Últimamente no paro de reflexionar acerca de la conciencia de nuestra sociedad en torno a un desafío al que parece no queremos hacer frente, me refiero al Cambio Climático ese que día tras día deja claro su avance imparable a fuerza de ejemplos en la naturaleza y el clima que no admiten contradicción ante un fenómeno que hoy está ya presente en el día a día . Y aún así, hoy, parece que el “Cambio Climático” ya no está de moda en un mundo, el nuestro, que dopado por una opinión pública que funciona a impulso de “modas periodísticas” mira hacia otro lado mientras en las agendas políticas las medidas de freno a este proceso que hoy vivimos son olvidadas sin contestación alguna por una sociedad civil anestesiada . Y mientras todo eso ocurre, la naturaleza sigue mandando su mensaje a fuerza de terremotos , maremotos o temporales cada vez más virulentos.  Aun con todo ello, poco importa que los expertos del IPCC señalen las consecuencias que hoy ya sufrimos debido al Cambio Climático , hechos como la muerte quince mil personas en Francia debido a la ola de calor extremo en el año 2003 o los episodios extremos vivimos el pasado invierno en los EEUU con la congelación de estados enteros.

Vivimos así en un entorno informativo en donde los temas a consumir por la ciudadanía son los que “tocan” en cada momento, y hoy el Cambio Climático no toca. Y no lo hace aún cuando en este mes hemos vuelto a conocer las cifras claras de una realidad que nos supera ya, esa que nos dice que todo está cambiando y que el fenómeno climático cambiara nuestras relaciones económicas, migratorias y de relación humana. Hoy nos jugamos no ya el freno al cambio climático sino su aminoración en el proceso de impacto sobre nuestro planeta, ese que de no hacer nada haría que en el siglo XXI asistiéramos a la desaparición de los inviernos fríos, al desplazamientos de población en un fenómeno global migratorio o  al incremento de enfermedades tropicales y parasitarias ,lo que produciría además  una modificación en la aplicación de medicamentos  hasta ahora óptimos pero no válidos bajo las nuevas características estaciónales. Y todo sin olvidar la afectación directa que el cambio climático tendría aun en mayor medida en la pérdida de gran parte de los recursos híbridos fundamentales para la vida o en la desaparición de gran parte de la flora y fauna que hoy conocemos.  Hoy, toca volver a sacar a la palestra el tema del Cambio Climático, y no vale esconder este debate en base a argumentos sobre “temas más prioritarios” en la crisis económica que hoy vivimos, máxime cuando la lucha contra el cambio climático puedes  ser una fuente de riqueza y desarrollo económico de la sociedad en un nuevo modelo de paradigma relacional.

En definitiva, hoy cuando la realidad supera el debate y la cotidianidad del cambio climático  nos pone sobre la mesa la evidencia de las transformaciones del hombre en la naturaleza, es cuando sin dilación debemos poner freno a algo que podría determinar de manera directa el futuro de las generaciones que nos precedan. Hoy la humanidad nos jugamos en todo o el nada, depende de nosotros no morir en el engreimiento de creernos dioses.

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