Sin lugar a dudas pase lo que pase el próximo domingo 20 de Diciembre estas elecciones pasaran a la historia. Y lo harán  por la confluencia de diferentes factores que marcaran cambios profundos y necesarios en la forma de entender el parlamentarismo en nuestro país.

De esta forma la aparición de dos nuevas formaciones políticas en el escenario del bipartismo , el cambio generacional en el seno de los partidos políticos, la necesidad en la búsqueda de un nuevo encaje territorial que sirva para generar un nuevo marco de relación nacional entre las sensibilidades que conforman España y el hartazgo de una ciudadanía hastiada de sufrir los rigores de una crisis económica  de la que hacen culpable en gran medida a los partidos mayoritarios que desde 1978 han mantenido la hegemonía en el escenario político.  Circunstancias todas ellas que en gran medida han marcado una campaña electoral caracterizada por dos elementos: Por un lado el de la indecisión de gran parte del electorado sobre el sentido de su voto  y por otro el de la volatibilidad de los escenarios electorales que se puedan dar a partir del 20-D.

Ha sido en este escenario en donde las fuerzas políticas –PP,PSOE, PODEMOS,CIUDADANOS , IU e UYPD- han tenido que articular sus estrategias de campaña.  Por ello, los posicionamientos tácticos, los mensajes políticos  o la presencia o no en los debates políticos han surgido como consecuencia lógica de la hoja de ruta marcada en una carrera de fondo en donde  cada partido ha dosificado su esfuerzo y orientado su acción.

Ciudadanos un partido de menos a mas

De los cuatro partidos con opción de gobierno destaca en esta campaña electoral el desinflamiento de un partido, Ciudadanos, que ha pasado en apenas quince días de enarbolar la bandera de la regeneración política y de la opción viable de gobierno a convertirse en boca de su líder Albert Rivera en un partido político que dar estabilidad al partido que gane las elecciones generales del próximo 20-D. Asume así Albert Rivera que la formación naranja no tendrá opciones de formar gobierno y que su mejor baza en estos comicios será la estrategia que hasta ahora han seguido en regiones como Madrid o Andalucía, ser un partido que se presenta en el centro sociológico – aunque ciertamente más a la derecha- del espectro político nacional dando estabilidad a los gobiernos y las listas más votadas: Al PSOE en Andalucía y al PP en Madrid . Y es que , los problemas de Ciudadanos se han evidenciado en una campaña electoral donde Albert Rivera ha asumido el 100% del peso de un partido demasiado personalista en donde bajo la figura de Rivera no existe más que un vacío político, ideológico y estratégico  evidenciado en las ridículas actuaciones de algunos/as de sus cabezas de lista centrados en sus actos públicos en “alabar la figura del líder Rivera” e incapaces de expresar ante el electorado algo tan básico como cuales son las ideas fundamentales de su programa político.  Por ello, Rivera ha tenido que asumir ese papel de hombre orquesta permanente en una campaña política en donde el desgaste del líder de la formación naranja  ha sido evidente , clara muestra de ello fue su actuación en el debate político a cuatro en atresmedia donde Rivera mostro la peor de sus caras . Pero junto al mesianismo  dos son además los problemas estructurales que atenazan a un partido Ciudadanos de auge explosivo y crisis de crecimiento: Por un lado la falta de control de su propio desarrollo y de los cuadros que conforman sus estructuras y de otro la falta de definición de su programa político fijado en el abstencionismo perpetuo en temas de calado para un país necesitado de un liderazgo claro y decidido . Hecho este que tal vez haya marcado la caída libre de los votantes de centro derecha de Ciudadanos que han vuelto a ver al Partido Popular como la opción más viable para la utilidad de su voto, máxime tras la irrupción y ascenso de un partido PODEMOS que espoleado por el apoyo mediático y del mismo PP -en su estrategia de desgaste del PSOE y de fragmentación del voto de la izquierda en España – han hecho surgir los miedos a una España Venezolana de los ultrarojos del círculo morado.

En definitiva, la campaña de Ciudadanos ha destacado por su falta de control de los tiempos políticos, la nula dosificación de sus esfuerzos y la falta de una comunicación estratégica de sus mensajes ante un electorado ávido de cambios que tan sólo recordará de Albert Rivera su posicionamiento a favor del contrato único y la flexibilización del mercado laboral.

PODEMOS  la moderación del discurso y la toma de las capitales como estrategia de posicionamiento.

La estrategia de PODEMOS en estas elecciones generales no ha sido más que la continuación de una planificación previa y clara de los pasos a dar por la formación morada. Pasos que en los últimos meses y tras las elecciones Europeas que hicieron que el partido de Iglesias presentará sus credenciales en la escena política nacional fijaron una hoja de ruta clara que pasaba por la consecución de tres objetivos:

En primer lugar, la toma del poder municipal de las grandes ciudades de nuestro país , estrategia que antaño hiciera el Frente Popular en su asalto al poder político frente a la CEDA y que conllevo a la segunda república.  De esta forma, es en las elecciones municipales de este mismo año donde PODEMOS hace una apuesta decidida para desde la gestión y la planificación política de las grandes ciudades fijar a su electorado y fidelizar a todos aquellos votantes de IU y PSOE que empiezan a ver la gestión política de los líderes de PODEMOS en la instituciones de mayor próximadad a la ciudadanía como son los ayuntamientos. Así, la conquista de las alcaldías de Zaragoza, Valencia, Barcelona , Madrid, Cádiz, Coruña , Ferrol , Santiago o Cádiz  y la aparición en la escena política de figuras como Manuela Carmena o Ada Colau no vienen más que a reforzar a un partido PODEMOS en el mapa político nacional.

