El patrimonio funerario en Latinoamérica no ha sido aún investigado con seriedad. En esta ocasión solo queremos acercarnos a la creciente dinámica y rentismo de la empresas funerarias como respuesta a la globalización interna y externa de los países.

El nicho, la tumba y columbario son los nuevos espacios sobre los cuales trabaja la empresa funeraria con el lucro incesante, casi siempre con la intermediación de la iglesia o de una institución pública.

La humanidad le debe mucho a la paloma mensajera. En Las Mil y Una Noches se recuerda un fragmento: “…has de apoderarte, además, de las cuarenta palomas mensajeras del califa, meterlas en una jaula y traérmelas también!”.

Las palomas han sido y son un símbolo para representar la vida. En el Cristianismo se vincula el mensaje que llega a María del nacimiento de Jesús. Es también una paloma la que le entrega a Noé una ramita de olivo como un mensaje de que muy cerca había tierra.

Algunos ejércitos continúan entrenando palomas mensajeras, en caso de que un conflicto bélico provoque un colapso de los sistemas de comunicación modernos.

En el imperio romano, la paloma daba a conocer a los ganadores de los juegos olímpicos. Las tropas romanas contaban con palomares que transportaban en sus campañas bélicas.

Su uso no es exclusivo de la historia clásica. Durante La I y II Guerra Mundial, las palomas evitaron que las conversaciones fueran interceptadas. En la historia de la medicina, se sabe que estas aves transportaban con urgencia, por ejemplo, tubos con muestras de sangre entre hospitales o laboratorios.

Quien no ha visto una bandada de palomas que cruza el cielo azul de nuestra infancia. El columbario, voz    que proviene del latín columba paloma, se refiere a compartimentos para palomas y pichones, que en el presente siglo es un nuevo proyecto de la Iglesia y de las empresas funerarias que implica negocios muy rentables inspirándose en la naturaleza, en la vida de las palomas.

Han pasado milenios y el columbario llega a la Amèrica para ofrecer una alternativa para conservar los recuerdos de las familias que pierden a sus seres queridos.

La dinámica de la empresa es tan intensa y el mercado ahora ofrece unir sentimientos muy profundos sobre la familia, que en el siglo XXI enfrenta la díaspor más intensa de la Historia y en muchos casos la quiebra y el olvido infinito entre generaciones que migran en busca de supervivencia.

En este negocio confluyen propuestas de las Empresas Nacionales de Salud y Administradoras de Fondos de Pensiones. Una lección que ayuda al desarrollo empresarial de la Iglesia, comienza a descubirse en  América Latina, con un pequeña y ejemplar lección del gobierno municipal que quiebra el rentismo de un servicio social para fomentar el retorno de las familias a los lugares que pasaron su infancia.

En la ciudad de Huaylas, a 470 kms al Norte de Lima, en los Andes Centrales, nevados que cada día pierden altura por el calentamiento global, el terremoto de 1970 destruyó todo vestigio de vida y las tumbas de los viejos cementarios.

En diciembre del 2017, la Municipalidad de Huaylas debe inaugurar un columbario, que sin duda despierta e inspira el retorno de sus hijos a reconstitur su pasado, su recuerdo a los familiares perdidos. Es un concepto inpirado en la vida de las palomas, con el servicio de un columbario ejemplar.

El liderazgo de Huaylas, incluye un columbario (nido de palomas en latín) que ofece la oportunidad de renovar la tradición eclesiástica de tener a nuestros seres queridos en su lugar de origen, no necesariamente dependiente de la Iglesia.

La Iglesia continúa esta tradición. Parroquias en Estados Unidos (Washington DC y Canadá reconocen que el columbario da un sentido familiar, pues ya sea en Navidad, Domingo de Pascua o misas diarias, la congregación familiar puede estár unida en espíritu y cuerpo.

La Iglesia prohibía la cremación, pero desde el final de 1960 es permitida. La Iglesia “aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos”. 1983 Código Canónico de Leyes. “La Iglesia no prohíbe la cremación excepto cuando se elige por razones que van en contra de las enseñanzas de la Iglesia”.

En 1998 la Iglesia Cristiana aceptó los restos cremados para un rito funerario, pero no permite que las cenizas sean esparcidas en ningún lugar.

