El consulado catalán en Túnez la capital, creado 1253 sería el primero durante la historia medieval del país. Las relaciones comerciales y diplomáticas representan el periodo de oro para ambos países. La llegada de la Edad Media coincide con el inicio del paso de muchos catalanes por estas tierras.

Los mercaderes de Barcelona son los primeros que comienzan a partir del siglo XII a establecer relaciones comerciales con las ciudades portuarias importantes de Ifriqiya, “Túnez”.

La conquista de Mallorca por Jaime I en 1229 se convierte en un punto de apoyo que favorece los contactos. Desde entonces se desarrollan tratados políticos y comerciales con el Norte de África (los actuales Túnez, Argelia y Marruecos).

A finales del siglo XII, Roger de Llúria, almirante de Aragón, nombrado por Pedro III “el Grande” de la Corona de Aragón, desembarca en Gerba, una isla situada en el sur-este de Túnez.

Los catalanes hasta 1560 d.C pasaron casi tres siglos en esta isla y en el archipiélago de Kerkennah, 20 kilómetros al este de Sfax. Las tropas catalanas permanecen hasta mayo 1560, al servicio de la corona aragonesa en la isla de los “Gelves” (así llaman los catalanes a los habitantes de Gerba en el pasado).

La construcción principal y de apoyo a las tropas catalanas, en la isla, se llama en árabe Borj el Kebir conocido hoy con el nombre francés “le fort espagnol”.

Esta fortaleza pertenece en este tiempo a los catalanes, luego la reforma el rey de España Felipe II, después vuelve a restaurarla Dragut para servir a los turcos y a los franceses finalmente.

Hoy en día Gerba es una de las más atractivas destinaciones turísticas del mundo. Es el ejército de la dinastía Hafsîe de Túnez con la defensa de la población local, que liberan Gerba en mayo 1560, en un día que representa un mal recuerdo para la Corona de Castilla-Aragón.

Este día denominado “La Jornada de los “Gelves” o “el Desastre de los Gelves”, es una expedición militar en el contexto de la política de Fernando el Católico buscando plazas fuertes en las costas del norte de África.

Una aventura y una expedición mal preparada que causa la muerte de varios miles de soldados ibéricos. Luego se establece una amistad bastante sólida entre el reino español y Túnez.

En cuanto al intercambio cultural con Cataluña en general, será injusto omitir el nombre de Anselm Turmeda, Abd-Al·lah at-Tarjuman en árabe, que es un escritor mallorquín nacido en Palma de Mallorca en 1352 y muerto en Túnez en 1430 .

Anselm Turmeda estudia en España en la Universidad de Lérida en Cataluña y en Italia en la Universidad de Lombardía en Italia. Luego decide viajar a Túnez donde lo presentan a Abû al-`Abbâs Ahmad al-Mustancer sultán Hafsî de Túnez en 1371. Más tarde se casa con la hija del noble tunecino El Hadj Mohamed Chaffard.

A Anselm el mallorquín se le asignan funciones importantes, como traductor, jefe de aduanas, jefe de relaciones exteriores de Túnez de la época, mayordomo de guerra y asesor del sultán.

En 1396 escribe libros de gran valor literario en catalán y árabe: En árabe, el libro “Regalo del inteligente que trata de la refutación de los secuaces de la cruz”. En lengua catalana, además de la “Disputa de l’ase”, escribe al mismo año 1398 su obra principal, en versos, “Cobles de la divisió del regne de Mallorques” y el “Libre de bons amonestaments”.

Inmortalizado por sus libros en Cataluña como en Túnez, Anselm Turmeda es un vínculo prestigioso y emocionante entre la cultura catalana y tunecina.

Durante la campaña del rey francés Saint Louis en Túnez en 1270, la milicia cristiana de los catalanes al servicio del sultán Hafsî de Túnez no solo se pone al lado de los ejércitos tunecinos, sino que pide y obtiene refuerzos de Aragón para apoyar a los tunecinos.

Por otra parte, La riqueza de la nación española y la abundancia de los recursos marítimos de Aragón son tales que incluso a mediados del siglo XV, cuando los disturbios están en toda la península; el comercio catalán con el Magreb y el Ifriqiya, contra todo pronóstico, sigue floreciendo.

Durante los años de 1439 hasta 1472 y los periodos de la guerra civil catalana y guerras contra otros reinos, el Condado de Barcelona, siempre mantiene buenas relaciones con los reyes de Túnez.

En 1462, Cataluña está en plena guerra civil cuando Luis XI, el rey francés, que ya tenía pretensiones contra los catalanes presta ayuda a Juan II de Aragón, contra el Condado de Barcelona a cambio de que renuncie al Rosellón y a la Cerdeña.

En este momento, Gastón VI (1423-1472) el conde de Foix y Bigorra (en la Cataluña francesa), preocupado por el malestar general en el condado de Barcelona, el 2 de diciembre de ese mismo año 1462 entrega una carta al rey tunecino de la época, en que le pide que otorgue a sus numerosos paisanos catalanes en Túnez las facilidades y los favores que siempre han encontrado, lo que pone de manifiesto las afinidades entre Túnez y Barcelona.

En los años siguientes, Barcelona no puede levantarse debido a su situación de conflicto interno, hasta 1473. El Condado de Barcelona representaba el ramo más fuerte del conjunto real Aragonés y sin los catalanes Aragón no podría fundar su potente imperio. Son dos reinos que se completan recíprocamente, con un gran carácter comercial luchador, en tierra firme como en alta mar.

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