El IRPH se ha convertido en una condena para muchas familias españolas, en concreto, a más de 1.3 millones de personas. Diario16 ha hablado con varias de las víctimas de este índice que la Comisión Europea ha calificado en su informe como de cláusula abusiva y podemos determinar que están viviendo una tragedia que está próxima a su fin.

Loli Herrero es cortadora de textil. Está casada con un albañil que en la actualidad está jubilado por enfermedad. En el año 2006 tuvo que rehipotecar su casa y lo hizo con la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), perteneciente al Grupo Santander. Las condiciones que les ofrecieron eran maravillosas ya que la entidad les aseguró que las cuotas de la hipoteca jamás subirían más allá de los 400 euros mensuales. Sin embargo, «hipotecamos nuestro futuro y nuestra salud física y psíquica».

En cifras, la situación de Loli con su hipoteca es la siguiente: firmó en el año 2006 un préstamo hipotecario de 58.000 euros a 20 años. Durante diez años pagó religiosamente su cuota mensual y ha liquidó 25.000 euros en concepto de intereses y aún le quedan por pagar 51.000 euros. Es decir, que en una década sólo ha liquidado un 12% del total de su deuda. Como la misma Loli se preguntaba: «¿cómo se puede amortizar toda la deuda en los diez años que me quedan si en los diez primeros sólo he pagado 7.000 euros?». Ella y su familia tuvieron que decidir entre seguir pagando la hipoteca o invertir ese dinero en pagar los honorarios de un abogado para interponer una demanda en el juzgado contra UCI para reclamar la anulación del IRPH, ajustar su hipoteca con el Euribor y que le devuelvan el dinero cobrado de más.

Esta tragedia la han vivido millones de personas en España y sólo han conseguido justicia a través de la Unión Europea porque el Supremo determinó que no se trataba de una cláusula abusiva.

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