Maloma Morales, la joven residente en la localidad sevillana de Mairena del Aljarafe y de nacionalidad española, era liberada el pasado jueves tras permanecer secuestrada por su familia biológica desde diciembre de 2015, cuando se disponía a volver a España tras una visita a su familia.

La información saltó a los medios de comunicación ante el silencio y la precaución de su familia adoptiva y su pareja, que esperaban poder ponerse en contacto con ella.

La joven era liberada durante una operación policial que se saldaba, además, con la detención de varios de sus familiares biológicos, entre los que se encontraban un hermano, su tía y su madre biológica.

Sin embargo, tras varias horas de informaciones confusas, se conocía que el Frente Polisario había informado de que la joven había hablado con la familia adoptiva, tras ser trasladada a los campamentos de Tinduf, y había decidido permanecer con su familia biológica. Razón ésta por la que era devuelta a ellos.

13082707_885194071627431_7844310541756862895_nPor su parte, Ismael Arregui, pareja de hecho de Maloma, confirmaba que “no hemos hablado en ningún momento con Maloma. Es indignante, porque nadie le ha puesto un teléfono para que hable con nosotros” y añadía que esperaba que “si sigue en los campamentos, la mantengan a salvo”; sin embargo, no se tienen noticias sobre el paradero actual de la aljarafeña.

El Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha declarado hoy que “No es verdad que no sepamos donde está Maloma. Sabemos perfectamente donde está Maloma”. Aún así, no ha dado más datos sobre el supuesto paradero de la joven.

Ante la situación, ha llamado la atención el silencio que guardan las asociaciones a favor del pueblo saharaui, llegándose a acusar a la familia adoptiva de incumplir con los compromisos de acogida, en referencia al contacto con la familia biológica y al arraigo.

Diana fernandezLa crítica venía por parte de Diana Fernández, secretaria de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, que decía que “si no cumples con tu parte, pueden pasar estas cosas. El resto de niños de acogida no tienen problemas, porque los niños van y vienen en el verano. Algunos se quedaban para estudiar y era algo que pactabas con su familia”. Además, acusaba a la familia diciendo que “no se ha mantenido el arraigo con su familia. Se supone que la adopción es algo que no hay que hacer. […] han hecho acusaciones muy graves (en referencia a su familia adoptiva) y allí se han sentido dolidos.”

Estas acusaciones de incumplimiento del arraigo estando la joven bajo la tutela de su familia de acogida – familia adoptiva desde que cumpliera los 18 años y por decisión de la propia Maloma – han hecho mella en José Morales, padre adoptivo de Maloma, que declaraba a El Diario que “Hemos hecho todo para que mantenga el contacto con sus raíces y su pueblo, pero cuando ha sido mayor, ha tomado su decisión y es algo que no están respetando”. Asegura también que hablaba con su familia semanalmente y que ha visitado a sus primos en Extremadura y Valencia.

El Frente Polisario, sin embargo, resta importancia al asunto tachando todo lo que está ocurriendo como una “guerra entre familias”.

Hasta hoy y desde el 25 de diciembre de 2015, la familia adoptiva y su pareja no han tenido contacto de ningún tipo con Maloma, que vuelve a estar en la misma situación en la que llevaba desde el pasado 12 de diciembre de 2015.

Human Rights Watch (HRW) se ha hecho eco del caso de Maloma y de los de Darya Embarek Selma, Nadjiba Mohamed Kacem y Mahdjouba Mohamed Hamdidaf, retenidas desde 2013 y 2014 por sus familias biológicas cuando los visitaban y se disponían a recopilar la documentación para solicitar la nacionalidad española. Han tachado estos casos de una clara violación de los derechos humanos, por ser una violación ilegal de la libertad de estas mujeres.

Darya y Nadjiba
Sin embargo, según Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y África Septentrional de HRW, el Frente Polisario “hace alarde del rol destacado de las mujeres en la sociedad saharaui y en el progreso de la causa nacional”, añadiendo que “debe demostrar idéntico afán en proteger los derechos de mujeres individuales a ejercer su libertad de circulación”.

Hace poco se cumplía el 40 aniversario de la proclamación de la RASD y las asociaciones a favor del pueblo saharaui celebraban este hecho y seguían solidarizándose con ellos y pedían más medidas para su autodeterminación, obviando los casos de estas mujeres y no alzando la voz por su libertad en ningún momento.

El silencio de dichas asociaciones, que se dedican a defender los derechos humanos, se debería a la intención de no dañar la imagen y el supuesto compromiso que el Frente Polisario tiene con la lucha por la autodeterminación del Sahara, poniendo en entredicho la labor que realizan y la existencia de la democracia proclamada.

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3 Comentarios

    • Gracias por tu comentario Carlos. Aunque se había citado a El Diario, no aparecía el enlace al artículo – de igual manera que aparece en la cita a Human Rights Watch -, pero ya se ha solucionado gracias a tu comentario. Pedimos disculpas por ello y, de nuevo, gracias.

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