Menos con Podemos, con quien haga falta en cada momento y en cualquiera de las sedes parlamentarias. Y mejor si es el Senado donde tienen mayoría absoluta. Ese es el planteamiento que el Gobierno de Mariano Rajoy está haciendo para negociar las leyes que quiere sacar adelante. El panorama es tan esperpéntico que, en ocasiones, se cierra un acuerdo con Ciudadanos que, al día siguiente, se revisa con el PSOE.

El ejemplo más evidente fue el pacto al que los populares llegaron con la formación de Albert Rivera para reformar los reguladores, es decir, Banco de España, CNMV y Comisión Nacional de Mercados y Competencia. Una reforma que, para el PSOE, es “insuficiente” por lo que no la apoyarán. En realidad, a pesar de que Ciudadanos asegura que “se han desarrollado las propuestas en la materia planteadas en la negociación para la investidura de Rajoy”, lo cierto es que apenas se van a producir cambios.

La CNMC se desdoblará en dos organismos con la pretensión de “dotar de mayor eficacia” a una institución que no ha llegado a los cuatro años de vida. La fusión de las comisiones de telecomunicaciones, energía, y competencia, entre otras, no ha logrado el objetivo del primer gobierno de Rajoy: racionalizar la gestión de los reguladores de los mercados. Todo lo contrario. Se ha perdido el control y la institución se ha convertido en una jaula de grillos con enfrentamientos continuos en su seno. La forma de elegir a los rectores, consejeros y presidentes, en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se ha dicho que “se va a hacer más transparente”, dotando de mayor protagonismo al parlamento. Pero, en realidad, no va a haber más. Y, por supuesto, nada de hablar de sustituir al actual presidente, recientemente designado, dicen que debido a las influencias de Luis de Guindos. Algo parecido va a pasar con el Banco de España. Gobernador, subgobernador y demás figuras relevantes del Instituto Emisor “serán elegidas mediante consenso parlamentario”. Pero nada de tocar a Luis María Linde. Hasta que no termine su mandato no hay nada que hacer.

Los socialistas más o menos vienen a decir que “para este viaje no hacían falta tantas alforjas”. Ciudadanos les pide que apoyen estas reformas. No lo harán. Y menos mientras no se solucione el problema de la vacante del Tribunal Constitucional en la que no parece haber acuerdo. Y se quiere ir más lejos. Renovación en el Consejo General del Poder Judicial y en Radiotelevisión Española para “reflejar los resultados electorales”. Ni PP ni Ciudadanos acceden a tales pretensiones. Y el PSOE dice que sin acuerdos en estas materias no hay Presupuestos del Estado.

Tal vez por eso, el PP haya decidido trasladar el ámbito de la negociación al Senado. Allí quieren pactar la reforma del sistema educativo, la unidad de mercado con los gobiernos territoriales, el nuevo modelo de financiación territorial y la violencia de género. Y si la cuerda se tensa en el Congreso, se llevarían los asuntos más controvertidos como pueden ser las designaciones en las instituciones.

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