Foto: Daniel Fénix.

Se celebraba un año de representaciones de la obra Magnani Aperta, escrita, dirigida e interpretada por Arantxa de Juan. Y se celebraba con una cena en el teatro donde se representa la obra, que no es un teatro, sino la casa de la autora y actriz, situada en la calle Desengaño de Mad Madrid City.

La obra comienza en el dormitorio de Anna Magnani y los espectadores asisten a cómo se despierta y saluda La Loba a la ciudad de Roma; y por un momento los espectadores están de pie, como voyeurs asistiendo a un momento privado. Pero enseguida, caminando tras la Magnani abriendo las aguas de su Mar Rojo, llegan al salón y allí les esperan veinticinco sillas de tijera blancas, ya abiertas y dispuestas como en un teatro normal. Esto, señoras y señores, ¡es teatro!

La obra es fascinante, y la actuación de Arantxa de Juan inolvidable, como también lo es haber sido parte de algo único: íntimo y universal al mismo tiempo.

Cuando empezó a representarse Magnani Aperta desde Diario16 apostamos incondicionalmente por ella: por la actriz, por la obra.

Arantxa de Juan, comedianta excepcional.

Arantxa de Juan, comedianta excepcional

Y en la cena del primer cumpleaños allí estaba también Diario16, junto a Televisión Española, el País, la Ser y demás; entreverados con actrices, Ana Torrent, artistas plásticas, Ouka Lele, y muchísima más fauna de la intelectualidad y el arte. Todos bailando alrededor de la cena preparada por Sacha, el chef de moda y el más brillante del momento, como demuestra el éxito imparable del restaurante que lleva su nombre; y bailando estábamos también alrededor de Arantxa, que entre plato y plato fue desvelando a los numerosos, y muy privilegiados, invitados, cómo se había ido tejiendo, gestando, la obra cuyo éxito un año después estábamos celebrando.

Una historia en la que hay imprentas y perros, y arena de la playa, viajes a Nueva York y Marruecos, amistades inquebrantables, un aplauso en memoria de Pepe Morera el Hortelano, mil caerse y levantarse… pero sobre todo hay alegría y ganas de vivir, de jamás dejar de luchar mientras el cuerpo aguanta.

La propia cena fue una obra de teatro en sí misma, absolutamente única, de esas que quedan en la memoria del corazón para siempre; e incluso más allá de nuestro pequeño para siempre, pues merece un sitio en la historia de la creación y el arte. Un aplauso a Arantxa de Juan por su éxito incontestable, por su fuerza, carisma y coraje.

Fui feliz la noche del viernes 9 de febrero de 2018, rodeado de tanta gente interesante, en la casateatro de Arantxa de Juan; y los spaghetti dando vueltas dentro del interior de la rueda de queso parmesano estaban -me tomaría otro plato ahora mismo- fantásticos.

 

(Mecanografía: Dolores F. Muñoz)

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