La política económica que se lleva a cabo, alabada por los centros del poder en España y la UE, en el que incluyo a los medios de comunicación y a cierta intelectualidad, deja en evidencia una grieta entre esos presuntos éxitos y la realidad cotidiana de los ciudadanos. Añadamos, que se evidencia una ocupación de los estamentos institucionales de camarillas de fundamentalismos religiosos, en el intento de permitir la consolidación de “sólo una visión del mundo”. Esto lo que está provocando es un creciente malestar y desafección social. La política económica debería ponerse al servicio del interés de solucionar las preocupaciones de los ciudadanos y no solamente interesarse por los intereses de los centros de negocios afines al régimen.

Las reacciones al Proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017 siguen dándose a medida que se conoce su alcance. Las cuentas que ha diseñado Cristóbal Montoro no hacen más que consolidar la entrega y consumar el despojo en beneficio de intereses sectoriales, dejando de atender el interés general de los españoles.

Tomemos sólo como ejemplo a las partidas de la sanidad. El presupuesto sanitario a pesar de un incremento del 2,3% disminuye en 922 millones en relación al de 2010, por lo que es evidente su insuficiencia para recuperar los recortes que se han llevado a cabo estos últimos años. La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública ha criticado que la mayor parte de las cuentas “están destinadas a financiar la provisión privada”. Los números estimados demuestran que el 87% de los 4.093 millones de euros van a los inversores privadas. Este porcentaje se destina “a las mutualidades de funcionarios más los que se destinan a las mutuas de accidentes”. La federación ha considerado que la investigación de “enfermedades raras, estrategias de salud, prevención y control del SIDA y otras ETS” serán las grandes damnificadas. La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública sostiene que estos presupuestos solo favorecen la privatización de la asistencia sanitaria. Dados los antecedentes, pareciera que la política económica y la corrupción se relacionan estrechamente. Amnistías fiscales mediante.

Durante los últimos años unas centenas de niños refugiados en Suecia presentaron un extraño síndrome de apatía. La revista médica sueca Acta Pædiatrica ha publicado que los diagnosticados con este síndrome de “uppgivenhetssyndrom” llegan a tal estado que tienen que ser incluso alimentados mediante sondas. Estos síntomas, conocidos como ‘síndrome de resignación’, hace que quienes lo padecen entren es ese estado después de conocer que sus familias van a ser deportadas de manera inminente.

Así, se muestran totalmente pasivos, inmóviles, mudos, incapaces de comer y beber, incontinentes y sin reacción alguna a estímulos físicos o dolor. Son los síntomas que se detectaron en 60 niños refugiados solo en 2016 y que dan lugar a un diagnóstico único en Suecia. El “uppgivenhetssyndrom” es un trance parecido al coma que puede alargarse en el tiempo meses o años. Ninguno de los niños ha reaccionado a tratamientos con los que sí se ha logrado algún tipo de respuesta entre pacientes comatosos. Otras pruebas han demostrado que no hay daño cerebral en los examinados. La búsqueda de una explicación a un estado del que hay registros desde principios de siglo, se asemeja, según ha publicado el New Yorker, a un fenómeno ocurrido en los campos de concentración nazis cuando los detenidos perdían las ganas de vivir. Esto es algo que pasaría a los niños refugiados que caen en la desesperanza tras la noticia de la deportación. Los médicos autores del artículo de Acta Pædiatrica lo describen como un “querer morir”.

La promoción planificada para crear un estado de desafección basada en la disociación entre la realidad y la ficción, parece ser un hecho construido por los medios controlados por el poder y los centros religiosos ortodoxos de este país. El estado que desean es la apatía, ya conseguida durante el franquismo, en base al miedo y al discurso único. O morirán los anhelos y sueños más nobles que nos hemos podido dar como país.

Si te sientes así, en la apatía melancólica… reacciona.

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