A Inés Herreros, la fiscal y presidenta de la asociación “Gafas Lilas contra las Violencias Machistas”, le hierve la sangre con cada promesa incumplida para combatir la pandemia de la violencia de género. Y si hablamos de lo que concierne a las ayudas económicas que el gobierno de Rajoy viene prometiendo a los huérfanos de la misma, el cuerpo se le revuelve a más no poder. Por eso, esta reconocida feminista, que cada día se arremanga con gran tesón porque conoce de primera mano el infierno que padecen las mujeres y los niños que padecen esta lacra, no duda ni un segundo en dibujar con sus palabras en esta entrevista, el mapa de la indiferencia, de la hipocresía y “de crueldad” de un gobierno y una sociedad que da la espalda a quienes más apoyo requieren. “Necesitamos escuchar a las mujeres, guardar respetuoso silencio y reflexionar para cuestionarnos la ideología machista que nos corre por las venas”, cuenta.

¿Cómo se te pone el cuerpo cuando el Pacto de Estado habla de proteger a los huérfanos de violencia y hasta la primavera, si hay suerte, no se aprobarán las ayudas? ¿Hasta entonces los menores se mantienen del aire? 

Posponer por más tiempo las ayudas para la infancia víctima de la violencia de género es un acto de crueldad. No solo por la evidente situación de desprotección a la que se condena estas niñas y niños que ya lo han perdido todo, sino porque además supone un desprecio a esa parte de responsabilidad que como sociedad machista debemos admitir que tenemos y que anida en la raíz de toda violencia contra las mujeres. Y otra cosa que sería interesante conocer es en cuánto dinero se va a traducir esta ayuda económica. Y si la misma llegar a cubrir la necesaria asistencia psicológica de calidad a la que estas niñas y niños deben tener derecho.

Entre los datos que siempre saltan en los medios de comunicación y la realidad de las maltratadas hay un mundo. Un mundo que por desgracia la gente desconoce. ¿Cómo les explicas a quienes viven en babia la dura realidad de estas mujeres? 

La violencia contra las mujeres es una realidad que no se esconde, es visible y la tenemos delante. Pero está tan normalizada y “naturalizada” en una sociedad tan machista como la nuestra, que convivimos con ella sin sonrojarnos. Eso explica que los hombres maltratadores sean personas que, en la mayor parte de los casos, están perfectamente integrados.

La mujer no ha obtenido la condición real de ciudadana de primera, de hecho seguimos fuera del contrato social moderno. Y eso explica que según el CIS solo al 1,4% de la ciudadanía le parece que esta violencia contra las mujeres es un problema de primer orden. ¿Qué más pruebas necesitamos para constatar que las mujeres somos consideradas ciudadanía de segunda? Por eso, para poder tomar contacto con la realidad de las múltiples violencias que sufren las mujeres, este país necesita visibilizar a las mujeres para que tomen la voz y la palabra. Necesitamos escuchar a las mujeres, guardar respetuoso silencio y reflexionar para cuestionarnos la ideología machista que nos corre por las venas.

Si las mujeres no importan los huérfanos son los grandes olvidados. ¿Vivimos en un mundo demasiado cruel por el patriarcado?

El patriarcado es la ideología que ha servido de instrumento para crear una sociedad que hace concesiones de vida a los hombres a costa de los derechos de las mujeres. Es, por tanto, una construcción absolutamente cruel con todo aquello que, como las mujeres, las niñas y los niños, se ha colocado tradicionalmente bajo la autoridad masculina.

Los tribunales tienen una gran responsabilidad en todo lo que está ocurriendo y no solo porque no haya juzgados específicos. También porque quien juzga ni tiene visión de género ni la espera ¿Qué se puede hacer?

Es cierto que los operadores jurídicos (fundamentalmente la judicatura, la fiscalía, y la abogacía) tienen un plus de responsabilidad en la lucha contra las violencias machistas, en la medida que tienen que velar por el cumplimiento de la legalidad, de forma que esta no se vea empañada por los estereotipos de género. En esto justo consiste la visión de género en el derecho; en dotar de una mirada constitucional la interpretación, aplicación y ejecución de las leyes, para alejarla de discriminaciones estereotipadas y basadas en el género. Y eso solo se consigue estudiando. Eso lo tengo claro, la única forma de deconstruir nuestra lógica jurídica estereotipada, es con muchas horas de estudio y de formación.

