Más del 75% de las poblaciones apátridas conocidas en el mundo pertenecen a grupos minoritarios, señala el informe “Este es nuestro hogar: las minorías apátridas y su búsqueda de la ciudadanía” publicado por Acnur. De no abordarse esta situación, su marginación de larga duración, puede ser fuente de resentimiento, alimentar miedos y generar inestabilidad, inseguridad y desplazamiento de poblaciones.

Aunque el informe se basa en las investigaciones realizadas antes de finales de agosto, cuando cientos de miles de rohingyas —la mayor minoría apátrida del mundo— comenzaron a huir de Myanmar a Bangladesh, su situación ilustra los problemas que pueden engendrar años de discriminación, exclusión permanente y su impacto sobre la situación de las personas en cuanto a la ciudadanía.

Filipo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ha declarado en relación con este tema tan preocupante que las «personas apátridas solo buscan los mismos derechos básicos que disfrutan todos los ciudadanos. Pero las minorías apátridas, como los rohingyas, a menudo son víctimas de una discriminación profundamente enquistada y una negación sistemática de sus derechos. En los últimos años, se han dado pasos importantes para abordar la apatridia en todo el mundo. Sin embargo, nuevos desafíos, como el creciente desplazamiento forzado y la privación arbitraria de la nacionalidad, amenazan este progreso. Los Estados deben actuar sin dilación y deben intervenir de manera decisiva para poner fin a la apatridia».

El informe se ha publicado con motivo del tercer aniversario de la campaña de ACNUR #IBelong (#YoPertenezco) para terminar con la apatridia. Se elaboró a partir de las consultas realizadas entre mayo y junio de 2017 con miembros de grupos minoritarios apátridas, ex apátridas o en riesgo de serlo en Madagascar, la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Kenia.

Partiendo de las conversaciones mantenidas con más de 120 personas, el informe muestra que la causa de la apatridia reside en la propia diferencia: su historia, su apariencia física, su idioma, su fe. Al mismo tiempo, la apatridia a menudo exacerba la exclusión a la que hacen frente los grupos minoritarios, afectando profundamente todos los aspectos de su vida, desde la libertad de movimiento hasta las oportunidades de desarrollo, y desde el acceso a los servicios hasta el derecho al voto.

La discriminación afecta negativamente a las comunidades de minorías apátridas y agrava su miedo por su integridad y su seguridad físicas. También contribuye a la pobreza y complica su capacidad para acceder a documentación, educación y atención médica.

ACNUR ha instado a todos los Estados a tomar las siguientes medidas:

  • Facilitar la naturalización/nacionalización o confirmación de la nacionalidad de los grupos minoritarios apátridas residentes en el territorio, siempre que hayan nacido o hayan residido allí antes de una fecha determinada, o que sus padres o abuelos cumplan estos criterios.
  • Permitir que los niños obtengan la nacionalidad del país en el que nacieron, si en caso de que no fuera así se convertirían en apátridas.
  • Eliminar las leyes y prácticas que niegan o privan a las personas de su nacionalidad por motivos discriminatorios como la raza, el origen étnico, la religión o la condición de minoría lingüística.
  • Garantizar el registro universal de nacimientos para evitar la apatridia.
  • Eliminar los obstáculos prácticos y procesales a la expedición de la documentación de nacionalidad a quienes tengan derecho a ella en virtud de la ley.
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