¿Podemos es Podemos cien por cien o es menos? ¿69 diputados o más bien los 42 genuinamente del partido matriz más otros 27 de las fuerzas que representan las corrientes autonómicas? La presión para conformar grupo parlamentario propio de las formaciones ciudadanas que concurrieron unidas bajo la marca Podemos a la cita electoral del 20D ha abierto una fisura de considerable importancia en el nuevo partido político que ha entrado de golpe como tercera fuerza parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

Compromís-Podemos, En Comú-Barcelona y En Marea tienen hasta este martes 19 de enero como límite para conseguir de la Mesa del Congreso la conformación de grupos propios en la Cámara baja al mismo nivel que Podemos. PP y PSOE, que forman mayoría en la Mesa ya han adelantado que se oponen en redondo a la propuesta y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, busca contra el reloj alternativas que contenten a todos sus compañeros de viaje.

Desde Valencia, su vicepresidenta autonómica y líder de Compromís pide al PSOE de Pedro Sánchez que haga lo propio con estas formaciones integradas en Podemos y les preste diputados como ya hiciera en el Senado con ERC y DiL para que pudieran formar grupos propios en la Cámara alta.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha reiterado que parte del acuerdo con la cúpula de Podemos pasa por que En Comú-Podem constituya grupo parlamentario propio. Si no es así, el idilio podría ponerse en peligro precisamente en la comunidad autónoma, la catalana, donde Podemos tiene mejores expectativas electorales, ya que el pasado 20D fue la fuerza más votada en Cataluña. De ahí probablemente la línea roja del referéndum sobre la independencia que impide un acuerdo de gobierno entre PSOE y Podemos.

Otra posibilidad que exploran los dirigentes de Podemos de manera exprés es que las tres corrientes autónomas que concurrieron con Podemos el 20D formen grupo propio en paralelo a Podemos con sus 27 diputados agrupados en un solo grupo parlamentario.

Pablo Iglesias, mientras tanto, idea soluciones alternativas, como por ejemplo un grupo parlamentario confederado, con similitudes al grupo Izquierda Plural de la anterior legislatura en el que estaba incluido Izquierda Unida, en el que sus diputados tuvieran autonomía a la hora de negociar y votar propuestas legislativas.

Una última opción, y es la que menos conviene a la cúpula de Podemos, es que algunos diputados de la formación morada vayan a parar al Grupo Mixto, aunque la propia Mònica Oltra, líder de Compromís que avanzó esta idea, ha reconocido que está lejos de avalarla.

 

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