El pasado domingo Matteo Renzi arrasó en las primarias del Partido Demócrata italiano con un 71% de los votos, muy por encima de Andrea Orlando, quien sólo obtuvo un 21% de apoyos. Este resultado, además de devolver al ex Primer Ministro italiano a la arena política demuestra, una vez más, la ceguera de la socialdemocracia europea ante su estado terminal.

En este medio ya hemos analizado cómo la socialdemocracia es una ideología que está muerta, que ya no da para más, que con sus planteamientos actuales no puede hacer frente a las necesidades reales de los ciudadanos a los que, teóricamente, debe defender ante los abusos de los distintos poderes.

La crisis global provocada por los poderes económicos y el cambio del modelo capitalista han generado que la socialdemocracia se quedara en un punto muerto. En muchos casos por estar en el poder cuando estalló todo. En otros tantos por una falta de lectura social de lo que estaba ocurriendo. Esto forjó el desapego de la ciudadanía respecto al proyecto socialdemócrata que estamos viendo en todos y cada uno de los países europeos. El último ejemplo, el de Francia, donde el Partido Socialista ha pasado de ostentar el poder a ser quinta fuerza política.

La vuelta de Renzi demuestra la ceguera de la socialdemocracia europea ante su estado terminal

La vuelta de Renzi es un ejemplo más de que la socialdemocracia, además de no tener un proyecto viable para la sociedad, está carente de líderes que sean capaces de ver lo que realmente necesitan los ciudadanos después de haber sido víctimas de la crisis económica más salvaje de la historia. Hay que recordar que Matteo Renzi dimitió tanto como Primer Ministro como de todos sus cargos en el Partido Demócrata tras su derrota en el referéndum que convocó para que fuera el pueblo italiano el que decidiera sobre las reformas constitucionales que quería implementar. Pues bien, ese pueblo le dio la espalda y él tuvo la decencia de dimitir. Ahora ha ganado las primarias y esto demuestra que, o los militantes socialdemócratas están ciegos, o que no hay nadie más a quien elegir. ¿Cómo se puede ser tan ciego como para reelegir a un político al que su propio pueblo ha dado la espalda?

Ni Renzi ni Pedro Sánchez tienen proyectos que garanticen la revolución social que precisan tanto Italia como España

La vuelta de Renzi puede anticipar la vuelta de otro de los miembros del «Trío de la Camisa Blanca» a la primera línea de la política. En España nos encontramos con un proceso de primarias en el Partido Socialista en el que todo parece indicar que Pedro Sánchez obtendrá un resultado similar al de su colega italiano. Tanto la vuelta del ex Primer Ministro de Italia como del ex Secretario General socialista son una mala noticia para los rescoldos socialdemócratas porque ya han demostrado con su gestión que no tienen un proyecto para la ciudadanía, no tienen soluciones para ofrecer a la ciudadanía, no tienen unos cimientos sobre los que asentar la revolución de reformas que tanto Italia como España necesitan. Lo único que tienen es imagen, nada más y en política la imagen, el culto a la personalidad o las iniciativas de telediario (o telegiornale) llevan a un solo destino: el fracaso y tanto Sánchez como Renzi saben mucho de fracasar.

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