El primer testimonio es de una familia joven. Es importante porque muestra la revictimización que sufren muchas de las personas afectadas por las cláusulas abusivas: antes de culpar al banco viene la autoinculpación por el error cometido. También es importante lo que nos cuenta esta familia porque da una idea de lo que tienen que sufrir quienes están pagando de más por su préstamo hipotecario, llegando, incluso a poner en riesgo la propia vida por la carencia de recursos a la que aboca el recibo de la hipoteca.

«Maldigo el día en que pisamos aquella oficina, ya que sin nosotros saberlo estábamos vendiendo nuestra alma al diablo. Desde el comienzo todo fue vago, contestaciones esquivas: “Ya verás cuando tengas el préstamo”, “El IRPH es mejor para vosotros”, “Es más estable”. Y así un montón de afirmaciones que cuanto más informado del tema estoy, más me indigna saber cómo nos engañaron, porque, sí señores, eso es estafar. Tenemos un préstamo 300€ más caro cada mes y sin ninguna prestación respecto a otro préstamo de igual valor referenciado con Euribor. Y de esto te das cuenta cuando llega el invierno y tienes que hacer magia para pagar el recibo del gas. O rezas todos los días para que las zapatillas del crío crezcan conforme a su pie. Tienes que poner en peligro la vida de los tuyos, porque, por ejemplo, alargas la vida de los neumáticos varias reencarnaciones. No quiero ni pensar qué pasaría si mi mujer o yo nos quedáramos sin trabajo. Estaríamos en la calle. Ese es nuestro futuro incierto que unos señores hipotecaron un día. Sí, nosotros firmamos, pero sin ningún tipo de información, sólo asesorados por una persona a la que sólo le movía cumplir con los objetivos que le pedía su empresa, no sus clientes».

El otro testimonio hace referencia, de igual modo, a las consecuencias que esta cláusula abusiva está teniendo en sus víctimas: imposibilidad de crear una familia, de llevar una vida normal o que las cosas más necesarias se conviertan en verdaderos lujos.

«Agosto 2007. Con toda la ilusión del mundo comenzamos una nueva vida, comprando un piso viejo, nada del otro mundo, pero suficiente para formar una familia. El día de la firma del préstamo nos dijeron que nos aplicaban IRPH, un índice mucho más estable y ventajoso que el Euribor (que en ese momento estaba en plena alza). No nos explicaron mucho más y confiamos en el notario y en la financiera y, pese a llevar a un hermano abogado acompañándome, nos engañaron. Mi sorpresa comenzó cuando empezó a bajar el Euribor y el IRPH no. Desde ese momento vi en la trampa que había caído, comenzando a informarme por todos los sitios posibles. Empezó la tortura que llega hasta hoy día, donde lejos de poder formar una familia, mi vida se ha convertido en una pesadilla absoluta, donde todo, absolutamente todo, gira en torno a la hipoteca, y algo tan simple como ir al supermercado es un “pecado”.  Hay que medir hasta el último céntimo y cualquier cosa habitual es un lujo fuera de mi alcance. Ni hijos, ni dentistas, ni nada de nada gracias a un engaño permitido por el Gobierno. Han pasado los años y los destrozos que el IRPH ha causado en mi vida son irreparables».

Las víctimas del IRPH piden al Gobierno que no defienda a la banca

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3 Comentarios

  1. Hijos de puta… Y si no caes en eso o en otra trampa asquerosa, te pueden incautar tu propiedad y listo, como a las 305.000 familias expropiadas de banco popular. Dan ganas de colgarlos de un gancho.

  2. Somos muchos los que estamos condenados de por vida por este maldito indice, agradecer a diario 16 por sus artículos y así dar a conocer esta estafa en la cual estamos más de un millón de familia, esperando que el tribunal europeo corrija una vez más a esta justicia española, la cual se alinea con la banca, dejando de lado los intereses de los ciudadanos de este país

  3. Teníamos 22 y 23 años y muchas muchas ilusiones, una hipoteca que se convirtió en la peor pesadilla, pasamos de ser una pareja joven con muchos planes de futuro, a estar cada mes sin saber con que vas a pagar todas tus facturas y gracias a dios que mis padres nos ayudan para comer, porque no quiero ni pensar como lo hubiéramos llevado, tenemos dos hijos y ahora estamos mismo no me quiero ni plantear el futuro, solo quiero despertar ya de esta pesadilla nunca en mi vida pensé que me acabaría agobiado tanto que se acabará el gel de baño, o la pasta de dientes… Y es que se necesitan tantas cosas para vivir, que lo básico se ha convertido en un lujo….. Ojalá todo esto solo quede en el recuerdo y podamos vivir en paz, trabajar, pagar y vivir no solo trabajar para pagar!!

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