Alejandro Tiana Ferrer es el rector de la Universidad a Distancia, de la UNED, aunque la denominación oficial de su cargo es aún más bonita y literaria: Rector Magnífico. Vestido con un impecable traje gris, pelo blanco y bigote entrecano, está en el centro de la mesa que preside el Pabellón de Actividades Culturales de la Feria del Libro de Madrid ubicada en el llamado Paseo de Coches del parque de El Retiro. Se va a comunicar a la prensa y al público el fallo del XXVIII Premio de Narración Breve de la UNED.

Todo es impecable. Ya la decisión del jurado, previamente reunido en la sede central de la institución, ha sido pura limpieza. La ganadora, Arantza Portabales (Circular C1: Cuatro Caminos-Embajadores), y el accésit, Leonardo Martínez (Anatomía de un grito); son dos autores no especialmente jóvenes pero sí en evidente crecimiento, aunque todavía no sean demasiado conocidos. Ambos relatos poseen ingenio y calidad literaria.

Pero también es impecable la presentación en sociedad del libro con los cuentos de los dos años anteriores, y su edición.

Y sobre todo lo es, impecable, la ceremonia, que maneja con pulso firme y sin la menor afectación el Rector Magnífico.

Cuando todo sale bien, palpita con la precisión de un reloj o cronómetro, es puro placer asistir al espectáculo. Disfrutarlo.

La eficacia, lo bien que funciona y está preparado el coche que pilota Alejandro Tiana, si se me permite el símil con las competiciones de Fórmula 1, me hace pensar en los Cursos de Verano de Escorial de hace algunos años (a fecha de hoy, tristemente, no son lo mismo). Pero yo sé bien a que se debe esa similitud, esa excelencia en cada detalle. Al equipo, también igual que en la Fórmula 1. Y así se lo digo al piloto, al rector; le felicito por su actuación, pero también por su equipo excelente; o magnífico. Detrás del engranaje perfecto hay muchas personas dando en todo momento lo mejor de sí mismas; y también hay algo de magia. Se nota la presencia del hombre a quien yo llamo El Mago, desde hace ya muchos, desde que descubrí cómo hacía pequeños milagros desde el Hotel Felipe de San Lorenzo de El Escorial. Su verdadero nombre, aunque no voy a decirlo esta vez, es fácil de averiguar porque ya lo he mencionado en el pasado con frecuencia, en múltiples y variados artículos.

Estuve en el Pabellón de Actividades Culturales de la Feria del Libro, con el discreto y altamente eficiente equipo de la UNED. Desde aquí, con admiración y afecto, a todos felicito.

 

(artículo dictado por Javier Puebla, y mecanografiado por Ángel Arteaga Balaguer)

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