Se ha acabado la estrategia de la paciencia de Obama con Corea. Trump, el presidente de la potencia militar más poderosa del mundo, ha sacado músculo guerrero y de qué manera. Ataca una base siria en represalia por el presunto uso de armas químicas por parte de Bassar Asad; envía un grupo naval de combate a aguas norcoreanas al mando del cual se encuentra el portaviones nuclear más poderoso de las flotas americana; lanza la bomba más potente, después de un ingenio nuclear, para asestar un golpe a dirigentes del ISIS refugiado en las cuevas Afganistán. Y todo en una semana

Por otro lado, Corea del Norte ni desmiente ni confirma que el sábado día 15 de abril efectuará su sexta prueba nuclear y advierte que si es atacada su respuesta será despiadada. La bomba MOAB probada por EE UU en combate real, no como hiciera hace años en Florida, supone una prueba que además se aprovecha en la lucha contra el ISIS. China, principal y único aliado de Corea del Norte pide calma ante esta escalada de la tensión por los peligros reales que entraña.

El terrible escenario, con todos los peligros que conlleva, está servido y “los dineros” se frotan las manos. La subida de Trump al poder a dado nuevas alas al complejo industrial militar americano y cabría preguntarse quien o quienes tienen intereses en las empresas que construyen esas armas.

Hay una cosa incuestionable de la que ya se hablaba durante la guerra fría: la cercanía de tropas desplegadas de la URSS y EE UU era una situación inherentemente peligrosa. Pues bien, ahora no es que Rusia y Norteamerica estén cerca en unas maniobras, es que en el caso de Siria están mezcladas defendiendo a diferente grupos de las fuerzas – que no son solamente dos sino varias, con intereses entrecruzados de Irán, Irak y Arabia Saudí. Los turcos solamente quieren matar kurdos – en conflicto, lo que hace que en cualquier momento pueda darse una chispa que provoque el incendio de no se sabe bien que magnitud .

En Corea del Norte se preparan para cualquier cosa con unos líderes fanáticos cercanos a la locura, pero que disponen de misiles con alcance suficiente para llegar a cualquier parte del mundo prácticamente y a horas quizás de llevar a cabo su sexta prueba nuclear como hemos dicho. Las fuerza americanas, si esa prueba se produce, amenazan con intervenir y ya tienen una poderosa arma probada dispuesta.

Como hemos dicho, el escenario, terribles escenario, está servido pero hay tiempo para la esperanza. En primer lugar la de que China sujete a su loco aliado y también que otros desde el sistema americano, le paren los pies a Trump obligándole a volver a la vía diplomática para resolver conflictos. Ya ha demostrado su fuerza y su ego está sobradamente engordado. Y en cuanto al complejo industrial militar, para seguir alimentándose, necesita, como hasta ahora, guerras locales, lo que no quiere decir pequeñas, pero si todo esto estalla, se queda sin clientes. Y tampoco le interesa eso.

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