La tasa de paro juvenil cerraba el año pasado con un 42,91 %, según la Encuesta de Población Activa que elabora el Instituto Nacional de Estadística. Esta cifra sigue siendo alarmante, a pesar de que bajase un 3,3 % respecto al año anterior. No obstante, los datos son un poco más positivos entre los jóvenes con formación académica superior, cuya tasa de empleabilidad se elevaba hasta más del 88 % durante el mismo año, como muestran los resultados de un análisis elaborado por Randstad.

Sin embargo, aunque los jóvenes españoles con mayor grado de formación encuentren trabajo con mayor facilidad, parece que no es motivo suficiente para que las nuevas generaciones se decidan a seguir con sus estudios superiores, ya que los últimos datos sobre la cantidad de jóvenes españoles que se matriculan en las universidades refleja un estancamiento en comparación con el resto de países de la Unión Europea, pues en 15 años esta cifra solo ha aumentado un 7,4 %, según recoge un informe de la Comisión Europea. Una de las posibles razones que explicaría esta ralentización en la cifra de universitarios sería el encarecimiento de los estudios y la falta de oportunidades. Frente a estos frenos económicos y como muestra la nueva guía gratuita realizada por el comparador de préstamos HelpMyCash, los estudiantes podrían recurrir a las becas y a la financiación privada.

El primer recurso a nuestro alcance: las becas

Cuando queremos realizar un grado, un posgrado o cualquier curso acreditado, lo más frecuente (después del apoyo económico familiar) es recurrir a las distintas becas que oferta el mercado. Optar por esta vía antes que a la financiación es lógico, pues es una herramienta que representa una gran oportunidad, pero evidentemente no está al alcance de todos. Si queremos acudir a cualquier tipo de beca, debemos tener en cuenta que los factores que determinarán si somos aptos para conseguirla serán el expediente académico y la renta familiar. No obstante, la aplicación y el valor de estos aspectos para determinar la aptitud de un alumno para ser beneficiario de estas ayudas pueden variar en función del organismo o la entidad que conceda la beca.

Dentro de la oferta de ayudas de carácter público, podemos encontrar una división fundamentalmente entre las becas del Ministerio de Educación y las que otorgan las distintas comunidades autónomas españolas. Las principales ayudas al estudio de educación universitaria provienen de las becas MEC, que representa el 90 % del total de la oferta. Estas becas convocadas por el MECD pueden cubrir distintas finalidades, aunque en su mayor parte cubren los gastos de la matrícula.

Por otro lado, los organismos que realizan convocatorias de becas de carácter privado pueden tener distintos criterios a la hora de conceder o no sus ayudas. La oferta es amplia, pero tiene rasgos distintos a las becas públicas, pues suelen ir destinadas a programas más específicos. Por ejemplo, es posible encontrar una ayuda en función del ámbito de estudios al que nos queremos dedicar, siendo el sector de energías y tecnología unas de las áreas que mayor cantidad de becas ofrece. También encontraremos ayudas privadas según el nivel de estudios a realizar, distinguiendo entre las destinadas a cursar un grado, un máster o un doctorado.

Cómo elegir la financiación a nuestra medida

Si no nos han concedido una beca, existen otras alternativas para conseguir el dinero que necesitamos. Estamos hablando de la financiación privada ofrecida por las distintas entidades financieras y los prestamistas privados. De cara a elegir el recurso económico más apropiado a nuestro perfil y a nuestras necesidades, podemos encontrar diversos factores que nos guiarán en nuestra elección.

En primer lugar, la finalidad para la que emplearemos el capital es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, pues determinará el importe que necesitamos obtener. Conseguir dinero para costear todo un grado o un posgrado requerirá de una cuantía más elevada, lo que influirá en el tipo de financiación a escoger. En este caso, los préstamos personales son una de las opciones más destacadas, principalmente porque nos dejan acceder a cantidades superiores a las de otros créditos. Además, tanto su tipo de reembolso como el plazo de devolución se adecúan mejor a la situación financiera en la que se encuentra el estudiante que solicita estos préstamos universitarios.

Sin embargo, la necesidad económica cambia si ya contamos con ciertos ahorros o solo requerimos de capital para cubrir una parte concreta de nuestros estudios. Como se muestra en la guía de HelpMyCash, tenemos a nuestro alcance otros métodos de financiación que pueden ayudarnos a costear aspectos de la vida del estudiante que no tienen que ser específicamente el importe total del curso. Si necesitamos hacer la reserva de nuestros estudios con rapidez, otro tipo de herramientas económicas pueden ajustarse mejor a esta finalidad como los anticipos de nómina o las tarjetas de crédito.

Como vemos, lo fundamental a la hora de financiar nuestros estudios es comparar la oferta del mercado en función de la finalidad que cubrirá el capital obtenido. Una vez tenemos claro este aspecto, ya podemos profundizar en las características y ventajas que nos ofrece cada tipo de préstamo o producto financiero.

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