidos y se les “entregó” el territorio palestino para vivir. Sin embargo, no todos los israelíes son iguales. Hay un porcentaje de la población que condenan las actuaciones de los extremistas, el levantamiento del muro y defienden los derechos palestinos”

“A mi nieto le espera una vida muy difícil”- finaliza el abuelo de Ahmad con los ojos secos- “hasta el niño me dice “tú eres como mi padre pero no eres mi padre”.

“Los niños en Palestina no tienen futuro ni infancia, no tienen alegría, están estresados. Les da miedo vivir cerca de las ventanas”.

“La realidad, cuenta Khaled Shouman, representante de la peña madridista palestina- es que vivimos encerrados en nuestras propias casas, siempre vigilantes, porque esta gente es muy violenta. Si nadie para a los colonos, la muerte va a seguir, porque ellos lo han dicho que habrá un Duma 1, un Duma 2 y un Duma 3… ya ha habido un Duma dos este fin de semana intentando matar al vecino de Ahmad”.

“Todos los días matan a los palestinos y esto va a seguir siendo así hasta que el mundo tome medidas, y se condene y no sólo sobre papel – añade Burini- En Europa se tomó la decisión de que a partir del 1 de enero de este año se iban a etiquetar todos los productos producidos en los en los asentamientos para que el consumidor supiese que estaban hechos en territorio ocupado palestino. Sin embargo, hay países europeos que no han querido adoptar esta medida, como Alemania, Hungría y la República Checa… Europa se supone que está basada en principios, valores, derechos humanos, libertades… ¿por qué queréis estos valores para vuestra gente y no para el pueblo palestino?”

La redactora de Diario16 con
Ahmad Dawabsheh junto a la redactora de Diario16 durante la entrevista en exclusiva concedida a este medio en la mañana de hoy 21/3/16 en la Embajada de Palestina en Madrid
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