Defendía yo hace unos meses la necesidad de que el Psoe se posicionase en el Progresismo Democrático, una situación de transversalidad social y política en la que nos podíamos encontrar la mayoría de la población española, que es democrática, y progresista. Sin embargo, una compañera, que por lo visto no lo había entendido todavía, me remitió el eslogan de la campaña de Pedro Sánchez, ya en ese momento otra vez Secretario General del Psoe, que decía “Somos la izquierda”. Yo intenté, sin éxito, explicarle que eso era simplemente el “afortunado eslogan de campaña” que Pedro había utilizado, y que aún sobrevivía, como ese corredor de 100 metros lisos que, tras pasar la meta, aún sigue corriendo unos cuantos metros más. Pedro Sánchez es un hombre pragmático que entiende que no se puede transformar sin gobernar, y que para gobernar hay que seguir unos pasos de éxitos mantenidos en tiempos diferentes que exigen planteamientos y eslóganes distintos. “Ahora, tu país”, es el eslogan del momento, y que considero muy adecuado, por cierto.

Pero, argumentemos un poco por qué Progresismo, y no Izquierdismo. Tengo amig@s, vecin@s, y compañer@s de trabajo que son de derechas, aunque no vayan diciéndolo por ahí, o que son abstencionistas, y tampoco lo pregonan; pero cuando hablamos de política de una forma aséptica, es decir, sin nombrar a PP, Psoe, Ciudadanos, Podemos, etc, y simplemente hablamos de lo que “entendemos que hace falta…”, resulta que básicamente estamos de acuerdo. Todos comprendemos que hace falta una regeneración democrática en este país, mayor transparencia, mayor control de la acción política, mayor rendimiento de cuentas por parte de los políticos, mayor participación e implicación ciudadana… en resumen, más trabajar con honradez, sentido del sacrificio, lealtad institucional, compromiso con la ciudadanía, y sobre todo, un sentido de responsabilidad compartido: es decir, entender que la resolución de los problemas es cosas de tod@s. Pues bien, esto es Progresismo Democrático. Ahí es donde debe estar el Nuevo Psoe. El Izquierdismo es sentirse cómodo con la imagen del “Che” Guevara, empatizar con la revolución cubana, o apoyar la intifada palestina. Puedo aceptar que haya personas que manifiesten este sesgo político. Pero debemos entender que se trata de eso, de un sesgo, y como tal, debe ser una cuestión íntima de cada cual, y de la misma manera que las personas que tenemos sentido común no vamos contándole a los demás nuestras intimidades, tampoco es de recibo que nos posicionemos políticamente en planteamientos excluyentes, propios de cada cual, y que suponen barreras infranqueables al entendimiento. En definitiva, pon la foto del “Che” en el salón de tu casa, si quieres, pero no en la pared del despacho. En la pared del despacho mejor la foto de Gandhi, junto a la foto del Jefe del Estado.

Debemos establecer un nuevo esquema ideológico que nos saque de este marasmo en el que nos encontramos después de que, los distintos movimientos sociales y corrientes de pensamiento que se identificaban con nosotros, se han hecho mayores, se han cansado, o se han sentido defraudados. Me refiero al feminismo, el pacifismo, el ecologismo, a la lucha por la justicia social, por la igualdad de oportunidades, por la emancipación de los más desafortunados. Antes éramos los socialistas los que estábamos al frente de estas batallas. En primera línea. Ahora que ya no somos necesarios para que estas batallas se libren, y se libran sin nosotros. No sé exactamente cuándo fue que nos quedamos fuera de juego, pero sí sé cómo volver a estar otra vez en la onda: entender que l@s homosexuales son personas como las demás, sometidos a las mismas leyes y deberes ciudadanos, y que deben por lo tanto disfrutar de los mismos derechos civiles, no es de izquierdas ni de derechas. Es progresismo. Entender que hay que proteger los derechos de la infancia, más allá de lo físico, también en lo espiritual, y no aleccionar, condicionar, sesgar o manipular, no es de izquierdas ni de derechas. Es progresismo. Entender que una mujer no es inferior, ni esencialmente diferente a un hombre, y que por lo tanto debe cobrar el mismo salario en iguales condiciones, no es de izquierdas ni de derechas. Es progresismo. Entender que las personas que tanto han trabajado por su país y han colaborado en la construcción de esta sociedad merecen un trato exquisito y respetuoso en su vejez, no es de izquierdas ni de derechas. Es progresismo. Entender que toda la ciudadanía española, y es más, la ciudadanía mundial, debe tener las mismas oportunidades en la vida, y estar sometida a las mismas condiciones de respeto a la ley, no es de izquierdas ni de derechas. Es progresismo.

Compañeros, compañeras, ¿es que acaso no somos la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de este mundo, progresistas? Este mensaje es muy sencillo, pero extraordinariamente poderoso e integrador. El Progresismo Democrático, ese debe ser el camino ideológico y estratégico del Nuevo Psoe. Estoy convencido de que el compañero Pedro lo sabe perfectamente. Ahora nos toca a l@s demás entenderlo. Y es nuestro deber. Cumplámoslo.

 

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