España es el primer país del mundo en adopción internacional, pero ya no es el que era. Las dificultades y trabas de los gobiernos de origen, la subida de los costes y, especialmente, las esperas interminables, hacen que las circunstancias de una misma pareja ya no sean las mismas diez años después de iniciar los trámites.

A pesar de que el número de adopciones en China ha sufrido el mayor descenso (-39,7%), este país sigue situándose en primer lugar, seguido de Rusia, que permanece en el segundo lugar y Etiopía que ha pasado del quinto puesto al tercero, debido al incremento del 55,7% en el número de adopciones que ha experimentado. Cabe señalar que dichas adopciones corresponden a expedientes de años anteriores pendientes de resolución, según datos del Boletín de Medidas de Protección a la Infancia hasta 2015 elaborados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Aunque también ha habido, en los últimos años, algún incremento de adopciones de menores en países como Vietnam o Etiopía, sigue siendo China el estado con más menores adoptados en España. De hecho, según datos del Ministerio, que corrobora ANDENI, la Asociación en Defensa del Niño, en dos décadas ya han llegado a través de la adopción a España cerca de 20.000 menores, el 80% niñas .

Superar este proceso para una pareja, en algunos casos también hay familias monoparentales, es costoso y complicado. Hay que gestionar trámites y procedimientos que ponen a prueba el ansia de ser padres. En este sentido, superar la idoniedad es todo un reto, que incluye informes de salud, economía y psicología de los padres. Meses, y a veces casi un año de espera, para llegar a ser apto para adoptar, y comenzar un periplo largo y costoso con los países de procedencia de los menores.

Una familia vizcaína, que hace casi 12 años adoptó a su primera hija en China en el verano de 2005, tuvo que esperar un año y siete meses para abrazarla y asumir un coste de unos 12.000 euros. Diez años después, ha llegado su segundo hijo, también de China. Según recuerda su madre, Arantza Gago, la espera ya se hizo interminable, una década de incertidumbre y una inversión de más de 20.000 euros. Nada ha enturbiado, sin embargo, el recibimiento a este pequeño tan esperado como deseado.

El presidente de ANDENI, Ángel González, confirma a Diario16 que el tiempo de espera en China es efectivamente en este momento de unos 10 años desde la llegada de expedientes al centro de adopciones. Como “desierto” califica González la adopción internacional, “donde no hay más que problemas”.

En China no cierran las adopciones, a pesar de que social y familiarmente ha dado un vuelco importante. Faltan niñas, sobre todo en las zonas rurales, también influye en la ralentización de la tramitación desde el país asiático, por la propia imagen que se ha querido dar desde los Juegos Olímpicos y, además, el hecho de poder tener un segundo hijo también ha hecho que disminuya el número de abandonos.

Pero las familias ante la larga espera van cerrando los expedientes. González explica a Diario16 que “ En diez años te cambia la vida y gente que empezó con una edad de 32, se ve una década después, más mayor y en otras circunstancias” . Aún así hay quien persevera y espera esa década para recibir a su hija o hijo.

Rusia, es aún un proceso más duro y complicado. Las familias se ven obligadas a viajar al menos dos veces al país antes de poder llevarse a su hijo con ellas. Situación, después de tener la oportunidad de ver y abrazar al menor, que provoca ansiedad e incertidumbre.

En este sentido,  En 2014 Rusia y España cerraron un acuerdo de colaboración en el campo de la adopción de menores. Anunciándolo un año antes, Pavel Astájov, el Defensor de los Derechos de los Niños ante el Presidente de la Federación Rusa, explicó la situación en su Twitter: “Durante los últimos 5 años, el número de adopciones de huérfanos rusos se redujo bruscamente (en 3 veces). En 2008 fueron 905 niños, en 2013 – 303… Este hecho tiene mucho que ver tanto con la tendencia mundial en la disminución del número de adopciones por extranjeros, como con la actividad de nuestros compatriotas en ese campo”. En total, desde el 2007 hasta el 2014, aproximadamente siete mil niños fueron adoptados por españoles. Está página aporta una extensa información al respecto para las familias interesadas.

