Las imágenes de los menores mexicanos separados de sus padres dan la vuelta al mundo. Se oyen los gritos de los niños alejados forzosamente de sus progenitores por las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

El presidente Trump se ha mostrado impertérrito pese a escándalo por separación de familias entras. A pesar del escándalo, el Rey Felipe VI no ha aplazado su reunión en la Casa Blanca.

A las organizaciones internacionales y de derechos humanos, así como la propia esposa del presidente, se han sumado en las últimas horas políticos demócratas y republicanos, e importantes empresas profundamente indignados por esta situación.

Durante un evento sobre política espacial del gobierno federal, el presidente afirmó que “Estados Unidos no será un campamento de migrantes ni una instalación para refugiados, No durante mi período presidencial”, dijo Trump. Agregó que inmigrantes sin papeles en el país “han causado muerte y destrucción” y que un país sin fronteras no es país”. Luego dijo que la culpa de la separación familiar “se debe muy a los demócratas”.

El lunes, Trump tuiteó: “¿por qué los demócratas no nos dan los votos para arreglar las peores leyes de inmigración del mundo? ¿Dónde está la protesta por los asesinatos y la delincuencia causada por las pandillas y matones, incluida la Sra-13, que entra en nuestro país ilegalmente?”

Jeb Bush –Gobernador de Florida-, respondió al presidente “Los niños no deben ser usados como una herramienta de negociación. Donald Trump debe poner fin a esta política sin corazón y el Congreso debe obtener un acuerdo de inmigración hecho que prevé la reforma del asilo, la seguridad fronteriza y un camino hacia la ciudadanía para los soñadores.”

La ex primera dama Laura Bush calificó la medida de “cruel e inmoral”, mientras que la senadora republicana Susan Collins, expresó su preocupación al respecto y un ex asesor de Trump puso en duda que el uso de la política vaya a presionar a demócratas en cuanto a propuestas migratorias.

La líder de los demócratas en la cámara baja, Nancy Pelosi, dijo que los republicanos “tienen la responsabilidad moral y legal de poner fin a la política que ha conllevado a la separación de familias migrantes”, y lo calificó de “completa atrocidad que denigra los valores estadounidenses y nuestro legado como rayo de esperanza, oportunidades y libertad”.

En un mensaje de Tuitter afirmó: “La administración Trump está involucrada en abusos contra los derechos humanos a lo largo de la frontera con Estados Unidos. ¿Por qué? Porque quiere extorsionar el financiamiento de los contribuyentes para su estúpida, inmoral e ineficaz muralla fronteriza, avanzando su agenda anti-inmigrante.”

El gobierno de Trump está presentando cargos contra todos los que cruzan la frontera, lo que provoca que regularmente en las cortes federales de la zona fronteriza ocurran audiencias judiciales contra familias de migrantes. La última en la que 80 inmigrantes que fueron arrestados en la frontera, comparecieron en la corte de Texas el pasado lunes para declararse culpables de cargos migratorios. Los migrantes fueron al tribunal con alrededor de una docena de niños.

Uno de las personas dijo al juez, “¿Qué es lo que va a pasar con mi hija?”

Uno de las personas dijo al juez, “¿Qué es lo que va a pasar con mi hija?”.

El secretario general de la ONU Antonio Guterres también se sumó a las críticas contra la política, diciendo que “no se debe de traumatizar (a los refugiados ni niños migrantes) separándolos de sus padres”.

El portavoz de la ONU Stephane Dujarric dijo que Guterres, quien antes fue jefe de la agencia para refugiados de Naciones Unidas por 10 años, cree firmemente que “se debe mantener la unidad familiar”.

La secretaría de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen rehusó disculparse por aplicar las leyes de inmigración que han dado como resultado la separación de niños y padres. Durante un discurso de la Asociación Nacional de Sheriffs en Nueva Orleáns, rechazó las críticas de que su departamento está cometiendo actos inhumanos e inmorales.

“No estamos haciendo nada de eso. Estamos aplicando leyes aprobadas por el Congreso”, dijo, e hizo un llamado para que el Congreso apruebe una reforma migratoria.

Casi 2.000 niños fueron separados de sus familias durante un período de seis semanas entre abril y mayo, después de que el secretario de Justicia Jeff Sessions anunció una política de “tolerancia cero” que ordena que todos los casos sean referidos a la fiscalía para que se les presenten cargos. El protocolo de las leyes estadounidenses prohíbe que los niños estén detenidos junto con sus padres porque los menores no están acusados de ningún crimen pero sus padres sí.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × 1 =