Columbarios ya existen o están en los planes de edificación de varias parroquias. St. Joseph Richardson, habla desde Washington, que cada año mueren millones de personas en todo el mundo. Los dos principales ritos funerarios adoptados por la mayoría son el entierro y la cremación.

El columbario ofrece la posibilidad de conservar los restos de un ser querido en una nueva institución orgánica, que otorga la licencia que las cenizas de un ser querido sean protegidas de cualquier contigencia.

Hallazgos arqueológicos indican que en el año 3000 a.C. ya se conocía la cremación en el Norte de Europa y Asia. Más tarde se fue extendiendo a Europa.

Los romanos comenzaron a utilizar la cremación alrededor del año 600 a.C. y durante la época del Imperio Romano (27 a.C.-395), esta práctica se extendió y las cenizas se envasaban en costosas y elaboradas urnas.

La mayoría de religiones (Católicos, Cristianos, Evangélicos, Induistas, Budistas, etc.) acepta la cremación y consideran que es una decisión de cada persona.

Los judíos ortodoxos, los cristianos ortodoxos orientales y los musulmanes todavía tienen prohibido incinerar a sus muertos y hubo épocas en que incluso estuvo prohibida o castigada.

Las piras funerarias de la época de los griegos llegaron a ser de notable lujo, considerándose verdaderas obras de arte. El movimiento moderno de cremación comenzó en 1873, con una exposición en Viena.

En Gran Bretaña, el movimiento contó con el apoyo del cirujano de la reina Victoria, sir Henry Thompson, quien junto con sus colegas fundaron la Sociedad de Cremación de Inglaterra en 1874.

El primero en Estados Unidos fue construido por Julius LeMoyne en Pensilvania) en 1874.

En 1963, el papa Paulo VI levantó la prohibición de la cremación y en 1966, permitió a los sacerdotes católicos la posibilidad de oficiar en ceremonias de cremación.

La Religión Católica aboga por el entierro como la mejor elección, las religiones del este como el Hinduísmo y el Budismo ordenan el uso de la cremación. En dichas religiones el cuerpo es visualizado como un instrumento portador del alma al nacer.

En el Islam, la cremación está prohibida, pues se considera una falta de respeto con el cuerpo humano.

Somos libres del destino de las cenizas, pueden reposar en espacios habilitados del cementerio, ser esparcidas o guardarse en columbarios, tenerse en el propio domicilio o incluso hay quien escoge la opción de realizar un diamante con el carbono que se obtiene de las cenizas del difunto.

La hidrólisis alcalina, una alternativa a la cremación de cadáveres. Una alternativa a la cremación de cadáveres que está “ganando adeptos”.

La consideración de que el amor no se crema ni se entierra perdurará siempre en nosotros, y constituye la idea básica a tener en cuenta para la elección de cualquier rito funerario.

Cuando en 1963 el Vaticano permitió la cremación de los católicos difuntos, le abrió las puertas a una práctica en constante expansión.

El Ganges, y Varanasi a su orilla, son lugares sagrados para los hindúes, por eso, durante todo el año llegan a sus ghats miles de peregrinos de todas partes del mundo para bañarse en las aguas del río, liberarse de sus pecados, hacer ofrendas o incinerar a sus seres queridos (ya muertos, obvio).

Volvemos a Latinoamérica. Empresarios opinan: “Se trata de un negocio en pleno crecimiento que ha pasado del 10% de los entierros formales en Lima en el 2010, al 30% en solo cinco años”, informa el diario Gestion.

El negocio de los columbarios representa una alternativa más económica en comparación con los entierros formales. Por ejemplo, una sepultura bajo tierra está entre $. 3.500 y $30.000, a diferencia de un entierro columbario, cuyo costo es de $1,000. La industria funeraria mueve millones y viene recobrando relativa importancia.

La industria funeraria en el Perú, abarca desde seguros de sepelio, servicios funerarios hasta camposantos, tiene su eje en las cerca de 200 empresas funerarias solo en Lima, donde habita la tercera parte de los 33 milllones de personas.

Una reflexión final: En las pruebas adversas como en los triunfos posibles,/ incòlume se agiganta la estatua del amor./ Amor que ennoblece al hombre, amor que embellece a la mujer,/amor que sublimiza a los hijos,/ amor que engrandece al mismo Dios. Isaìas Zavaleta Figueroa (Caraz, 1916-Trujillo,2016), una reflexión sobre la función municipal que va encontrando un equlibrio entre el rentismo y el servicio social.

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