No se trata de que Diego Costa jugara mejor o peor, a pesar de que él y Ramos sean los representantes más significativos de la ceremonia de la venganza del Atleti contra el Madrid en Europa.

No importa que Cristiano Ronaldo ya no forme parte de la plantilla blanco merengue, ni tampoco que Courtois no jugara, aunque fue bonito que no estuviera allí para dificultar el triunfo del que fue su equipo en partidos inolvidables, en concreto los dos grandes partidos que perdió el Atlético contra el equipo con más copas de Europa de la historia del futbol.

Lo que importa, lo único que importa, es la muesca en el mapa de la historia del Atleti; en la historia del Real Madrid apenas tiene interés.

Al final sólo quedan las estadísticas, y cuando estas son muy abultadas, como es el caso de los blancos, los detalles se pierden y desdibujan en la nieve y apenas los recuerda nadie.

Para el Real Madrid la derrota del miércoles 15 de agosto de 2018 no tendrá mayor importancia, a no ser que sucediese que fuese el principio de su fin, que a partir de ahora los rojiblancos comiencen a derrotarles, pero es poco probable porque el presupuesto blanco triplica el rojiblanco.

Y sin embargo, ¿qué más da todo? Lo grande es la alegría de todos los aficionados atléticos, la satisfacción enajenadora como una borrachera por el triunfo, el sabor de la venganza en sus gargantas y haciendo latir rápidos y felices sus corazones.

El Atleti el 15 de agosto de 2018 al ganarle la Supercopa al Madrid, se sacó una espina que lo torturaba desde aquella primera final inolvidable de la Champions en la que si la prórroga no hubiese sido tan larga y excesiva habrían ganado los atléticos… Diego Costa sentado en medio del campo, los niños llorando ante los televisores.

Pero esta vez no. Ni con prórrogas. La venganza ha sido por fin consumada. Un regusto extraño, incrédulo, en las gargantas y en los corazones de la magnífica afición del Atlético.

No importa quien era el entrenador, quienes y cómo jugaban. Sólo importa que ha sucedido. El Atlético de Madrid le ha ganado un pulso, el gran pulso, al Real Madrid en el punto más alto del futbol en Europa.

Tigre tigre.

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