Hay veces que parece que no amanece, que el silencio es atronador, el ánimo pierde su Sol, y la tierra interior se convierte en un páramo umbrío y frio.

La frustración, la pérdida, el duelo, la carencia, la soledad sin alma, aprietan el pecho y aparece la congoja, en ocasiones la ira o el lamento aullando a la Luna, pidiéndole que calme la tormenta y se vean de nuevo las playas, se recuerden las danzas y amor.

Cuando la tristeza es mucha, hay que empezar por pensar poco, o por hacer algo que cambie el recuerdo, y saque a la mente del surco en el que se ha metido. Es bueno investigar el origen de la herida, que casi siempre es alguna antigua que se ha abierto de nuevo, pero de una manera que parece algo nuevo y distinto.

Sin embargo, la ruptura del apego, los celos, la falta de amor por uno mismo, el resentimiento por lo que se hizo o por lo que no se hizo, son las nubes que perturban la paz que es nuestro estado natural, si no hiciéramos cosas con la mente y con el cuerpo que la perturban.

Es esencial dormir bastante, en el sueño la mente resuelve muchos problemas y da salida mediante la ensoñación a bloqueos emocionales, pero hay que tener cuidado con la alimentación, la bebida y el consumo de substancias que pueden perjudicar su reparación autógena.

También es bueno sanear las emociones, con terapia profesional o con la terapia del amigo, y a falta de estas, escribir mucho y con detalle lo que nos pasa, poniéndole colores y formas a las emociones. “Tengo una tristeza cuadrada, verde oscura”, esto hace que la convirtamos en un objeto mental y que nos distanciemos de ella. Siempre es útil respirar y pasear, ver lugares naturales y bonitos, dejar que el cuerpo exude el sufrimiento del alma mediante el ejercicio físico ayuda a dormir bien. Viajar atrapa la mente en una situación nueva y en un entorno diferente y hace que se olvide de lo que le ocurría o que tome perspectiva.

Hay que aprender de la experiencia, sabiendo en lo que nos hemos equivocado, eso sobre todo, para intentar no repetir el error, y para sacar algo positivo de la vivencia, recordando siempre que nosotros no somos la mente que está experimentando el dolor o el sufrimiento, la depresión o la ira, sino que somos el ser que observa esos estados mentales (que podemos elegir sentir o no) que se traducen en emociones, y a veces en afecciones físicas si duran mucho tiempo. El poner nuestra valía en tela de juicio por la experiencia es muy frecuente, y por ello disminuye la autoestima, y cuando nos vemos mal a nosotros mismos, parece que una gran parte del mundo está mal.

La diversión es útil pero siempre que no se convierta en una adicción, ya que puede conducirnos a una forma de vida superficial que nos deje vacíos. La música alegre puede mejorar mucho nuestro estado de ánimo, es una terapia natural y efectiva, así como recibir masajes, ya que el cuerpo se queja y se conduele del estado de la mente, ya que los dos son uno.

El salir de uno mismo, y dar atención a lo de los demás, es también terapéutico, así como la constructividad, hacer algo positivo nos hará sentir mejor. Llorar es bueno, y es positivo tanto para hombres como para mujeres, siempre que no se caiga en el lamento permanente y en el victimismo. Hay que buscar el Sol pero en el cielo, no va a estar en lo bajo y en lo ruin.

Sabiendo que la vida tiene varios colores, sepamos también elegir el color del cristal de las gafas a través de la que miramos. Sepamos valorar lo positivo que hay en nuestras vidas y a lo que a lo mejor no le estamos dando importancia de tanto perseguir el placer, la comodidad, la seguridad y la felicidad, que es más fruto de una actitud que mezcla paz y alegría, y para tenerlas hace falta solo saber mirar adecuadamente, y la frugalidad y la simplicidad es muchas veces conveniente. Como decía Sócrates: “Tengo tan pocas necesidades que menos sería imposible. Así estoy muy cerca de los dioses.”

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Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, Coproductor del programa Tiempo de Cambio, colaborador de la revista Ser Consciente, coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todos los conocimientos humanísticos, dedicándose al estudio de la Psicología, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. Su interés por comprender al ser humano y su destino le lleva a estudiar también Filosofía durante ocho años. Se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Es colaborador en periódicos, televisiones y especialmente en numerosas radios. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE –PROGRAMAS: ELIMINE SU ESTRÉS Y VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBROS: RELACIONES HUMANAS, TECNICAS ÉTICAS DE VENTA y ESTRELLAS DE ESPERANZA. Imparte el taller: SER CONSCIENTE EN EL AHORA.

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