El hecho de que se dedique un apartado a explicar la tipología de cofradías que existieron, se debe al interés por conocer la organización de manera amplia. Partiendo de esto, he considerado interesante entender en qué consistían y por qué se formaban las cofradías. En primer lugar, las cofradías eran la única vía de asociacionismo en Castilla en la Edad Media, por lo tanto, deberían existir nexos comunes entre todas ellas a pesar de ser de diferentes tipos. Partiendo de esta primera razón, me planteo una segunda cuestión, qué las diferenciaba.

Las primeras cofradías de las que tenemos noticias habrían surgido en el siglo XI, pero como veremos en la evolución, los momentos predominantes en el nacimiento de este tipo de asociaciones se dan en los siglos XIII y XV. Todas estas asociaciones albergan en su seno un sentido cristiano de caridad, lo que da a conocer la fuerza que la Iglesia guarda en la sociedad y en el asociacionismo. Todas están encomendadas a un santo o a alguna advocación de la Virgen.

Podemos hablar de las cofradías como una asociación de personas con fines comunes, quienes encontraban en la unión un fortalecimiento en la búsqueda de sus aspiraciones. No hay un fin único, pero sí un elemento común, el sentido mutualista del que venimos hablando en artículos anteriores.

Sánchez Herrero, Emérito Profesor de la Facultad de Geografía e Historia Hispalense, establece la siguiente tipología:

  1. Piadosas: Tendrían, obviamente, un fin de ayuda al necesitado y estarían encomendados a un santo, al cual se le rendiría culto. Dentro de este tipo podríamos diferenciar entre las culturales, que buscaban poner en marcha el culto a Dios, y las parroquiales, que utilizarían como patrón al titular de la parroquia a la que pertenecieran.
  2. Funerarias y de enterramiento: Tendrían un fin claro, la búsqueda de la sepultura como única manera de garantizar el enterramiento a consecuencia de su elevado coste. Estas prácticas eran realizadas por todas las cofradías, puesto que dentro del sentido mutualista entraba el coste del entierro de los asociados.
  3. Penitenciales: En ellas se adoraba la pasión de Jesús como ejemplo de caridad. Otra adoración sería el dolor de la Virgen. Llevaban a cabo prácticas que intentaban revivir en el cuerpo de los cofrades el sufrimiento vivido por Jesús. Estas nacerían en los siglos modernos junto con el culto al Vía+Crucis y la idea del Hombre Dios.
  4. Constructoras: Destinadas a la edificación de iglesias y catedrales. En todas las diócesis había presencia de ellas, con especial importancia en el camino de Santiago para la edificación de puentes y caminos.
  5. Grupos sociales: Los diferentes estatus sociales que en la baja Edad Media castellana existían solían agruparse en forma de cofradías, un ejemplo son las de clérigos, que incluso hacían una defensa de su labor. Escuderos, pecheros y notarios serían grupos que también se asociarían.
  6. Recreativas: Según Sánchez Herrero, este tipo de cofradías no se dieron en todo el territorio castellano. Además de los fines comunes, buscaban reforzar el oficio caballeresco, por ejemplo, la práctica de la equitación a sus cofrades.
  7. Cofradías de Oficios: Podemos encontrarlas con diferentes acepciones, menestrales, laborales o corporaciones de oficio por las motivaciones que movían a sus miembros. En su interior había una práctica mutualista para los con los miembros del grupo, del mismo modo que una defensa de los intereses del oficio al que pertenecían, principal motivación para su creación. Solían ser grupos cerrados que comienzan a nacer a finales del siglo XII. Contaban en ocasiones con hospitales, destinados a la realización de obras de caridad, que podían ser para los cofrades, aunque también para una práctica caritativa hacia el exterior.

Todas ellas tienen una función común, hacer más fácil la vida de quienes eran cofrades, además de realizar obras de caridad con algún tipo de misión, comunes serán los hospitales de cofradías que atendieron a enfermos. Las diferencias que encontraríamos entre las cofradías de oficio y otras cofradías tendrían que ver con una serie de características, la principal es que la cofradía de oficio solamente agrupa a artesanos de un determinado oficio y que buscaban poder obtener una determinada relevancia política para influir en las decisiones relacionadas con el comercio y la producción. Todas ellas realizaban actos y fiestas de diferentes tipos, aunque con un nexo común, la celebración de sermones y funciones religiosas en el interior de las iglesias, de nuevo la importancia de la Iglesia en la sociedad medieval.

Bibliografía:

GONZÁLEZ ARCE, J. D., “Las corporaciones laborales como órganos de previsión social. Castilla, siglos XII-XV”, IX Congreso Internacional de la Asociación Española de Historia Económica (Murcia, 9-12 de septiembre de 2008), disponible en http://www.um.es 12 de marzo de 2016.

MONSALVO ANTÓN, J.M., <<Solidaridades de oficio y estructuras de poder en las ciudades castellanas de la Meseta durante los siglos XIII al XV (aproximación al estudio del papel político del corporativismo artesanal)>> El trabajo en la Historia. VII Jornadas de Estudios, 1996. pp. 39-90.

NAVARRO ESPINACH, G., “Las cofradías medievales en España” Historia 396, 2014, vol. 4/nº 1, pp. 107-133.

SÁNCHEZ HERRERO, J., “Las Diócesis del Reino de León. Siglos XIV-XV”, León, Centro de Estudios e Investigaciones San Isidoro, 1978. Pp. 381-394

 

 

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Nacido en 1994 es natural de Fuente de Cantos, Badajoz. Estudió Historia en la Universidad de Sevilla. Apasionado de la cultura. Sensible ante los problemas sociales. Jacobino.

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