Estos adalides de la libre empresa, que han logrado desregular el mercado y se esforzaron por suavizar los controles, en especial los que merecen las actividades escasamente competitivas de la concentración en oligopolios. Grupos estos, esencialmente formados en torno a la energía, las comunicaciones, las finanzas y la sanidad, siguen dejando en evidencia que se han beneficiado unos y otros  del Estado del Bienestar para, como tumores malignos, debilitarlo en su propio beneficio. Toda una demostración de la escasa competitividad que estos grupos demuestran cuando de competir se trata, fueron creados con la necesaria complicidad de los traidores de siempre, que se cubren de misas, banderas e himnos.

La mayoría acude a aprovechar los resquicios legales que sus lobistas le consiguen en las antesalas oscuras de los parlamentos. Amnistías fiscales vergonzosas alentadas por personajes conocidos que las niegan escudándose en los consabidos eufemismos. En realidad, una de las características de las denominadas “puertas giratorias” es esa. El tránsito entre la gestión pública o la labor legislativa, y la dirección del negocio. Este circuito es una manifestación evidente de lo que algunos llaman “conflicto de intereses”. Los casos de Pujalte, o el probable de Soria, si se lleva a cabo una investigación rigurosa de sus decisiones, podrían ser sólo algunos casos a tener en cuenta.

Esperanza Aguirre, lideresa liberal por antonomasia, es un caso interesante. Durante su mandato se produjeron los más sonados casos de corrupción en materia urbanística o como fueron los casos de la mayoría de las medidas impulsadas por Lasquetty. Están últimas están paralizadas, desde el euro por receta que frenó la ministra Mato hasta la “externalización” de hospitales. Proceso privatizador de la sanidad madrileña de la que no son ajenos algunas constructoras que intervienen también en los proyectos de megahospitales absolutamente desmesurados e ineficientes.

Según los llamados “Papeles de la Castellana”, publicados en el Diario.es, los hermanos Jorge y Antonio Gallardo Ballart, principales accionistas de los laboratorios Almirall, pagaron por la amnistía fiscal apenas 2,7 millones: el 2,4% del dinero opaco que escondían en Suiza a través de dos empresas de Panamá La familia Gallardo Ballart ocupa el puesto 16 de la lista Forbes entre las grandes fortunas españolas y es propietaria de Vithas: el segundo grupo de hospitales privados de España y el primero de capital nacional. Su grupo Vithas Salud nació en 2012 con una facturación de 196 millones de euros de los que al menos 30 millones procedían de conciertos con administraciones como la gallega o la valenciana. El caso valenciano se está comenzando a investigar como consecuencia del cambio de gobierno. El caso gallego, con su ambiguo presidente al mando, sigue avanzando la privatización mientras sigue sosteniendo lo contrario. Otro liberal Feijoo que propició el derrumbe de las cajas de ahorro gallegas, más allá de la desastrosa gestión de sus directivos.

Siguen apareciendo “liberales de toda la vida” que eluden pagar sus obligaciones fiscales en España. Obligaciones que hubiesen sido muy necesarias para evitar el colapso de esa sanidad que los gestores gubernamentales se están esforzando por seguir degradando. Toda una perversión.

Se ha citado a declarar, en la Audiencia Nacional y en calidad de testigos, a los trece miembros del Consejo de Administración de Abengoa. Entre ellos se encuentra Josep Borrel. El ex ministro y actual responsable de Asuntos Exteriores de esta candidatura del PSOE al 26j. Borrell estuvo entre los que aprobó las millonarias indemnizaciones que percibieron Felipe Benjumea y Manuel Sánchez Ortega, tan solo unos días antes de que Abengoa presentara el preconcurso de acreedores. Otro caso de “puerta giratoria” que nos ha costado dinero de nuestro bolsillo.

Recordemos que en el Tarajal, en 2014, 15 personas murieron en un intento de entrada repelido por la Guardia Civil con material antidisturbios. Aún hoy las familias exigen respuestas. El devoto ministro del Interior no les presta atención. Esa es una transgresión a los derechos humanos. Estos casos nos llevan a la convicción de que los liberales de toda la vida y los DDHH no se llevan bien. Pareciera que no son ni derechos ni humanos. Las penurias de los españoles están lejos de La Castellana.

Creo que podríamos esclarecer la mentira de estos estupendos gestores que nos han traído hasta aquí. Pero, eso sólo será posible desde una de los dos modelos que deberemos elegir. ¿Adivina cuál?

De ti depende.

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