Por otra parte, el presidente de Andeni y su esposa, desde que adoptaran a su segunda hija en China, la primera fue biológica, han dedicado su vida, de forma totalmente altruista, a ayudar a miles de familias a traer a sus pequeñas y pequeños de China. El teléfono particular de esta pareja formidable, entregada y solidaria –de hecho recibieron el reconocimiento en forma de Premio Solidario de la Junta de Castilla y León- sigue sonando, aunque ambos saben que cada vez irá a menos.

El reportaje de Documentos TV de TVE sobre los “orfanatos de la muerte” impulsaron, como la de Ángel y Gloria, miles de adopciones en nuestro país hasta convertirse España en el primer país adoptante del mundo en China, incluso por encima de EEUU, que era el segundo:

En España la cosa se complica por una normativa rígida, mientras mantiene a más de 18.000 pequeños en centros de menores a la espera de una familia. Esas dificultades explican también el impulso de la opción de las familias españolas por la adopción internacional. España es muy lento adoptar y con pocas garantías de que sean menores de un año.

Etiopia, que fue otro país donde se impulsó la adopción internacional, y que volvió a dar esperanza a cientos de familias españolas, finalmente ha supuesto un fiasco. Sin embargo, a medida que han caído en picado el número de adopciones internacionales, las ECAI –Entidades colaboradoras de adopción internacional- quiebran, como ha ocurrido en Galicia, donde decenas de familias han perdido el dinero que habían adelantado y se quedan sin esperanzas de adoptar, debido a la quiebra de su ECAI.

Estas entidades están acreditadas por las comunidades autónomas para informar, asesorar y acompañar a las familias durante todo el proceso.

Por otra parte, en el caso de las adopciones en España, y según informe facilitado a Diario16 por la Comunidad de Madrid, son también lentas y escasas. De hecho, en todo el 2016, en todo Madrid tan sólo se realizaron un total de 37 adopciones de menores. La mayoría de estos casos pudieron llevaron a cabo por renuncias de sus madres biológicas.

La adopción nacional es una medida de protección a la infancia que proporciona una familia definitiva a menores que, nacidos en cualquier comunidad española o residentes en ella, por determinadas circunstancias los menores no pueden permanecer en su familia de origen.

En una amplia mayoría de los casos, la situación de desamparo o renuncia expresa de la madre se produce en la propia maternidad en la que nace el bebé. Asimismo, en algunas ocasiones, los niños provienen de residencias infantiles o de familias acogedoras de urgencia.

En todos los casos de adopciones en España, los bebés inician la convivencia con su nueva familia a través de la “guarda con finalidad adoptiva”, que permite que los niños y niñas se integren en la familia a la espera de la resolución del procedimiento judicial de adopción.

La madre que decide dar su hijo en adopción no tiene más que manifestarlo ante la trabajadora social de la maternidad correspondiente, que lo notifica a la Comisión de Tutela del Menor de la Comunidad en la que viva, para que el menor sea inmediatamente tutelado y protegido.

El objetivo de la adopción es garantizar el derecho de todo niño a desarrollarse integralmente en una familia normalizada, anteponiéndose el interés superior del menor a cualquier otro interés.

En España y en el mundo sigue habiendo millones de menores en orfanatos o en centros de acogida esperando una familia. Casi tantos millones como personas dispuestas a llevarlos a su casa. La descompensanción de tiempos y entregas impide, dentro y fuera de nuestras fronteras, agilizar una situación –con la intención de garantizar la seguridad de los menores- que la ONU y todas las organizaciones de derecho a la infancia del mundo debieran revisar, actualizar y agilizar.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann. Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Un excelente reportaje para reflexionar. Es terrible que mientras hay miles de niños y niñas en estos centros también hay miles de personas dispuestas a que formen partes de sus hogares y no pueden hacerlo por cuestiones políticas.
    Son innumerables las trabas e inconvenientes con los que se encuentran estas personas, lo que pone de manifiesto que, por desgracia, lo más importante no es el bienestar de los niños y las niñas. La mayor parte -por dejarlo abierto a honrosas excepciones- están en condiciones muy lamentables cuando podrían estar recibiendo, sobre todo, mucho cariño y esperanza de tener un futuro mucho mejor.
    Y todavía creemos que vivimos en una sociedad avanzada…

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