Tampoco Susana Díaz pudo apreciar a qué sabe la sopa de champiñones de este comedor escolar durante el inicio del curso.

Es prácticamente misión imposible que cualquier diputado andaluz sepa decir a qué sabe la sopa de champiñones de los comedores escolares públicos de la comunidad autónoma. Tampoco los casi 200.000 niños que cada jornada escolar hacen uso de este servicio sabrían definir con palabras esa peculiar sensación. Las madres y padres de un grupo de colegios públicos andaluces han decidido declarar la guerra a los comedores escolares de comida en frío, en manos de empresas de catering, y han iniciado una recogida de firmas a través del portal change.org.

Baja calidad y escasa cantidad de los menús, platos insípidos y nada atractivos e incumplimientos continuos de los menús aprobados son algunas de las irregularidades

Esta iniciativa de la asociación Comedores-Escuelas de Calor, que agrupa a unas 200 Ampas de Sevilla y provincia que también han impulsado las protestas contra la falta de climatización de los colegios andaluces, se produce ahora después de constatar una deriva constante en el modelo de comedores escolares instaurado por la Junta de Andalucía.

El sistema implantado por la Consejería de Educación ha terminado de facto durante el pasado curso con los escasos colegios donde existían comedores escolares de cocina in situ con productos de la zona, como el caso del CEIP Gómez Moreno de Granada, cuyo modelo de cocina elaborada en el propio centro había recibido numerosos premios y distinciones por la calidad de sus comidas y su servicio, con un comedor escolar gestionado directamente por las madres y padres.

La petición online realizada por las Ampas al departamento dirigido por Sonia Gaya, que ya ha recogido un millar de firmas en apenas 24 horas, reclama “el fin del actual sistema de gestión de los comedores escolares, de forma que se establezca, como criterio general y prioritario, la gestión directa de los comedores por la administración y las Ampas, así como la elaboración de las comidas “in situ” en los propios centros”.

En la actualidad, apenas una decena de empresas de catering se reparten el pastel de los comedores escolares en Andalucía, un suculento premio para un servicio que deja mucho que desear, a tenor de las opiniones que tanto los alumnos como los progenitores vierten sobre este servicio de cocina en frío.

Una decena de empresas se reparte el servicio de casi 2.000 colegios públicos andaluces

El servicio de comedor escolar del Gobierno de Susana Díaz se presta en un total de 1.939 centros educativos públicos, de los cuales más de 1.300 son gestionados a través de la Agencia Pública Andaluza de Educación (APAE) a través de licitaciones públicas, mientras el resto son comedores de gestión directa de la Consejería de Educación. El pasado curso, la Junta destinó 94 millones de euros a este servicio, prestado a más de 190.000 escolares de Andalucía cada día.

Los demandantes de un nuevo sistema de comedores escolares denuncia una serie de deficiencias del actual modelo: Baja calidad de los menús, raciones con poca cantidad (gramaje), no diferenciación entre infantil y primaria, deficiencias en los menús especiales, platos insípidos, nada atractivos o apetecibles, incumplimientos continuos por las empresas de los menús aprobados, cambios continuos en los platos incluidos en los menús, poca fruta fresca, pescados de origen extranjero y poca seguridad alimentaria (panga, tilapia), productos y materias primas de lejanía, no utilización de productos ecológicos, diferencia de al menos siete días entre la elaboración de las comidas y la fecha en que esta es servida, deficiente comunicación con las familias: comunicación de ausencias, bajas, dietas, etc., inexistencia de actividades educativas en hábitos alimenticios e higiene, instalaciones muy deficientes, falta de control “in situ” de los menús servidos por parte de la Administración y monitores insuficientes con condiciones laborales precarias.

Con este panorama descrito por las madres y padres de las deficiencias detectadas, las Ampas de algunos colegios andaluces han decidido pasar a la acción y buscar un nuevo modelo de comedores escolares más ecológico, próximo y saludable.

En recientes comparecencias parlamentarias, la consejera de Educación recurre a un discurso unidireccional negando la mayor al respecto. Gaya asegura que su departamento sigue todas las recomendaciones sanitarias en cuanto a alimentación saludable y promueve “una alimentación completa y equilibrada que se caracteriza por la presencia diaria de verdura y fruta fresca, el uso de aceite de oliva virgen extra, una mayor proporción de pescado que de carne, que debe ser magra, la limitación de los precocinados y los fritos y la apuesta por la dieta mediterránea y los productos ecológicos”.

La teoría no tiene mucho que ver con la práctica, como la interconexión entre el sentido de la vista y del gusto de los alumnos cuando acometen la dura tarea de comer una sopa de champiñones en los comedores escolares andaluces.

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