El espaldarazo que necesitaba el líder de Izquierda Unida a su ‘abrazo de Sol’ y posterior ‘pacto de la birra’ con Podemos ya lo tiene desde sus bases, que han aprobado por abrumadora mayoría del 87,8% de los votos que la federación de izquierdas se presente en coalición con la formación morada para las elecciones generales del 26 de junio. El índice de participación ha subido cinco puntos con respecto a la primera consulta y se ha quedado en el 33% del censo, con unos 70.000 inscritos en total. Casi 50.000 de estos militantes y simpatizantes no han participado en la consulta.

El voto negativo ha llegado al 10,5%, amparado mayoritariamente en torno a la corriente Izquierda Abierta, liderada por el ex coordinador general de la federación Gaspar Llamazares. La tercera opción que se podía votar, “abstención”, ha sido seleccionada por el 1,6% de los electores.

La primera consulta, en la que se pedía un respaldo a la coalición sin conocer los términos del acuerdo, tuvo también el apoyo mayoritario al acuerdo pero con un respaldo menor que esta última consulta. Si en la primera el 84,3% de los militantes de IU votó a favor de la coalición y un 13,3% la rechazó, ahora, con un 5% más de participación, el respaldo al sí ha sido aún mayor, el 87,8%.

Estos datos no son aún definitivos y podrían variar mínimamente ya que aún quedan sumar algunas provincias sin contabiliar.

Mientras tanto, desde Podemos se anunciará el resultado final de su consulta en el mismo sentido este jueves por la tarde. El sondeo a la militancia se cerró con un 35% de participación, lo que significa su segundo mejor registro histórico en votos totales contabilizados, 144.569 personas. Son solo unos 5.000 menos que los registrados sobre los pactos de Gobierno en los que se preguntó a los simpatizantes si apoyaban o no el pacto entre PSOE y Ciudadanos.

Por otro lado, el plazo para registrar el nombre definitivo de la coalición concluye este viernes 13 y según fuentes de ambas formaciones aún no está cerrado. El resto de dudas sobre la coalición ya ha quedado prácticamente desvelado por completo, como los puestos de salida de sus dirigentes en las listas, la financiación de ambas formaciones y su reparto entre ellas, campañas bien diferenciadas con actos conjuntos de manera puntual y también que el logo de IU se mantiene en la papeleta. Tampoco está claro si los diputados de la federación de izquierdas optarán por quedarse en el grupo parlamentario con Podemos o si pasarán al Grupo Mixto para mantener su imagen de independencia frente a los que vaticinan que finalmente serán absorbidos por la formación morada.

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