La Navidad trae consigo numerosas costumbres y reuniones en las que se comparten una infinidad de recuerdos y se ponen en común recetas tradicionales cocinadas desde antaño y heredadas de generación en generación. Estos platos clásicos se mantienen como oro en paño en las zonas rurales de España, esos lugares que intentan guardar con recelo y amor cada una de sus tradiciones, sean del tipo que fueren.

Bienvenida es un municipio de poco más de dos mil habitantes, un pueblo dedicado al trabajo agrario, cultivo de cereal, viñedos y olivares. Como es común en este tipo de lugares, la media de edad es avanzada, además, en Bienvenida vive el abuelo más longevo del mundo, con 113 años. Concretamente, en el sentido primero que ocupa este artículo, cabe destacar la gran cantidad de dulces tradicionales que son producidos en Bienvenida de manera artesanal. Desde las bollitas de chicharrones hasta nuestro dulce protagonista, la hojaldra, se guardan aquí recetas complejas que dan lugar a maravillas para el paladar.

Realizada con almendras, cabello de ángel, manteca de cerdo y pan, la hojaldra es cocinada para la época de Navidad, tiempo en el que se realiza también la matanza del cerdo, pudiendo así disponer de manteca fresca para la elaboración del dulce. Las personas que lo realizan afirman que se trata de una elaboración complicada, que requiere de un proceso lento y costoso.

Suele utilizarse una masa de pan, que es amasada con la manteca de cerdo derretida. El proceso de amasado requiere de paciencia y de fuerza; la masa de pan debe recuperar una textura semejante a la que tenía antes de ser mezclada con la manteca, lo cual no es precisamente rápido. De la masa de pan amasada con la manteca se han de hacer unas bolas, las cuales se estirarán, se embadurnarán de manteca caliente y se recubrirán con almendras y cabello de ángel de manera alternativa. Estas tiras se van colocando una sobre otra y, una vez cubiertas todas, se le da forma de caracol en una bandeja útil para el cocido en el horno. El toque final a este dulce lo da la naranja en almíbar, que le dará una cubertura de dulzor muy característica, además de adornar la obra más característica de la repostería artesana de este pueblo del sur de Extremadura.

Es un postre cargado de sabor, incluso pesado si se toma en grandes cantidades, pero un auténtico placer digno de degustar. La pena de este tipo de recetas es su pequeña escala de expansión, se reduce a las fronteras del propio municipio, poco conocido y sin ninguna potenciación. No estaría nada mal impulsar el turismo gastronómico en lugares tan propicios para ello como este, incluso ofertar estos manjares en un mercado más amplio; sería interesante la organización de una feria del dulce en este pueblo. No solo la hojaldra, sino otros dulces, como las empanadillas, guardan fama y demanda por los pueblos limítrofes, por no hablar de otros muchos. Si alguien tiene oportunidad, le recomiendo visitarlo y probar su repostería artesana, aunque dulces tan selectos como estos no son fáciles de encontrar por las tiendas de Bienvenida, es necesario localizar alguna casa donde se hagan y estén dispuestos a venderlos.

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