“Necesitamos escuchar a las mujeres y reflexionar para cuestionarnos la ideología machista que nos corre por las venas”

Por supuesto que además es necesario que a la justicia se le dote de medios materiales. Imaginemos la situación que se vive en los juzgados, cuando ni siquiera un 25% de los juzgados con competencia en delitos de violencia de género son de especialidad exclusiva. No tenemos oficinas de atención a las víctimas, ni está implantado de forma generalizada las Unidades de Valoración de Riesgo Forense. Es evidente que si de verdad se tomase en serio la persecución de estos delitos, se emplearían nuestros impuestos (recordamos que las mujeres también pagamos muchos impuestos) en garantizar que la opresión sobre nuestros cuerpos no queda impune.

Los datos dicen que entre el 12 y el 15÷ de los maltratadores son reincidentes. Esto no se ajusta a la realidad no? Me refiero a que un maltratador es un reincidente nato que cada día a cada momento está reincidiendo en la violencia que ejerce?

Aquí hay que diferenciar dos conceptos, la reincidencia como concepto jurídico (a la que se refieren esos datos) y la reincidencia entendida como una reiteración de actos de violencia contra las mujeres realizadas por el mismo hombre. Desde el punto de vista jurídico se necesita para apreciar la reincidencia, la existencia de al menos una sentencia condenatoria anterior por hechos de la misma naturaleza, que no hayan sido cancelados.

Por lo tanto se trata de cosas distintas, y efectivamente cuando las mujeres se deciden a dar el paso para denunciar, lo normal es que haya habido muchos episodios de violencia antes. Y este dato es otra de las cosas que resultaría interesante revertir, de forma que las mujeres fuesen capaces de detectar la violencia contra ellas en el primer momento y acudiesen rápidamente a denunciar. Pero es cierto que para eso la justicia aún debe ganarse la confianza de las mujeres. Una justicia sin medios como la que tenemos, es una justicia “low cost” de baja calidad que ni genera confianza, ni está a la altura de lo que las mujeres necesitan.

Sé ahora la conciencia de los periodistas ¿Qué echas en falta en un mensajero que es parte fundamental para informar sobre machismo?

Echo en falta, sobre todo, programas en la televisión que sirvan para empoderarnos a las mujeres. Programas que nos hablen sobre feminismo, que nos sirvan para ponernos las gafas lilas y para tomar conciencia de dónde, cómo y cuándo nos oprime la desigualdad de género. Y por supuesto echo en falta que se visibilicen mujeres de todo tipo en los medios de comunicación (gruesas, ancianas, bajas, de pelo blanco, jóvenes, mujeres sin depilar, científicas, catedráticas, filósofas, economistas, sociólogas, …).

¿El movimiento feminista es el único que está ayudando de verdad a solucionar este desaguisado?

Tengo la sensación de que el movimiento feminista, que sin duda es global e internacional, se está haciendo fuerte en nuestro país gracias a un montón de mujeres comprometidas, que están tejiendo una red en la que cada vez participamos más personas. Recordemos cómo se evidenció el músculo feminista en la calle, con la importante movilización del 7 de Noviembre de 2015. De hecho, a veces he llegado a pensar que el Pacto de Estado fue una jugada del patriarcado para entretener y ocupar al movimiento feminista a cambio de poco o incluso nada. Este Pacto más bien parece un parón de Estado para perpetuar el machismo. Sin embargo el feminismo, que goza de una estupenda salud, no se para. Y así se evidenció con el movimiento #YoSiTeCreo. Estamos en la cuarta ola del feminismo, y es nuestra responsabilidad aprovecharla.

¿Qué es lo que más te compensa te está actividad como defensora el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres?

Sin lugar a dudas lo que más me compensa es la sororidad. Esa alianza entre hermanas que dentro de este contexto patriarcal en el que vivimos, evidencia que no es cuestión de fuerza vencer la tormenta, sino que somos nosotras la misma tormenta. Una tormenta de paz.

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Es periodista feminista, autora de Hombres por la Igualdad (Ed LoQueNoExiste), editora, organizadora de eventos feministas y responsable de Comunicación y RR.PP. de Juan Merodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Escuela Aliter). Fue becaria “Erasmus” y “Leonardo” en Roma. En la actualidad colabora con Diario 16, Público, El Español, 20 minutos y AgoraNews, entre otros medios. También es formadora en periodismo con perspectiva de género y ha sido galardonada con el “Premio de Diario 16” por la labor profesional y personal en la defensa de la igualdad (2018), el de “Embajadora de honor de yocambioelmundo.org” (2018) y el de “Candidata a las Top 100 Mujeres Líderes en España” (2018) en la especialidad de medios de comunicación.

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