El buen comer es ubicuo en toda España. En cualquier rincón podemos descubrir excelencias con esa humildad propia de la bondad. La España gastronómica nos llama con reclamos originales. Hoy paramos Talavera de la Reina (Toledo) para diseccionar caldos y carta del ‘Jardín de Babia’.

Carlos Ranedo sirve en el Jardín de Babia el mismo menú que haría para sus mejores amigos o familiares

Nos llama la atención que esa comarca leonesa, Babia, donde dice la historia aparcaron holganza y gozos cinegéticos los Reyes de Castilla para ‘distraerse’ de obligaciones cortesanas nomine un jardín en el corazón manchego de Toledo, tierra de cerámicas. La originalidad cobra nombre en Carlos Ranedo, un chef bien formado con experiencia bajo nómina de restaurantes de Mallorca, Murcia y Toledo hasta que decidió abrir negocio propio en su Talavera natal pues renunció a cocinar en los madriles.

Hijo de docentes y nieto -por vía paterna- de panadero emprendedor que forjó una cooperativa y antes fue teniente de Ingenieros, Ranedo muestra sin recato en su jardín babiano las delicias de la buena mesa. El restaurante está en calle Leonardo da Vinci 9, teléfono 945104636 (reservas). Tiene web www.eljardindebabia.com y está presente en redes (Instagram y Facebook) con favorables comentarios. El negocio ya patrocina un equipo de fútbol.

Pero vayamos al grano. Sentémonos en la mesa o apuremos el aperitivo. El entorno del mantel es desenfadado, creativo, original, diseñado para degustar buenos momentos con onda positiva.

La cerveza de barril es Estrella de Galicia, tiene buen tiro. Un vermú jerezano, Amillo, es la alternativa más inteligente para el aperitivo. El mito del Sherry, sus palos y brandis esconden que especias con buen vino es igual al mejor vermú. La bodega se completa con más caldos (blancos, tintos y rosados) de las más acreditadas denominaciones de origen. La tierra manchega da huerta, fruta y un tinto que iguala o mejora los mejores riojas y riberas con que los ‘sabelotodos’ nos despachan los tintos patrios.

 

Carta integral

La originalidad que observamos en este negocio de nueva planta, que ya percibe el favor y calor de la clientela, comienza por una carta que consideramos bien configurada. Los entrantes maridan cogollos de Tudela con asadillo de pimientos y atún confitado, ensalada griega con todos sus avíos y salsa de yogur, huevos rotos (trinxat y jamón con trufa) de nota con adobitos en punto de fritura, berenjenas en tempura con miel, ragú de setas con huevo y foie, papas bravas o alioli con salsa casera. El comienzo no pude ser mejor.

Para compartir esa felicidad que espera el estómago y el alma hay tablas de ibéricos y quesos con membrillo, croquetas de jamón, almejas de carril, gambas al ajillo más carpaccio de bacalao de tapenade y solomillo de ternera con raspas de parmesano. ¡Rico, rico!

Los primeros pueden ser carnívoros: Escalopines de presa ibérica, lomo de ternera y chuletitas de lechal perfectamente guarnicionadas. O ese fruto del mar cocinado tierra adentro: bacalao confitado, pulpo a la brasa o rodaballo a la plancha. Los dedos del comensal a estas alturas deben seguir guardando lugar en su estómago. La comilona no ha terminado.

Los postres del Jardín de Babia son, literalmente, para chuparse los dedos. Hay ya opiniones así en las redes. Hojaldre de manzana con helado de vainilla, coulant de chocolate con frutos rojos y arroz con leche y helado.

El valor del emprendimiento

La zona donde atiende a su clientela Jardín de Babia en Talavera registra alta competitividad por lo que la exigencia de quien paga la cuenta es medio-alta. Otros negocios cercanos atienden estándares gastronómicos, pero en el Jardín de Babia vemos ese sello del tesón del emprendedor, la profesionalidad de un servicio que ya es parte de su identidad y un buen ambiente que invita a disfrutar el espacio siendo la experiencia muy favorable. Los buenos momentos del bar-restaurante están garantizados.

Los precios son razonables, las raciones son ajustadas y la capacidad de dar su toque al chef están a la altura de su capacidad de improvisación. Sabemos que el restaurante sirve paellas en mesa por encargo que salen airosas si las comparamos de las que cocinan los mejores fogones levantinos. Otro tanto constatamos de las frituras, el toque de la plancha y las salsas que acompañan a platos donde el nivel de calidad-cantidad está por encima de sus homólogos para el rango de precios del negocio.

Carlos Ranedo sirve en el Jardín de Babia el mismo menú que haría para sus mejores amigos o familiares. Nos recibe en el hogar que todo Arquitecto se construye para enseñar su tesoro. En su nueva empresa Ranedo no está sólo. María es quien acompaña la excelencia que observamos en el ‘Jardín de Babia’. Este Restaurante merece parada y disfrutar una generosa oferta que no defrauda.

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