En el que denominan Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso que el candidato Sánchez suscribió con Ciudadanos, sus propuestas en materia laboral, las condensan a lo largo de 63 páginas. Omitiendo la ya comentada sobre el contrato estable y progresivo (sic, La Trampa Laboral de Sánchez y Rivera) deviene imprescindible conocer el resto de sus propuestas, para lo que es necesario analizar las ofertas del resto de los cuatro partidos relevantes, así como conocer el marco laboral en que nos encontramos, recordando la frase de Spinoza: “Si no quieres repetir el pasado, estúdialo”.

En el caso del PP, la opción era clara: más de lo mismo, porque emulando el chiste sobre Franco, “españoles, hace 30 años estábamos al borde del abismo. Hoy, por la gracia de Dios (PP) hemos dado un paso hacia delante”. La llamada reforma laboral que impuso la mayoría parlamentaria de esta formación política supuso potenciar el poder del empresario en detrimento del poder contractual de los trabajadores, y en el año 2012 por Real Decreto (expresión máxima de un estado democrático), respecto de la normativa laboral existente durante el gobierno del PSOE se impuso:

  1. El despido disciplinario (improcedente) rebajó su cuantía indemnizatoria de 45 a 33 días/año; el tope, se redujo de 42 a 24 mensualidades; se suprimieron los salarios de tramitación (los devengados desde el despido hasta la sentencia o conciliación que reconoce la improcedencia del despido).
  2. El despido objetivo (causas económicas o productivas) se facilitó añadiendo que era suficiente que la empresa tuviera menos ingresos durante 3 meses seguidos, sin necesidad de que ello le supusiera pérdidas.
  3. En los despidos colectivos, se suprimió la figura de la autoridad laboral, de forma tal que la decisión del empresario es ejecutiva, solo revisable por un juez.
  4. Se suprimió la ultraactividad (vigencia del convenio finalizado hasta tanto se derogase uno nuevo) de los convenios colectivos, permitiendo también la inaplicación del convenio colectivo en vigor con acreditar menos ingresos durante dos trimestres.
  5. Se introdujo la contratación de menores de 30 años, con un periodo de prueba de un año.
  6. Se facilitó los requisitos para que las empresas puedan trasladar a los trabajadores o modificar la cuantía de sus salarios, entre otras medidas.

Pues bien, la propuesta del PP era sencilla: más de lo mismo, no hay nada que rectificar, dado los magníficos resultados que se están obteniendo.

En el caso del PSOE (El cambio que nos une), nos atormentan con un total de 273 páginas: ¿quién se va a leer semejante mamotreto, o acaso era esa la finalidad?. Afortunadamente en el tema laboral solo nos fustigan con ¡15 páginas! Y ni una sola de ellas aborda si quieren modificar parcialmente o derogar íntegramente la contrarreforma laboral del PP. Son una sucesión de vaguedades: Ingreso Mínimo Vital (sin cuantificar); Plan Social (dialogo con los Sindicatos); Protección Por Desempleo (mayores de 45 años y otros colectivos); Cursos de Formación Para Desempleados; recuperar el Plan de Toledo (pensiones) en materia de Seguridad Social y elevar el tope de las bases máximas y mínimas de cotización; y ¡cómo no! incentivar la plena incorporación de la mujer al trabajo. No explican si la finalidad es por la deseable igualdad de derechos o, simplemente, para aumentar los ingresos de la unidad familiar, y así potenciar el consumo.

En cuanto a Ciudadanos (El nuevo proyecto común para España) son más breves: se limitan a un link, al que tras acceder, nos proponen: contrato indefinido con indemnizaciones crecientes (nos ocultan que estas van desde ocho días el primer año hasta alcanzar los 25 –que se alcanza más o menos tras 17 años de antigüedad–, con lo que de facto rebajan la indemnización del PP de 33 días a 25 días/año, en el mejor caso); un seguro para el despido del 1% del salario del trabajador, que aportaría la empresa ¡ja!; un bonus para las empresas que no despidan, y un bonus malus para las que despidan ¡ja, ja!; y un impulso para los autónomos (los emprendedores que llamaba el PP) consistente en que no paguen cuota si no tienen ingresos que superen el salario mínimo.

Y así llegamos a Podemos (Programa para el cambio) estos nos atormentan solo con 70 páginas, eso sí con ¡215 medidas!, y de esta catarata de medidas, referidas al ámbito laboral: ¡jornada laboral de 35 horas; y que el Gobierno firme el convenio 189 de la OIT, sobre derechos laborales de las empleadas de hogar! Y se quedan tan anchos.

Con este panorama político, convendremos que ninguna de las formaciones políticas pretende derogar la reforma de 2012, como mucho darle algo de maquillaje, y todavía están pensándose qué marca escoger. Pero sería legitimo y deseable que, cuando menos, en ese pacto de gobernabilidad entre Sánchez y Rivera se ofrecieran mayores concreciones que las que exponen, que les comento:

  1. Prevalencia del Convenio Colectivo General sobre el de empresa.
  2. Restablecimiento de la ultraactividad de los convenios colectivos (eso sí, solo durante el periodo de renegociación de Convenio y con un tope de 18 meses en los cuales hay que acudir al arbitraje).
  3. Mejor calidad del empleo (eso no es muy complicado, porque el que ahora se crea ni de contrato basura puede calificarse).
  4. Clarificar “las causas de despido” para evitar excesiva litigiosidad (en roman paladino: iniciar el camino hacia el despido libre y con indemnizaciones mínimas o inexistentes).
  5. Un fondo social (lo llaman modelo austriaco) en el que el Estado subvencione en ocho días/año las indemnizaciones a que se condene a las empresas (ya en el decretazo del PP se suprimió la bonificación del 40% de los despidos objetivos en empresas de menos de 25 trabajadores. Estos ya establecen una cuantía mínima, y para cualquier despido. Y ya me dirán por qué tenemos que subvencionar los españoles los despidos de un empresario.
  6. Negociar un nuevo estatuto de los trabajadores (¿y mientras tanto, qué?, más de lo mismo ¿no?). En realidad, basta leer el librito de las 12 propuestas de Garicano y otro para concluir que este acuerdo es la alternativa laboral de Ciudadanos, y Pedro y sus asesores laborales (¿los tiene?), sin enterarse.

Y este es el desolador panorama que se nos ofrece, con lo que me vuelve a la memoria la frase de Bacon: “en materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar”. Tenemos derecho a exigir más claridad.

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