La campaña que puso en marcha la estudiante de marketing Sara Flores en febrero de 2017 #YONOSOYELSEXODEBIL se viralizó en Twitter

alcanzando en varias semanas la cifra de 100.000 firmas bajo la petición en Change.org para que la Real Academia Española (RAE) elimine del Diccionario de la Lengua Española (DLE) el término “sexo débil”.

“SEXO fuerte” o conjunto de hombres, y “SEXO débil” o conjunto de mujeres, son los términos definitorios para los sexos adjetivados que utiliza el Diccionario en la actualidad.

Desde la RAE al ver el éxito rotundo de la campaña viral de Sara Flores, y estupefactos me imagino hacia los miles de comentarios críticos que se vertían en Redes Sociales contra esta expresión “machista” y “retrógrada” entre otras calificaciones, exigiendo la eliminación de la vertiente poco afortunada de esta definición, se pusieron en contacto con la joven autora que dio en la diana dialéctica asociada a un conflicto social exigiendo igualdad.

Según explica Sara Flores en el programa de radio “El Quinto Elemento” en Onda Tenerife, cuando la entrevistamos sobre la proyección mediática de #Yonosoyelsexodébil , desde la RAE no tenían la mínima intención de eliminar este término, en todo caso, en la actualización del Diccionario a fin de año agregarían a “sexo débil” una “marca de uso” para precisar la intención despectiva del término suscrito. Lógicamente la heroína del Twitter no se conforma con este “arreglillo” de la RAE y “ahí queda todo” alegando que “desde la Real Academia se sigue propiciando la terminología machista de sexo débil y sexo fuerte pero con el agravante añadido en el uso despectivo del término citado”.

Si sexo débil o fuerte podía llegar hasta a entonar una connotación “romántica” en otra época, rodeada de una sutileza prosaica en la literatura para no dañar sensibilidades de género sino para ensalzar la protección natural de los masculino hacia lo femenino o viceversa, con esta postura un tanto “ilógica” de la RAE, se sitúa en una posición aún más dañina que al principio, la definición de fortaleza o debilidad entre sexos al sumarle de motu propio el carácter despectivo reconocido por esta institución. Se degrada aún más la definición de sexo fuerte o débil que cae en desgracia, sin analizar realmente la RAE ni dar explicaciones del porqué se inscribió de esta manera en el Diccionario y se posiciona esta serigrafía lingüística en un término negativo y por ende generador de conflictos.

La palabra “puta” ha sido el calificativo utilizado por algunos militares retirados al referirse a la Presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos. Según el Diccionario de la Lengua Española “puta” o “puto” deriva hacia prostituta o prostituto, incluyendo en la definición de “mujer mundana” y “mujer pública” el equivalente a prostituta, según la RAE. Sin embargo, en el Diccionario el “hombre público” se refiere a un hombre que tiene presencia e influjo en la vida social. Incorpora también el Diccionario, “hombre bueno” respecto al mediador en los actos de conciliación…¿Pero acaso no hay “mujeres buenas” o excelentes mediadoras, y grandes mujeres en la vida pública sin ejercer la prostitución?

De esta manera, gracias a las desafortunadas declaraciones de militares retirados, “hombres buenos y públicos”, se coloca de nuevo a la RAE en otra demanda social, y en la necesidad imperiosa de equiparar el término de “mujer pública” con la misma definición en igualdad que los “hombres públicos” en esa idéntica presencia e influjo en la vida social, así como revalorizar el término “mujer buena” no desde el simplista “buena mujer” al que se refiere el Diccionario dirigiéndose a una “mujer desconocida”, sino al reconocimiento a la gran capacidad de conciliación que ostenta la mujer hace siglos, en detrimento de los actos bélicos.

Claro está que la Presidenta de Navarra es una mujer pública reconocida por la Democracia, nada que ver con el señalamiento de “mujer pública” de la RAE. ¿O los hombres públicos del mundo también deberían acuñar el término de prostitutos?

Estos insultos contra la Presidenta Uxue Barkos desataron las críticas por parte de varios grupos políticos en el Congreso de los Diputados, tiznando de gris esta polémica la propia Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, al alegar la falta de sanción justificada hacia los militares por su condición de retirados, a tan cualidad administrativa lo quiere objetivar el suceso la Ministra, sin que sea posible eludir responsabilidad social hacia otra mujer pública que se merece todo el reconocimiento en la función pública que desempeña, a expensas de que la RAE comparta esta definición social en pleno siglo XXI.

La igualdad entre hombres y mujeres reconocida en la Constitución Española, es la razón fundamental para solicitar a la RAE la equiparación del término “público” para hombres y mujeres revisando esta definición de influencia social para ambos sexos, así como reconocer el término de prostituta y prostituto en la RAE con idénticos parámetros de igualdad con el mismo respeto que merecen y su lugar de dignidad en la sociedad.

Con esta iniciativa desde la plataforma www.change.org Cambiar en RAE el término “mujer pública”=prostituta y equiparar al término “hombre público”=presencia e influjo en la vida social con el hashtag #Yosoyunamujerpública se solicita a la RAE que incluya en el Diccionario de la Lengua Española dicha paridad para la definición de hombre público y mujer pública para no crear discriminación sexista. Sería interesante contar con la inclusión en este término de personas anónimas que consiguieron logros sociales. También se pide la eliminación de mujer pública=prostituta, revisando la definición de prostituta/o para ambos sexos con el reconocimiento social que les corresponde.

El Diccionario usa los términos “mujer de la calle”, “mujer del partido”, “mujer mundana” con el significado de prostituta, “mujer fatal”=atracción hacia los hombres para acarrearles un fin desgraciado, “mujer de punto”=mujer honrada y decente, y “mujer de gobierno”=mujer de su casa. Respecto a la definición de hombre en el Diccionario aparece el término “hombre de la calle”=persona normal y corriente, en discriminación con “mujer de la calle”, y otras reliquias como “hombre del saco”, “hombre de barba”.

Definitivamente, el Diccionario de la Lengua Española requiere una profunda revisión, no sólo lingüística, sino de carácter social en nombre de la igualdad para evitar conflictos de discriminación en función de sexos. #Yosoyunamujerpública  

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