En segundo lugar, la búsqueda de la conexión con los movimientos de izquierda alternativos al PSOE en los territorios a fin de lograr una acción unitaria en la estrategia de conquista del espacio político y sociológico del PSOE .   En este el objetivo que lleva al tándem Iglesias /Errejon ha marcar una hoja de ruta de alianzas en los territorios que con éxito hace que las Mareas en Galicia, Compromis en la Comunidad Valenciana o Bildu –EH en Navarra se unan a la conquista del cielo prometida por Pablo Iglesias. Con ello la unidad de acción como segundo objetivo ha sido algo exhibido en los actos públicos celebrados por el candidato de PODEMOS en el recorrido de su caravana electoral.

Por último y como tercer objetivo , la eliminación del PSOE como el primer partido de la oposición y la alternativa de gobierno de la izquierda.  Es este y no la llegada a la Moncloa el objetivo final real marcado por la dirección de PODEMOS en estos comicios electorales para lograr de un lado la consolidación del propio partido morado como para marcar el desplazamiento del tablero del juego político de un PSOE que el propio Errejon y Pablo Iglesias han presentado como de otro tiempo y ya no útil para atender las necesidades de la ciudadanía española y la clase trabajadora asediada por la derecha.

Por ello, la campaña política llevada a cabo por Pablo Iglesias en su peregrinación electoral ha tenido como claro objetivo derrotar al PSOE y no al PP.   Todo ello para regocijo de una derecha que en la fragmentación de la izquierda ha visto la oportunidad de una nueva victoria electoral en los comicios del 20 de Diciembre aún cuando la política exhibida por Mariano Rajoy en los últimos cuatro años ha sido la de los mayores recortes en derechos y libertades en democracia en nuestro país.  Curioso, que Pablo Iglesias haya sido de esta forma el mejor “militante del PP” en su pugna para desgastar a un partido como el PSOE que sin lugar a dudas ha sufrido en esta campaña el acoso y derribo de PODEMOS y PP.

PSOE:  La Pieza a cobrar y la Resistencia de un partido centenario

Sin lugar a dudas, la pieza a cobrar en estas elecciones por todas las fuerzas políticas con opciones iníciales de gobierno ha sido el PSOE. Ciudadanos y Podemos por querer fagocitar en mayor o menor medida al votante socialista y el PP en su deseo permanente de desgastar al máximo al primer partido de la oposición.  Coincidencias atribuladas las que han hecho ver de manera clara como  ese tridente del desgaste del que  el candidato del PSOE Pedro Sánchez se quejaba en la campaña electoral se hacía patente día a día.  Pero si por algo se ha caracterizado la campaña del PSOE ha sido por la resistencia y el orgullo exhibido por un partido centenario que se resiste a permitir que su espacio político sea ocupado , un partido que ha tirado de toda su historia y las conquistas sociales logradas en la democracia para presentarse como la única alternativa real para desalojar al PP del gobierno de la nación. Y todo ello unido a una campaña donde Pedro Sánchez ha buscado tensionar a su electorado más fiel buscando el cuerpo a cuerpo con sus rivales políticos como evidenciar las diferentes programáticas y políticas.  A señalar el punto de inflexión del debate a dos con un Mariano Rajoy “tocado” y con complejo de púgil noqueado ante las acusaciones directas de un Pedro Sánchez que evidencio la indecencia de un presidente del gobierno con el famoso mensaje de SMS  dirigido al imputado Barcenas  “Luis se fuerte,hacemos lo que podemos” . De goleada puede calificarse el resultado del debate político del bipartismo en donde Pedro Sánchez conecto con su electorado y con una militancia del PSOE hasta entonces en gran medida expectante .

Pero junto a todo lo anterior, ha destacado sin lugar a dudas el esfuerzo de un candidato Pedro Sánchez que con su mochila a cuestas ha salido a navegar en aguas turbulentas  en las que bien es cierto que el marinero se hace experto. Pero pase lo que pase el 20 de Diciembre el PSOE esta obligado ha realizar un análisis profundo del presente y futuro de la formación política en un escenario en donde los partidos emergentes ocuparán cada vez más espacio y en donde el PSOE  deberá de buscar el necesario encaje y utilidad para una segunda transición en donde  la presencia del partido socialista obrero español se muestra como fundamental.

El Catenaccio del PP

A la defensiva y conservadora se puede calificar la campaña electoral del un PP que conocedor de las encuestas que favorecían su victoria,  ha fijado su estrategia en tres líneas de acción claras: Primero.- La no exhibición de su candidato en espacios en donde se podría producir un desgaste de la figura de Mariano Rajoy por temas como los de la corrupción –recurrente en la campaña política- Segundo.-La fijación y consolidación de su electorado y de su suelo a fin de asegurar el voto de sus votantes, en esta clave se han marcado mensajes fuerza como los del miedo a la llegada al poder de formaciones como PODEMOS y la necesaria confianza en el Partido Popular para asegurar la salida de la crisis económica tras cuatro años difíciles. Tercero.- Presentación del Partido Popular como el partido de la estabilidad institucional y política en España en un tiempo lleno de desafíos políticos. Sin lugar a dudas, la campaña del PP puede resumirse como la del Catenaccio jugando a la defensiva y esperando el desgaste de los rivales, sin tensionar el electorado contrario y haciendo una estrategia de baja intensidad sin entrar en temas complejos y de difícil argumentación o respuesta.

En definitiva una campaña política esta diferente y con una gran incertidumbre sobre unos resultados que nos avanzan las sensaciones de estar en un tiempo nuevo en lo que al de la política nacional se refiere, un nuevo escenario que nos llevará a una legislatura compleja y en donde el parlamentarismo y la búsqueda del acuerdo marcará una segunda transición protagonizada por una nueva generación de  líderes que tendrá que estar a la altura de lo que España necesita hoy.

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