Muchas veces en la vida se está obsesionado por diversos problemas o circunstancias, a veces de tipo emocional, otras laborales o familiares, y también de fe o convicciones. Son de muy variado tipo, y lo que las caracteriza a todas, es la repetición de un pensamiento con diversas variantes, y un clima emocionar interior que es más o menos el mismo. Esto produce un surco en la mente que no deja avanzar, a veces porque estamos pensando en lo que ha ocurrido, otras por lo que puede ocurrir, o nos limita por el miedo, la culpa, etc

En cualquier caso la mente no fluye, se estanca en un proceso en que en que nuestro disco mental se ha rayado y la aguja reproduce una y otra vez el mismo trozo de canción.

A veces tiene que ver con el estado físico (estar gordo o delgado, viejo, o de cualquier manera) u otras, muchas, relacionadas con el dinero, la salud y las relaciones humanas. Algunas están soterradas, trabajan en segundo plano como se dice ahora de los programas que actúan sin que aparezca su acción a la vista, y éstas son muy corrosivas y dañinas, porque provocan un sentimiento sin que se note su procedencia.

Esto es muy perjudicial porque propicia un estado de cerrazón y de incapacidad para tomar perspectiva. Lo mejor ante cualquier problema que nos presente la vida es hacer un estudio del mismo, ver cómo nos perjudica y buscar las soluciones posibles, y ponernos rápidamente manos a la obra si es factible.

Rumiar las dificultades, las frustraciones, los sinsabores, afrentas, culpas, insatisfacciones y malestares de toda índole, no solo nos hace perder energía, sino que hace más difícil salir de ese estado ya que la mente se acostumbra y lo convierte en una zona de comodidad (aunque sea desagradable). Llega a ser una especie de cálida tristeza, rencor u odio en algunos casos, que presagia todo tipo de males, porque además vibramos en un tipo de energía que muchas veces trae más de lo mismo, ya que lo similar atrae a lo similar.

Es pues necesario hacer en nuestra mente un lavado completo y un centrifugado, que en ocasiones requiere también actividad física para eliminar estados negativos que se están volviendo crónicos. Como siempre la toma de conciencia de nuestra situación y un fuerte deseo de salir de esa espiral de obcecación es fundamental.

Cada vez que pensamos más en un problema estamos creando una muesca en nuestra mente, y para evitar esto hay métodos como los mantras (que es la repetición de una palabra o frase, que busca cortar el proceso mental y cambiar el sentimiento), rezar, cantar, reír, bailar, salir a la naturaleza, leer, pero sobre todo, lo mejor muchas veces es escribir el problema y anotar posibles soluciones si las hay, y si no, tomar consciencia de que no tiene arreglo y aceptarlo, aunque esto raramente pasa, ya que siempre hay alternativas, pero ocurre, que esta misma obsesión no nos deja verlas. Y después de hecho esto, comprometerse a actuar y hacerlo. También es útil despejar la mente mediante una visualización contraria a la que nos preocupa, por ejemplo, si es la pobreza, crear una visualización de riqueza, si es el desamor, de cariño y afecto, si es de miedo, de valor, cada vez que surja, siendo insistentes y perseverantes, esto puede obrar milagros….

Cuando se está enamorado, o ilusionado por una expectativa feliz, uno se obsesiona naturalmente con esta perspectiva de bienestar, y esto no es malo, siempre que se asuma, que lo imaginado tal vez no salga como creemos, lo que pasa en muchos casos, o que haya sustanciales variaciones al plan creado en nuestra mente.

Una obsesión es distinta de poner nuestra voluntad en un objetivo, que eso si es saludable, siempre que mayoritariamente tengamos nuestra mente en el presente que es el tiempo más conveniente para ella, ya que es lo que le aporta serenidad, le conecta consigo misma, la hace más estable y adaptable a las circunstancias cambiantes. De esta manera se pueden ir dando pasos, a veces saltos en dirección a la meta. No obstante, es obvio que nada, ni la mente (por lo menos en el estado normal) puede salir del presente, el pasado y el futuro son imaginados desde el momento actual.

Vivir en el ahora con un proyecto ilusionante de futuro es de la cosas más sanas que puede hacer cualquier persona, le da realismo y una base sólida en la que apoyar sus sueños, y tendrá motivos para estar esperanzado, y una vez conseguidos unos, hay que ir a por otros, esta es la vida, un desafío sin fin que sirve para estimularnos a ser mejores y a experimentar. Por lo tanto, una de las mejores maneras de eliminar las obsesiones perjudiciales es substituirlas por un proyecto esperanzador, que mueva nuestra energía y enfoque la mente sobre algo constructivo a nivel interno y externo.

Y hay que cuidar que de esta tarta que estamos cocinando para un futuro más o menos cercano o lejano haya un trozo para los demás, ya que al compartir se multiplica el bienestar y se dividen los males.

 

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Presidente de la ONG Paz en Acción, Director de Radionuevaera.es Coproductor del Programa Tiempo de Cambio en Madrid. Coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todas las ciencias humanísticas, dedicándose al estudio de la Psicológia, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. También se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Su interés por comprender al ser Humano y su destino. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -LIBRO: RELACIONES HUMANAS. -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE -PROGRAMA ELIMINE SU ESTRÉS Y PROGRAMA DE VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBRO: TECNICAS ÉTICAS DE VENTA

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