Cuando me hablan de fútbol, entre otras cosas, aparece la imagen de Lionel Messi, ese mago del balón que ha sabido convertirse en el mejor, al menos, del siglo presente.

Pero Messi, más allá de su exitosa carrera, tiene el problema de la moneda con dos caras; sus países. Si se refieren a él, en gran parte del mundo dirán que es “el argentino héroe del fútbol”, pero por otra parte, sabemos que su corazón también se siente español.

Es aquí donde empieza el asunto; “Lio” nació en Argentina y construyó su vida y familia en España, donde ha obtenido sus máximos logros. Dos países muy diferentes, con un fútbol muy diferente.

Su país natal, el sudamericano, está envuelto en una bandera de conflictos que no tienen fecha de caducidad, y le viene generando presiones y disgustos. Mientras que su otro país, el europeo, se mantiene en crecimiento y lo hace ver feliz.

Argentina se ha convertido, desde hace un tiempo largo, en un país futbolísticamente oscuro, donde cada vez salen a la luz más hechos de corrupción y desilusión. La actividad se encuentra en plena crisis, y recién en las últimas horas se confirmó que hoy retorna el fútbol de Primera División.

Audios de autoridades que sobornan árbitros, partidos dudosos, acusaciones de campeonatos comprados y una serie larga de más cuestiones, hacen y oscurecen al fútbol de Argentina. El mismo fútbol que critica a “la pulga” porque no puede obtener cosas importantes con la selección, el mismo fútbol que lo presionó hasta el hartazgo, tanto así que en su momento había tomado la decisión de abandonarlo.

Y por otro lado, otro fútbol, otro continente y la otra cara de la moneda; la que lo ve feliz, la cara de la moneda civilizada, donde hay respeto por el prójimo y hay, justamente, civilización, sin la presencia de la violencia repudiable que reina en Sudamérica.

En Argentina, el fútbol se ha convertido en un negocio, pero un negocio turbio, un negocio que se ha cobrado varias vidas por la violencia. Sin embargo eso no es suficiente para el Gobierno que lo sigue apoyando y esta semana aportó 350 millones de pesos.

Sí, más allá del conflicto entre jugadores, clubes y la Asociación del Fútbol Argentino, por deudas gigantescas y corrupción, el Gobierno sigue apostando a este deporte lleno de autoridades que son unas “piltrafillas”.

Mientras tanto, este lunes tendrían que haber comenzado las clases educativas y no lo hicieron porque el mismo Gobierno ofrece miserias para los docentes y ellos están en huelga.

Queda claro que a los políticos argentinos les conviene más el negocio negro del fútbol que la educación, ya que el balón girando deja millones de ganancia y mientras menos colegios haya abiertos más ignorantes habrá, y así es más fácil gobernar.

Ese es Messi, esa es la moneda de su vida y esas son sus caras opuestas. Dos realidades distintas; una cuando pisa tierra criolla, y otra cuando camina suelo catalán.

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Nacido en Buenos Aires, Argentina, en febrero de 1993. Periodista que busca transparencia y comunicar a la gente de la mejor manera. No es partidario de nadie y tiene como bandera ser una persona honesta y activa. Dice que "hay que moverse, porque si nos sentamos a esperar que en la vida pase algo, lo único que pasa es la vida".

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