El preámbulo de nuestra Constitución Española comienza aseverando que “La Nación española, deseando establecer la justicia”, pues bien, a la Justicia, llevamos años arrinconándola y olvidándola en España.

Es el Poder Judicial, nuestros Juzgados y Tribunales, los encargados de administrar e impartir Justicia en nuestra sociedad pero, en los últimos años, les hemos abandonado. La Justicia clama en nuestro país más medios humanos, más medios materiales y una reforma global que le permita adaptarse al siglo XXI. Es necesario y urgente dotar de modernidad a la Justicia española, pues sino, se ahogará en la ineficacia y los grandes perjudicados seremos todos los españoles.

Según el artículo 1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, la norma que regula en España el funcionamiento y la organización de los Tribunales, “La Justicia emana del pueblo” y, por tanto, bajo dicha responsabilidad, somos los ciudadanos los que debemos exigir, constantemente, a nuestros políticos y dirigente que inviertan en la Justicia, en los Juzgados y Tribunales, en Jueces, Fiscales y en una Administración de la Justicia más eficaz, más independiente, más responsable y, únicamente sometida, al imperio de la Constitución y de las leyes, ajena a cualquier intromisión que vulnere su imparcialidad.

Somos los ciudadanos los que debemos reclamar una tutela judicial efectiva de nuestros derechos, como derecho fundamental recogido en el artículo 24 de la Constitución Española, y para ello debemos exigir que la Justicia esté en la agenda política como cuestión prioritaria, pues sin Justicia no hay Democracia, solo nos quedaría el terror, la ley del más fuerte.

Los asuntos judiciales están diariamente en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el día a día de todos nosotros, nos afecten o no directamente, la opinión sobre las resoluciones judiciales, las investigaciones a políticos, las detenciones y las sentencias de los Tribunales son ahora materia de información general. Pero los medios de comunicación, y la mayoría de nosotros, olvidamos tras esta ingente cantidad de noticias diarias de Tribunales, las condiciones en las que se encuentra nuestra Justicia y las pésimas condiciones en las que trabajan los profesionales de los Tribunales.

En los últimos cuatro años, pese al aumento exponencial de los asuntos judicializados, no se ha creado ningún nuevo Juzgado en toda España, el déficit es inmenso, se estiman, según la Asociación Jueces para la Democracia, la necesidad de crear 1.000 nuevos Juzgados en España en los diferentes órdenes jurisdiccionales, pero parece que a nuestra clase política no le interesa una Justicia eficaz y rápida, por lo que somos los ciudadanos los que debemos exigir múltiples reformas para una Justicia que pueda seguir protegiendo nuestros derechos vulnerados.

La semana pasada se señaló en los Juzgados de lo Laboral en Sevilla una Juicio para Febrero del año 2020, más que un caso concreto, es la tragedia para nuestro sistema judicial y democrático. Una Justicia tan lenta no es Justicia, pues no es eficaz ni protege los derechos de los ciudadanos cuando han sido vulnerados, sino cuatro o cinco años más tarde, como mínimo.

Pero no es culpa de los Tribunales esta lentitud crónica, sino que es motivada por el abandono durante muchos años que la Justicia viene sufriendo en nuestro país. La clase política ha olvidado a los Tribunales, como si de un lugar ajeno a nuestra vida diaria o como si de un Poder al que no quieren someterse ni al que prestan la debida colaboración mediante inversiones y medios humanos y materiales.

Desde siempre, pero muy acentuado en estos años de Crisis económica, sabemos que solo los Juzgados pueden auxiliarnos cuando se vulneran nuestros derechos, cuando nos vemos engañados por aquel que sabe más o cuando nos roban el dinero público de todos. Entre otros muchos ejemplos, ¿qué hubiera sido de nuestros mayores engañados en Preferentes a perpetuidad sin los Juzgados? ¿Qué hubiera sido de las familias de las que un constructor se aprovechó de sus ahorros y nunca les construyó su vivienda sin los Tribunales? ¿Qué hubiera sido del dinero público sin la investigación Judicial y policial y la condena a tanta corrupción política? ¿Qué sería de nosotros sin el castigo Judicial a tanta violencia?

La Justicia empieza donde se vulneran nuestros derechos y sin el trabajo incansable e imparcial de Jueces, Fiscales, funcionarios de justicia y policía judicial, los ciudadanos estaríamos sometidos a la ley del más fuerte, en cualquiera de los sentidos que puede entenderse esta fuerza, por lo que somos nosotros, los ciudadanos los que debemos confiar y apoyar a la Justicia y, a la vez, exigir a nuestros dirigente que apuesten por ella, que se invierta en ella, que se colabore y ayude a su impagable labor democrática, pues sin Justicia nada nos queda.

Desde esta nueva tribuna de Diario16, os emplazamos a hablar de Justicia, de Tribunales, de leyes que a todos nos afectan, para hacer un poco más cercano el complejo mundo de lo jurídico, si así es de vuestro interés y siempre, con vuestra venia.

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